Bogotá, Colombia, 20 de mayo de 2020.- En medio de la pandemia, los docentes tienen como reto reorientar de una forma diferente los procesos educativos a través de la virtualidad, y, aunque no se trata de la transición más adecuada hacia esta modalidad de estudio, la adopción de las tecnologías sí que ha servido para replantear los planes de estudios a fin de que millones de estudiantes sigan con el aprendizaje desde sus hogares. A partir de esto, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que cuenta con una experiencia de más de 25 años en la educación 100% en línea, ha desarrollado una serie de ayudas dirigidas a profesores para impartir una docencia no presencial de emergencia basada en estrategias y recursos breves.

En el marco de estas estrategias, la UOC brinda una guía a los docentes para promover en estudiantes competencias relacionadas con la educación en línea, a través de un decálogo proporcionado en un seminario web por Antoni Badia Garganté, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación. En este decálogo, el docente relaciona aspectos básicos para fomentar el desarrollo de estas competencias en la enseñanza no presencial:

1. Definir una competencia. Una competencia es aquel conocimiento que permite a una persona resolver problemas en situaciones reales, las cuales suelen ser prototípicas en campos específicos del conocimiento. Partiendo de esto, la competencia será enseñada, aprendida y evaluada según la manera en que cada uno la entienda y el significado que le dé. Por este motivo, es necesario entrar a valorar la definición de competencia interrelacionando tres tipos de componentes: el conocimiento del dominio (saber decir, saber hacer y saber sentir), la estrategia de aprendizaje (saber pensar) y el conocimiento del contexto (saber interpretar).
2. Fundamentar la enseñanza de una competencia. En un mundo globalizado, disponemos de conocimientos provenientes de diversas fuentes (documentos curriculares, experiencias educativas o de colegas, publicaciones profesionales o de investigación o la propia actividad educativa), las cuales permiten a los docentes describir de manera precisa cómo se enseñan las competencias en los diferentes niveles educativos.
3. Preguntarse “¿qué se debe enseñar?”. Los contenidos, los procedimientos y los conceptos de cierta disciplina no son lo único que se enseña en el aprendizaje basado en competencias. También se educa en cómo pensar en ellos, en cómo relacionar estos conocimientos con situaciones reales y en cómo activarlos en formas de pensar que sean útiles para resolver problemas que, a su vez, permitan desarrollar dicha competencia en el estudiante. En este aspecto, lo que se debe enseñar son las formas de pensar, entender e interpretar la realidad.
4. Explicar al estudiante qué es lo que debe ser aprendido. Es importante que los estudiantes entiendan qué es lo que van a tener que aprender en relación con la competencia. Asimismo, deben entender de qué forma el hecho de aprender esa actuación competencial y esas habilidades les llevará a construir productos que reflejen que realmente han adquirido dicha competencia.
5.Desarrollar una competencia en el marco de una actividad auténtica. Una actividad de aprendizaje auténtica conserva gran parte de la realidad, pero no es real. Sin embargo, requiere las condiciones, la relación, las fases y las interacciones típicas para ajustarse a los objetivos generales de la propia asignatura y del nivel académico, de forma que pone al estudiante en una situación real.
6. Realizar una secuencia metodológica para la enseñanza competencial. La enseñanza competencial está dirigida a que los estudiantes sean autónomos a la hora de desarrollar una competencia. En este aspecto, el docente es quien elige la forma de proceder y actuar en cierto contexto basándose en estrategias de aprendizaje para que los estudiantes resuelvan el problema en una situación concreta.
7. Proporcionar conocimientos a los estudiantes. Además de proporcionar conocimientos a los estudiantes, se les debe indicar cómo deben pensar en ellos para interpretar situaciones y saber resolverlas.
8. Facilitar el proceso de desarrollo de una competencia. A partir de la explicación directa sobre qué es una competencia, los estudiantes podrán desarrollarla a nivel conceptual si conocen qué es y las habilidades que conlleva su desarrollo.
9. Demostrar el desarrollo de una competencia. Las competencias no solo pueden evaluarse mediante pruebas de lápiz y papel y, si el estudiante es competente, deberá demostrarlo a través de diferentes niveles. Por este motivo, el docente deberá contar con información sobre el progreso del estudiante en relación con la competencia, de manera que se demuestre el desarrollo de la misma.
10. Proporcionar feedback formativo. Según lo que los estudiantes van demostrando en cuanto a su progreso en la adquisición de las competencias y las habilidades, los docentes deben darles un feedback formativo en relación con si las evidencias muestran o no el desarrollo de la habilidad, pues no se trata únicamente de realizar calificaciones competenciales.

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