¿Qué pueden enseñarnos las ardillas sobre cómo mantenernos delgados?

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Dr. Mercola

Estados Unidos, 4 de mayo de 2024.- ¿Podríamos aprender algo de los hábitos alimenticios de las ardillas? Las ardillas dependen de las bellotas para engordar con el fin de sobrevivir el invierno. Pero ¿qué relación tiene esto con los humanos? De acuerdo con Brad Marshall, biólogo molecular, agricultor y chef, el secreto para mantenerse delgado podría residir en la antigua relación entre las ardillas y los robles, los cuales les brindan a las ardillas su fuente de alimento favorita.

Según Marshall: “Todos los mamíferos evolucionaron a partir de un ancestro en común. Todos tenemos los mismos sistemas de enzimas que controlan el equilibrio de energía de entrada y salida y aunque vivimos en entornos distintos y preferimos alimentos diferentes, nuestro metabolismo funciona de la misma manera”.

Robles producen bellotas para engordar a las ardillas
Podríamos pensar que las ardillas evolucionaron para comer bellotas con el fin de ganar peso antes de que llegue el invierno. Pero Brad indica que los mamíferos existen desde hace por lo menos 200 millones de años, mientras que las plantas con flores, como los robles y los nogales, son mucho más jóvenes y evolucionaron hace unos 130 millones de años.

«Creo que los árboles evolucionaron para utilizar a los mamíferos y que estos esparzan sus semillas», dice Brad, quien cita un estudio sobre las ardillas rojas salvajes, el cual encontró que su peso corporal aumentó de 310 gramos a 330 gramos en el otoño, que es cuando comen la mayor cantidad de bellotas.

De acuerdo con Marshall: “En esencia, agregan alrededor del 10% de su peso en grasa corporal durante la temporada del año en la que comen estas bellotas y, por supuesto, desde la perspectiva del árbol, el árbol necesita que esas ardillas engorden. El árbol necesita una población de ardillas sanas para poder esparcir sus semillas y eso es lo que comen las ardillas”.

En otoño, las bellotas y las nueces de nogal representan el 90% de la alimentación de las ardillas. Esto desciende a alrededor del 50% al 63% en el verano, que es cuando las ardillas están más delgadas.

Brad plantea la siguiente pregunta: «Entonces… si eres un roble, y es fundamental engordar a las ardillas para que puedan sobrevivir al invierno y esparcir tus semillas, ¿de qué haces tus bellotas?» Las bellotas de roble negro, las favoritas de las ardillas, contienen alrededor del 46% de las calorías provenientes de grasas, el 48% de carbohidratos y el 6.6% de proteínas. “Esa es la fórmula que los robles decidieron utilizar”.

Las bellotas, junto con las nueces de nogal y las castañas, tienen una cantidad muy baja de grasas saturadas con cantidades muy altas de grasas monoinsaturadas y “bastantes grasas poliinsaturadas, junto con almidón en las bellotas. Ésa parece ser la receta preferida”, indica Brad. Revela datos que demuestran que las personas en Francia, que comen más mantequilla y grasa láctea, son más delgadas que las de Italia y España, donde se consume más el aceite de oliva.

¿Por qué las bellotas engordan a las ardillas?
Una ardilla digiriendo una bellota podría enseñarnos mucho sobre la digestión de las grasas y sus efectos en el organismo. Cuando una ardilla se come una bellota, su cuerpo descompone las grasas que contiene. Durante este proceso, los intestinos de la ardilla liberan una sustancia llamada oleoiletanolamida (OEA) que funciona como una señal que le indica al cuerpo que las grasas se están digiriendo.

Una vez que la OEA entra al torrente sanguíneo provoca una reacción en el hígado al activar un receptor conocido como Ppar-alfa. Esto inicia el proceso de acumulación de grasa en el cuerpo. Los investigadores analizan este proceso en modelos de ratones especiales llamados «modelos knockout», donde se eliminan genes específicos para ver los efectos.

En los estudios que se enfocaron en la obesidad inducida por la alimentación, estos ratones recibieron una alimentación similar a la composición de las bellotas, que es rica en grasas, en su mayoría manteca de cerdo y algo de aceite de soya. Esta alimentación simula el contenido de grasas de las bellotas y está diseñada para inducir obesidad y resistencia a la insulina en ratones. La manteca de cerdo está compuesta en su mayoría de grasas monoinsaturadas (Mufa); en la actualidad, la manteca de cerdo contiene más grasas poliinsaturadas (Pufa) que antes. La alimentación de los ratones incluye alrededor de un 5% de aceite de soya para garantizar que haya suficiente Pufa.

Esta alimentación provoca aumento de peso y resistencia a la insulina en ratones. Los estudios demuestran que tener el receptor Ppar-alfa es esencial para que los ratones desarrollen resistencia a la insulina, lo que brinda información sobre cómo las grasas afectan el metabolismo. Un proceso parecido ocurre en los humanos cuando se les administra un medicamento llamado fenofibrato, el cual también activa el Ppar-alfa. En un estudio realizado en hombres, los investigadores utilizaron fenofibrato para activar de forma intencional el Ppar-alfa con el fin de analizar sus efectos en el hígado.

Brad explica que, si bien, el fenofibrato es efectivo para reducir los niveles de colesterol, esta fue la primera vez que los investigadores observaron de forma directa su efecto en el hígado de los seres humanos. Los resultados demostraron que el fenofibrato podría aumentar en un 23% el contenido de grasa en el hígado, lo que sugiere que activar el Ppar-alfa podría tener efectos no deseados en los procesos de almacenamiento de grasa del cuerpo.

Además, el estudio evaluó la actividad de dos enzimas: delta-6 desaturasa y delta-9 desaturasa, también conocida como SCD-1. Estas enzimas influyen en el metabolismo de las grasas y sus niveles de actividad aumentaron de forma significativa (alrededor de un 58% y un 36%, respectivamente) en los participantes cuyo Ppar-alfa fue activado por el fenofibrato. Este aumento en la actividad de las enzimas indica cambios en la forma en que el cuerpo procesa y almacena las grasas.

La importancia de estos hallazgos radica en el vínculo con las Mufa, como las que se encuentran en las bellotas. La presencia de las Mufa podría iniciar la activación del Ppar-alfa, lo que demuestra su papel como regulador esencial en el metabolismo de las grasas.

¿Qué significa esto para el metabolismo de los seres humanos?
Cuando la glucosa de alimentos como las bellotas entra a una célula, sufre un proceso llamado glucólisis en el citoplasma de la misma, lo que la convierte en piruvato. Luego, este piruvato pasa a las mitocondrias, el centro de energía de la célula, donde tiene dos vías principales. Una de las vías implica la conversión en acetilcoenzima A (acetil-CoA), mediante una enzima llamada piruvato deshidrogenasa, lo que conduce al ciclo del ácido tricarboxílico (TCA), un paso vital en la producción de energía de los alimentos.

Durante este ciclo, la acetil-CoA se descompone y produce moléculas llamadas dinucleótido de nicotinamida y adenina o Nadh. Aquí, la disponibilidad de otra molécula, la NAD+, es vital, ya que una escasez podría ralentizar el metabolismo. Su cuerpo tiene mecanismos para convertir de vuelta la Nadh en NAD+ con el fin de mantener el equilibrio metabólico. Un método principal es a través de la cadena de transporte de electrones en las mitocondrias, que no solo regenera la NAD+, sino que también produce ATP, que es la moneda energética de la célula que se utiliza para todo, desde mover los músculos hasta las funciones del cerebro.

Sin embargo, no toda la producción de energía se desarrolla sin problemas. Cuando hay un exceso de Nadh y poca demanda de ATP, una enzima llamada piruvato deshidrogenasa podría volverse menos activa, lo que favorece la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), como el peróxido de hidrógeno. Otra enzima, la NNT, ayuda a convertir este subproducto, que podría ser dañino, en agua, al mismo tiempo que convierte de vuelta la Nadh en NAD+.

Sin embargo, cuando el Ppar-alfa se activa por los Mufa de las bellotas, suprime la piruvato deshidrogenasa, ya que activa una enzima diferente, la piruvato deshidrogenasa quinasa. Esto impide que el piruvato se descomponga de forma normal a través del ciclo de TCA. En cambio, el piruvato toma una ruta alterna a través de una enzima llamada piruvato carboxilasa, lo que favorece la producción de un compuesto llamado oxaloacetato.

Este cambio redirige los procesos energéticos de la célula, combinando el piruvato de los carbohidratos y el acetil-CoA de las grasas para crear nuevas grasas, mediante un proceso llamado lipogénesis de novo. En esencia, Brad explica que la presencia del Ppar-alfa, estimulada por las grasas en la alimentación, podría influir en la decisión del cuerpo para convertir los carbohidratos en grasas.

¿Por qué alimentaciones con alto contenido de ácido linoleico causan aumento de peso?
Las bellotas de encino rojo o negro son una mezcla de grasas y carbohidratos, con un contenido de grasas en su mayoría monoinsaturadas, y una buena parte de ellas es ácido linoleico (AL), un Pufa.

El AL representa casi el 80% de la composición de grasa de los aceites vegetales o de semillas. Algunos aceites de semillas con alto contenido de AL omega-6 son los aceites de soya, semilla de algodón, girasol, colza (canola), maíz y cártamo.

Brad explica que la presencia de ácido oleico, otro componente de la grasa de las bellotas, también es importante, ya que provoca una reacción en el hígado que activa el Ppar-alfa. Una vez que se activa, el Ppar-alfa influye en cómo la célula utiliza la energía, lo que favorece que se creen nuevas grasas en lugar de solo quemar carbohidratos para obtener energía.

Este proceso conlleva varios pasos dentro de la célula. Los niveles elevados de Nadh, que se producen cuando el Ppar-alfa está activo, promueven la conversión de sustancias en la célula de forma que favorecen la producción de grasa. En específico, la delta-6 desaturasa convierte el AL en ácido araquidónico, el cual influye en la creación de moléculas que podrían provocar reacciones que promueven la producción de sustancias relacionadas con la obesidad.

La activación del Ppar-alfa y de otro componente llamado citocromo P450 1B1, también provoca un aumento en la actividad de una enzima llamada SCD1. Esta enzima, junto con otras involucradas en la creación de grasa, aumenta la capacidad del cuerpo para producir grasa. Como resultado, algunos niveles de ácidos grasos cambian, lo que favorece que la grasa se almacene en lugar de quemarse para obtener energía. Este mecanismo ralentiza la tasa metabólica, lo que hace que su cuerpo almacene más calorías en forma de grasa.

Desde la perspectiva de un roble, este proceso es perfecto, dice Brad. Al producir bellotas que favorecen el almacenamiento de grasa, los robles ayudan a las ardillas a ganar el peso necesario para que puedan sobrevivir el invierno. Esto asegura que las ardillas estén listas para esparcir las semillas del roble, lo que ayuda a la reproducción del árbol. Esta relación compleja entre la composición de las bellotas y los procesos metabólicos de los animales que las comen muestra un aspecto fascinante de la simbiosis natural que también da pistas sobre la obesidad en los seres humanos.

En resumen, Brad indica que «las bellotas de roble negro y rojo han evolucionado para favorecer el aumento de peso», al igual que las alimentaciones modernas, las cuales son muy bajas en grasas saturadas y con cantidades muy altas de Mufa y Pufa, como el AL. Lo ideal es que su consumo de AL sea inferior a 5 gramos al día.

La forma más sencilla de hacerlo es utilizando una calculadora nutricional en línea, como Cronometer, para calcular su consumo diario. Cronometer le dirá cuánto omega-6 obtiene de sus alimentos. Más de 10 gramos de omega-6 podría causarle problemas, pero como ya lo mencioné, lo ideal es mantener su consumo por debajo de 5 gramos al día.

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