Así reacciona su cerebro cuando utiliza la plataforma Zoom

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Dr. Mercola

Estados Unidos, 10 de enero de 2024.- El uso de las videoconferencias se disparó durante la pandemia del Covid-19, lo que cambió, tal vez de forma permanente, la forma de realizar las reuniones de negocios. Pero, de acuerdo con la Facultad de Medicina de Yale, la conveniencia de las reuniones en línea podría tener ciertas desventajas.

Si bien, es posible compartir la misma información en persona o de forma virtual, la actividad del cerebro es diferente durante los dos tipos de reunión. Hablar en persona produce señales neuronales fuertes y complejas, pero esto disminuye en gran medida cuando las reuniones se realizan de forma virtual y las consecuencias para la psique humana aún se desconocen.

Videollamadas, a través de Zoom, suprimen actividad cerebral
En diciembre de 2019, Zoom tenía 10 millones de participantes al día. En abril de 2020, esta cifra se disparó a más de 300 millones. Es muy probable que este aumento en las reuniones en línea no disminuya, más bien podría representar un cambio a largo plazo. Según un análisis, para el 2024 solo el 25% de las reuniones de negocios se llevarán a cabo en persona.

Pero, si desea en tener una comunicación más profunda y significativa, lo mejor sería hacerlo en persona. El equipo de Yale utilizó tecnologías de neuroimagen para estudiar en tiempo real las interacciones entre dos personas. Se registraron las respuestas del sistema nervioso de las reuniones en persona y de las conversaciones en la plataforma Zoom.

Se encontraron diferencias importantes en la actividad del cerebro, ya que se presentó una menor señalización de las neuronas cuando usa la plataforma Zoom en comparación con las reuniones en persona. Los participantes que hablaban cara a cara tenían un tiempo de mirada mayor y un diámetro de la pupila más grande, lo que sugiere una estimulación más elevada en el cerebro.

También aumentó la actividad EEG, lo indica una capacidad de procesamiento facial mayor. El cerebro está diseñado para procesar señales faciales dinámicas durante las conversaciones con otras personas, pero gran parte de esto podría disminuir al hablar a través de una pantalla.

Los participantes también experimentaron una actividad neuronal coordinada, esto podría ser debido a los intercambios de señales sociales que la pareja experimentó durante su conversación. Por el contrario, la señalización de las neuronas durante las conversaciones de Zoom fue «bastante reducida».

Joy Hirsch, neurocientífica de Yale y autora principal del estudio, explicó lo siguiente: “En este estudio, encontramos que los sistemas sociales del cerebro tienen una actividad mayor durante las reuniones en persona que en Zoom. Zoom parece ser un sistema de comunicación social deficiente en comparación con las condiciones que se presentan en las reuniones en persona.
En general, las interacciones sociales, tanto dinámicas como naturales que suceden de forma espontánea durante las interacciones en persona, podrían disminuir o desaparecer cuando se realizan a través de Zoom. Este es un efecto muy importante… Las expresiones faciales en línea, al menos con la tecnología actual, no tienen el mismo ‘acceso privilegiado’ a los circuitos neuronales sociales en el cerebro».

Consecuencias psicológicas de las reuniones virtuales
El uso de videoconferencias es un fenómeno nuevo que apenas comienza a estudiarse desde un punto de vista psicológico. Si bien, aún se desconocen sus efectos a largo plazo en el bienestar y la salud mental, ya existen los términos “fatiga del zoom” o “fatiga de las reuniones virtuales”. Estos términos describen el agotamiento que experimentan muchas personas cuando tienen reuniones virtuales muy largas. Esto podría ser debido a varios factores que son exclusivos de las reuniones en línea, incluyendo:

• Aumento de la carga cognitiva debido a la mirada prolongada de las demás personas
• Cercanía aparente de las demás personas
• Menor movilidad
• Expectativas sin cumplir con respecto a la sincronía y las señales no verbales
• Pérdida del sentido del lugar
• Menor andamiaje y supervisión
• Menor distribución dinámica del trabajo entre los compañeros de equipo

La fatiga de las reuniones virtuales afecta de forma negativa el bienestar y la productividad de los trabajadores, la satisfacción con la vida y el bienestar académico y podría tener una relación con la ansiedad, la depresión y el estrés. Una parte del problema que podría contribuir a la fatiga de Zoom es la mirada poco natural.

Un estudio en el Journal of Binocular Vision and Ocular Motility indicó que, «la configuración del equipo tecnológico que se utiliza para realizar una videoconferencia requiere que si un usuario mira la imagen de la persona con la que habla no podrá mirar hacia la cámara y parecerá que no está haciendo contacto visual directo».

Otra razón de los efectos negativos podría ser la ansiedad o la falta de atención que podría ocurrir cuando se mira uno mismo durante la videollamada. En términos psicológicos, la ansiedad de verse a uno mismo o «mirror anxiety» es estresante y contribuye a la fatiga de las reuniones virtuales (RV), la cual es más común entre las mujeres que entre los hombres, así como entre los participantes de Asia que entre los de raza caucásica. De acuerdo con un estudio publicado en Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, «la fatiga de las RV es provocada, en parte, por la carga psicológica dañina (es decir, atención negativa centrada en uno mismo) por verse uno mismo en la pantalla».

El equipo de investigadores mencionó que, si bien, se podría apagar la cámara, esto representa preocupaciones adicionales, como la falta de atención o interés sobre la presentación personal o la transmisión accidental de alguna actividad de fondo vergonzosa. Otra opción es usar filtros para modificar su apariencia, pero esto también podría resultar contraproducente al generar cambios adversos en los estándares de belleza. Los avatares digitales podrían ser una buena opción que permita a las personas autocontrolarse durante una videollamada e interactuar al utilizar señales verbales y no verbales, sin generar una atención negativa centrada en uno mismo.

Videollamadas afectan creatividad y capacidad de generar ideas
Comunicarse a través de pantallas podría tener diversas desventajas a nivel cognitivo. De acuerdo con investigadores de las universidades de Columbia y Stanford, hay algo en compartir un espacio físico que favorece la creatividad y la capacidad de generar ideas, pero ese “algo” se pierde al hablar a través de una pantalla. Los investigadores realizaron un estudio que involucró a 602 personas, en el que los participantes se juntaron de forma aleatoria para generar usos creativos para un producto específico durante un período de cinco minutos y luego se les pidió que seleccionaran su idea más creativa en un minuto. Los participantes trabajaron juntos de forma presencial o a través de una pantalla.

Se observaron diferencias muy evidentes, incluyendo que las parejas que trabajaron de forma virtual generaron menos ideas. En la segunda parte del experimento, 151 parejas generaron usos creativos para un producto específico, ya sea en persona o de manera virtual, pero esta vez el experimento se realizó en una habitación con 10 accesorios, algunos objetos ordinarios, como carpetas, y otros inusuales, como un cartel de un esqueleto.

En esta fase del estudio, se les pidió a los participantes que recordaran los objetos de la habitación, mientras los investigadores registraban sus miradas. El objetivo era comprobar su hipótesis de que «la comunicación virtual disminuye la capacidad de generar ideas, ya que el espacio virtual que comparten las parejas reduce el campo visual, lo que, a su vez, disminuye el alcance cognitivo».

Como era de esperar, las parejas que realizaron reuniones virtuales pasaron más tiempo concentradas en la pantalla mirando a sus compañeros y menos tiempo mirando alrededor de la habitación. Por lo tanto, recordaron menos accesorios inusuales en la habitación. Además, tanto el recuerdo de los objetos como la mirada alrededor de la habitación tuvieron una relación con más ideas creativas.

De acuerdo con el estudio, “estos hallazgos coinciden con la teoría de que la comunicación virtual reduce la atención visual lo que, a su vez, afecta la capacidad para generar ideas”. Después, quisieron determinar si los resultados serían los mismos en un lugar de trabajo habitual, en lugar de en un laboratorio. Para el experimento de campo, 1,490 ingenieros trabajaron en parejas, ya sea cara a cara o por videoconferencia, para generar ideas de nuevos productos durante una hora y luego seleccionar a uno de ellos para presentarlo como un producto innovador para la empresa.

Al igual que en el estudio de laboratorio, los ingenieros que trabajaron de manera virtual generaron menos ideas. Sin embargo, hubo algunas señales de que cuando se trata de seleccionar una idea, la comunicación virtual podría ser igual, o quizás más efectiva, que cuando se realiza en persona.

Videollamadas de Zoom generarían una percepción distorsionada del espacio
Otra teoría sugiere que las reuniones virtuales podrían generar un “agotamiento de la comunicación mediada por computadora (CMC)”. La realidad es que comunicarse a través de una pantalla es muy diferente a la forma en que los humanos han evolucionado para interactuar en entornos de la vida real. De acuerdo con Robby Nadler, director del UC Santa Barbara’s Academic, Professional and Technical Graduate Writing Development Program (Programa de desarrollo para académicos, profesionistas y técnicos en escritura de la Universidad de California en Santa Bárbara) parte de eso tiene que ver con las diferencias que ocurren en términos de espacio.

Robby se refiere a que las comunicaciones virtuales crean una “tercera piel”: “Las terceras pieles se proponen para reportar cómo las diferencias en el espacio entre las consultas en línea sincrónicas [CLS] y los intercambios cara a cara significan que los participantes no se involucran como actores humanos, sino que se “aplanan” en una tercera piel que comprende personas, antecedentes y tecnología. Se cree que los cambios que resultan de esto y nuestros cuerpos que ejercen esfuerzos cognitivos significativos para interactuar con dichos cambios, generan el agotamiento de la CMC”.

La primera piel es la piel de su cuerpo, que las personas que lo rodean pueden utilizar para determinar su edad, sexo y raza. La segunda piel es su ropa, otra capa de identidad que las demás personas perciben cuando lo ven. El espacio a su alrededor (su casa o una cafetería en la que se encuentra mientras conversa) no es parte de usted. Más bien, es el espacio en el que se encuentra. Pero, durante una reunión virtual, ese espacio se convierte en su tercera piel, una parte que se vuelve parte de usted como persona.

Robby utilizó el ejemplo de una reunión en una cafetería, en la que la máquina de café hace ruido de fondo. En una reunión personal, todos los participantes asocian el ruido de la máquina de café con el ruido de fondo típico de la cafetería. Sin embargo, en una reunión virtual, dicho ruido sería percibido como una interrupción relacionada con usted. Los cambios significativos como este, junto con los cambios que se han encontrado en la actividad del cerebro, sugieren que conversar de forma virtual podría tener efectos complejos (pero se sigue ignorando) en las interacciones sociales.

Su vista también está en riesgo
El aumento de las comunicaciones virtuales también podría afectar su vista y la de las generaciones futuras. En los últimos años, el índice de miopía o dificultad para ver objetos distantes ha aumentado, en especial en el este de Asia y se estima que las cifras empeoren en los próximos 50 años. En 2019, la Academia Americana de Oftalmología (AAO) creó el Grupo de Trabajo sobre Miopía para abordar los «aumentos en la prevalencia de la miopía y sus complicaciones relacionadas».

De acuerdo con Michael Repka, profesor de oftalmología de la Universidad Johns Hopkins, se cree que la tecnología, en especial mirar pantallas todo el día, es una de las razones de este aumento y podría generar problemas de la vista a edades cada vez más tempranas, lo que, a su vez, podría provocar «una epidemia de ceguera en el futuro».

Pasar mucho tiempo frente a la pantalla, sin descansos al aire libre, podría tener una relación con la miopía. Por lo tanto, si desea disminuir los riesgos de la comunicación virtual, pase más tiempo al aire libre y menos tiempo cerca de las pantallas. Liandra Jung, optometrista en el Área de la Bahía, dijo para The Atlantic que “hace mucho tiempo, los humanos eran cazadores recolectores”. “Confiábamos en nuestra vista para rastrear presas y encontrar frutos maduros. Ahora, nuestra vida moderna se desarrolla de cerca y en interiores”.

Por lo pronto, le recomiendo realizar sus reuniones, tanto como sea posible, en persona. Durante las reuniones virtuales, es muy difícil contrarrestar el descenso de la actividad del cerebro o la percepción alterada del espacio. Sin embargo, puede tomar medidas para disminuir la fatiga tanto como sea posible, como las siguientes:

• Encienda su cámara sólo cuando sea necesario (para reducir la ansiedad de verse uno mismo)
• Tome descansos entre reuniones
• Utilice un escritorio para trabajar de pie, con el fin de fomentar el movimiento físico

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