Ciudad de México, 20 de junio de 2022.- En pleno Siglo XXI, con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador estamos viendo y viviendo (al igual que en 2007) una confrontación muy fuerte y violenta del crimen organizado con el máximo poder del Estado que es el Ejército y la Armada de México; pero, con la diferencia de una estrategia fallida de “Abrazos no balazos”.

De acuerdo a un documento del Servicio de Información del Congreso de Estados Unidos: “México: Crimen Organizado y Organizaciones de Tráfico de Drogas”, se describe que el presidente mexicano ha evitado operaciones policiales a gran escala y de manera consistente contra los cárteles de la droga que, desde 2018, ampliaron significativamente su papel en la producción y tráfico de opioides sintéticos, como el fentanilo a los Estados Unidos.

Destaca que la estrategia militarizada de la 4T, a través del despliegue de la Guardia Nacional, no ha debilitado de manera efectiva a los grupos criminales y que, en lugar de emprender una guerra contra estos grupos criminales, se ha enfocado a cambiar la condición en sociales que permiten que los grupos criminales prosperen con la estrategia de “Abrazos no balazos”.

En su cuenta de Twitter, el expresidente de México Felipe Calderón criticó la inacción de las fuerzas armadas ante la agresión de civiles. Dijo que la orden de no actuar de López Obrador contra presuntos criminales borra cualquier noción de autoridad y orden y que, además, prevalece la ley del más violento. “El ciudadano queda indefenso y los criminales saben que pueden hacer lo que se les dé la gana”.

A esta crítica, se sumó otro expresidente, Vicente Fox, quien también, en su cuenta de Twitter, dijo: “Que vergüenza López. La estás regando feo. ¡¡No eres presidente de México, eres un farsante!!

Estas reacciones de expresidentes son por los videos en los cuales elementos del Ejército mexicano –principalmente-, son agredidos y vejados por supuestos civiles.

Durante su campaña, López Obrador prometió meter a sus cuarteles a la tropa. Hoy, son utilizados para otras actividades ajenas como la albañilería. Entonces, ¿dónde queda el respeto, la mística de un elemento castrense utilizado como mano de obra barata? Si Amlo no conoce el respeto y la mística del Ejército, el secretario Luis Crescencio Sandoval debe saberlo y, sobre todo, hacer que se respete el uniforme.

El general fallecido José Francisco Gallardo Rodríguez advirtió en 2007 que el Ejército mexicano al ser utilizado por el presidente Felipe Calderón para perseguir y combatir a las organizaciones de criminales, ocasionaría una confrontación muy fuerte y violenta que, prácticamente, sería como una declaración de guerra unilateral que hace el Poder Ejecutivo al tomar la decisión de involucrar a la milicia en esta lucha del fuero común.

El exoficial castrense, encarcelado más de ocho años por órdenes del alto mando militar, al proponer la creación de un “Ombudsman Militar” y la Reforma del Ejército, en 1993 avisó de la deserción de 150 mil soldados, en 5 años, que se unieron a organizaciones delictivas o cárteles. .

Hace prácticamente 15 años, advirtió que el asunto de la seguridad pública, que no tiene ninguna conexión con la disciplina militar, quería legalizarla. Al respecto, el finado había dicho que nuestra Constitución es de carácter cívica y laica; es decir, “impide que los militares deliberen política y participen en asuntos que son exclusivamente competencia de la autoridad civil”.

Gallardo que, en ese entonces lo entrevisté en la cafetería de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y Periodismo, de la Unam, en Ciudad Universitaria, de la Ciudad de México, percibió que el Ejército como cualquier institución del Estado con una función perfectamente bien definida, si alguna vez se desvía de su actividad primordial o constitucional, “es posible que se corrompa”. Como ejemplos, citó los casos de los generales Arturo Acosta Chaparro, Francisco Humberto Quiroz Hermosillo y Jesús Gutiérrez Rebollo, detenidos por la justicia militar acusados de narcotráfico y de vínculos con el cártel de Juárez.

El defensor de los derechos humanos de los militares reveló en ese tiempo que el presidente Felipe Calderón estaba tomando un camino errado para atacar el crimen organizado que tiene muchísimas facetas pues desveló que no es únicamente el narcotráfico, sino que, además, incursiona en la trata de personas, contrabando, migración ilegal, tráfico de armas, pederastia, piratería y secuestros, entre otros delitos.

En conclusión, afirmó hace 15 años: “si el Estado va a sacar al Ejército de sus cuarteles, a ver cuándo logran regresarlos”.

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