“Superbarrio” se lanza para la Cuauhtémoc

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Ciudad de México, 10 de mayo de 2021.- Las alcaldías de la Ciudad de México, en su mayoría, han servido, desde el año 2000, de “trampolín político” para muchos que llegan a ocupar su titularidad. Hoy, no es la excepción, y en las presentes campañas persiste la corrupción; ahora, acompañada de agresiones y violaciones electorales.

Necesitan de un financiamiento para sus campañas, como Dolores Padierna que dice que tuvo que vender sus dos camionetas; sin embargo, al parecer, una manera más fácil y práctica es por medio de las “aportaciones voluntarias” de los líderes del ambulantaje.

También persisten las agresiones y las violaciones en campaña, como le sucedió a Laisha Wilkins, por parte de un brigadista de Dolores Padierna, así como las amenazas a vecinos de la Cuauhtémoc para no permitir el desarrollo pacífico y civilista de las campañas electorales.

En la Cuauhtémoc, desde hace años, persiste un gran negocio que ha alcanzado los 60 millones de pesos semanales por concepto de ambulantaje. Esto se traduce en casi 240 millones de pesos mensuales, pero sin ser reportados a la Tesorería local y que termina en los bolsillos de funcionarios que sólo llegan a gobernar por dos años y luego brincar a una diputación o una senaduría.

En esta alcaldía habitan alrededor de 535 mil personas, pero es visitada casi todos los días por 3 o 4 millones de personas que trabajan en oficinas y demandan comida y artículos del comercio ambulante, de ahí el tamaño de este negocio irregular.

Esta demarcación, desde 2015, es territorio de Ricardo Monreal, y su “Delfín”, Néstor Núñez, no logró su reelección; entonces, mandó a competir a su otro heredero, su senador suplente, Alejandro Rojas Díaz Durán; pero Dolores Padierna y René Bejarano -el Señor de las Ligas—, arropados por Claudia Sheinbaum, los bajaron.

Hoy, para las próximas elecciones de junio, Marco Rascón Córdova –ex Superbarrio-, pretende ser alcalde en la Cuauhtémoc, con Movimiento Ciudadano, “para recuperar esta demarcación en beneficio de la ciudadanía”.

Rascón Córdoba fue un personaje popular en décadas pasadas cuando, al calor de la imitación de los superhéroes norteamericanos, se disfrazó de “Superbarrio” en supuesta defensa de los intereses populares. Con esa imagen logró llegar a la Cámara de Diputados, pero su actuación en la Cámara Baja no trascendió, salvo cuando utilizó una máscara de cerdo el 1 de septiembre de 1996, durante el Segundo Informe de Gobierno del presidente Ernesto Zedillo. Rascón, en ese entonces diputado del PRD, protestó con esa máscara como una crítica al gobierno federal. En medio de gritos, empujones y una zacapela en San Lázaro, Víctor Flores, también diputado y líder de los ferrocarrileros, empujó y logró desenmascararlo.

Rascón Córdova alertó que los recursos del ambulantaje son fruto del “entre” y la negociación política con grupos y líderes del negocio informal en toda la ciudad de México. Ante vecinos del Conjunto Habitacional Ciprés de la colonia Atlampa, afirmó que llegó el momento de que los ciudadanos recuperen el control de la Cuauhtémoc y que buscará un diálogo con los vecinos para recuperar espacios y, sobre todo, exigir que los recursos de la demarcación se queden ahí. Anunció que, de contar con las preferencias electorales, terminaré con ese negocio y buscará el diálogo con el comercio ambulante para integrarse a la vida laboral regular.

“Este déficit de dinero y de gente que lo sepa administrar de verdad demanda propuestas, como la de la creación de un fideicomiso formado por 34 firmas (de igual número de colonias) para evitar que sus recursos sean manejados por manos ajenas”, subrayó.

Por otra parte, por medio de un comunicado, Marco Rascón demandó de la autoridad electoral, el INE e Iecm, las sanciones correspondientes al brigadista de Dolores Padierna por lo sucedió a Laisha Wilkins y no sólo a los que actúen directamente, sino a los partidos que protegen y contratan a este tipo de agresores, así como por las amenazas a vecinos de la Cuauhtémoc para llevar a cabo el desarrollo pacífico y civilista de las campañas electorales.

“En medio de la polarización existente, promovida desde las autoridades y los gobiernos de Morena, acciones violentas y violaciones como la denunciada y recibida por Laisha Wilkins, deben ser amonestadas y frenadas. Nos manifestamos en solidaridad con Laisha y todas y todos aquellos que han sido agredidos desde la impunidad y la irresponsabilidad del partido oficial Morena”, demandó Marco Rascón.

“Superbarrio” participó en las pasadas elecciones de 2018 como aspirante a jefe de Gobierno, representando al Partido Humanista, pero no logró su cometido.

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