Peligra aprobación de etiquetados

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Ciudad de México, 6 de diciembre de 2019.- Integrantes de la Alianza por la Salud Alimentaria, que han participado activamente en campañas a favor del nuevo etiquetado de advertencia para alimentos y bebidas que se encuentra en consulta pública, denunciaron que existe el peligro –como sucedió en el gobierno de Enrique Peña Nieto-, de que los empresarios de la industria de alimentos y bebidas descarrilen la consumación de esta nueva ley que, en gran medida, pretende proteger la salud de los mexicanos, principalmente de los menores de edad.

Acusaron que Nestlé invierte muy fuertemente y es la principal financiadora de FunSalud (Fondo Mexicano para la Salud) y ha traído a expertos muy reconocidos para capacitar a empresarios para de alguna forma, tratar de desvirtuar el objetivo principal del proyecto Etiquetado. “Algunos de ellos, han tenido o tuvieron una influencia muy grande en la política de salud de nuestro país”, señaló Alejandro Calvillo, presidente de El Poder del Consumidor.

Durante la reunión informativa con los medios de información, se dio a conocer una encuesta nacional realizada sobre los principales aspectos que contiene el proyecto del nuevo etiquetado de advertencia para alimentos y bebidas que se encuentra en consulta pública y la cual registró un apoyo significativamente mayoritario a los aspectos centrales del proyecto pues entre los entrevistados, 94% se manifestó a favor de que los alimentos y bebidas contengan sellos de advertencia al frente de los empaques cuando los productos superen los límites establecidos de azúcares, grasas saturadas, sodio o calorías.

En respuesta a preguntas de este reportero, Alejandro Calvillo recordó que Nestlé participó en el cabildeo que hubo en Europa en el 2010, en contra de un etiquetado de advertencia. “El observatorio europeo de corporaciones estimo que Nestlé, junto con otras empresas, invirtieron mil millones de euros para evitar el etiquetado de advertencia y esté en un documento del observatorio europeo de corporaciones”, apuntó.

Aseguró que FunSalud ha jugado un papel muy importante en la política en México y nunca ha hecho un estudio sobre la publicidad dirigida a niños, un estudio sobre el etiquetado o sobre los alimentos en las escuelas. “Sí ha intervenido mucho en los programas de ‘formación’ para promoción de la lactancia materna con un grave conflicto de interés en esto”, indicó.

Invertir para convencer y ganar
Julieta Ponce, directora del Centro de Orientación Alimentaria, dijo que, en sexenios anteriores, en particular en el de Enrique Peña Nieto, el mecanismo de la industria, en particular el de Nestlé y Coca Cola, era hacer “inversión”, para la generación de empleos formales a cambio de que tuvieran intervención en los asuntos de salud de México.

Es decir, precisó que en el caso de Nestlé fue muy claramente con la apertura de una planta para la fabricación de fórmulas infantiles en el Estado de Jalisco, en que involucraron a Peña Nieto y a la Secretaría de Salud, a cargo de Mercedes Juan López, en ese momento, para inaugurar la edificación, o sea, a pesar de que es del conocimiento del dominio público que estas empresas están totalmente en contra de la lactancia materna básica para la prevención de estas enfermedades por los azucares.

En el caso de Coca Cola, expuso, fue emblemático “abrir una planta para hacer productos de su línea de refrescos “sin azúcar”, también con la intervención del presidente y de la secretaria de Salud, para la inauguración de la misma.

Obviamente, refirió, a cambio de estas inversiones, que pudiera anunciar el gobierno, poder meterse directamente en cuestiones de salud. “Lo mismo podemos hablar de patrocinio de premios de Ciencia o de Investigaciones y de igual manera en torneos de futbol o de actividades deportivas con la participación de estudiantes de escuelas primarias, como fue el caso emblemático con la participación de la empresa de alimentos Bimbo”, afirmó.

También, aseveró que patrocinaron congresos de estudiantes para nutrición y medicina, cosa que está completamente en contra de una ética sobre el no conflicto de interés, pero “Al menos, en este gobierno (de la 4T) si se llegara a hacer algún intercambio así… nos tendríamos que dar cuenta porque hoy es mucho más transparente … al menos, hasta este momento, los mecanismos como está operando la Secretaria de Salud… la Cofepris, en los proyectos de norma…“, expuso.

Campa Cifrián y Genaro Borrego siguen activos
Calvillo desnud a Roberto Campa Cifrián y a Genaro Borrego (ex funcionarios de Peña Nieto), al comentar que en esta situación de las “puertas giratorias”, Campa Cifrián es el principal cabildero de Femsa –Coca Cola, Del Valle-, y que no hay que olvidar que este ex funcionario de Peña Nieto, estuvo en la Secretaria del Trabajo, suplió a Genaro Borrego, quien venía de haber sido dirigente nacional del PRI y de haber estado en el Imss, actualmente es vicepresidente o vicedirector de FunSalud, y “la verdad, no sé qué hace este personaje en esta institución”, dijo.
Pero, detalló, que en términos de salud no hay explicación, pero reconoció que sí hay una cantidad de intereses y de conflictos de interés, en esta materia.

Alfonso Romo ¿podría inclinar la balanza?
Calvillo confió que han tenido información de varias reuniones en presidencia por parte de esta industria, algunas que fueron con el propio presidente en contra del etiquetado. “Esa era el motivo de que las grandes asociaciones empresariales, como Grupo México, Canacintra, Concamín, con el presidente y después, directamente con la oficina de la presidencia (Alfonso Romo), con la presencia de representantes de las secretarias involucradas.

Reconoció lo que les han dicho, de que la posición ha sido muy clara por parte, específicamente, de las Secretarías involucradas, de decirles a los empresarios, por órdenes del presidente que, tienen que escucharlos… y que ellos, los escucharán siempre, pero que hay un proceso formal que van a respetar y que los empresarios tienen que respetar y que todas sus propuestas entren a través de la consulta pública y que si están bien fundamentadas serán tomadas en cuenta.

“Les puedo decir que esto no sucedió en el pasado, que el etiquetado que tuvimos fue un etiquetado que Cofepris y miembros de la Secretaría de Salud en el gobierno de Peña Nieto, lo acordaron con la industria que nunca se consultó al Instituto Nacional de Salud Pública.

Además, nunca se aceptaron y se escucharon las recomendaciones del Instituto, en contra de ese etiquetado que, incluso, queda pendiente saber exactamente porqué la representante de la Organización Panamericana en la Salud, Morín Birmingham, en ese momento, salió del país antes de concluir su periodo, cuando ella abiertamente había apoyado, más bien, impuesto, y había sido, crítica internamente, no públicamente del etiquetado que se estaba estableciendo en México, como obligatorio”, subrayó.

Calvillo, aprovecho el tema para cuestionar que en esos tiempos fue que el Dr. Simón Barquera, el compañero Luis Manuel Encarnación, de Contrapeso, y él, recibieron, en nuestros teléfonos celulares, una infección de un sistema de espionaje sofisticado, Pegasus, que había comprado el gobierno mexicano de Peña Nieto.

Refirió que sí fue publica la reunión que tuvieron los empresarios en la Segob y han tenido reuniones directamente en presidencia, pero que el mensaje a ese nivel ha sido totalmente claro por parte de la autoridad, hasta este momento, lo cual no quita que se hayan tenido algunas iniciativas que en su momento se denunciaron como cuando se estaba discutiendo la iniciativa de reforma a la ley en la Cámara de Diputados.

En ese momento, agregó, se introdujo un transitorio que establecía que este proyecto de la norma del etiquetado sería elaborado en un comité nacional de promoción y de inversión del empleo al frente del cual está Alfonso Romo, actual jefe de la Oficina de la Presidencia de la República.

“Quiero decir, se sacaba el proyecto de la Ley de Metrología y Normalización que establece que es la autoridad la que hace el preproyecto y se llevaba una identidad realmente dominada por intereses económicos. Esta situación de las puertas giratorias, Campa Cifrián es el principal cabildero de Femsa, remató.

Expuso que Mercedes Juan fue la primera secretaria de Salud, durante el gobierno Peña Nieto; venía de FunSalud y, en un principio, se opuso al etiquetado de bebidas azucaradas. Hizo declaraciones en contra del impuesto al tabaco y hasta aseguró que no había funcionado. Esa declaración internacionalmente generó mucha preocupación porque, si alguna política ha funcionado para el tabaco, ha sido el impuesto. Y eso es reconocido internacionalmente.

Lamentó que hay otros organismos que todavía, ahora no se pronuncian, pero que formaban parte de la representación civil en el observatorio mexicano de enfermedades no transmisibles, creado por la Secretaría de Salud y que representaban a la sociedad como Mexicanos Activos que recibió mucho dinero de Coca Cola y de otras empresas y de la Organización Mexicana de Diabetes. Tiene sus acuerdos y promueve los edulcorantes no calóricos, en el pasado recibió “no sabemos si actualmente, aunque dicen que ya no, dinero directamente de Coca Cola”.

Con relación a la encuesta nacional, realizada sobre los principales aspectos que contiene el proyecto del nuevo etiquetado de advertencia para alimentos y bebidas que se encuentra en consulta pública, se registró un apoyo significativamente mayoritario a los aspectos centrales del proyecto, entre los entrevistados, 94% se manifestó a favor de que los alimentos y bebidas contengan sellos de advertencia al frente de los empaques cuando los productos superen los límites establecidos de azúcares, grasas saturadas, sodio o calorías.

90% de los consumidores participantes en esta encuesta nacional declaró estar de acuerdo en los sellos de advertencia octagonales presentes en el proyecto. Lo anterior, confirma la preferencia por el etiquetado de advertencia con base a sellos octagonales negros como está planteado en el proyecto en consulta pública.

El 58% eligió la opción de la palabra “Exceso” para ser utilizada en los sellos de advertencia para indicar cuando un producto excede los límites establecidos de azúcares, sodio, grasas saturadas o calorías; el 41% eligió la palabra “Alto”. La palabra “Exceso” también fue la preferida para cumplir esa función en grupos focales realizados por el Instituto Nacional de Salud Pública, como también fue la preferencia en grupos focales realizados con consumidores en países como Uruguay y Chile.

En relación con los elementos atractivos para los niños en los empaques de los productos, como personajes, promociones, regalos, etc., 75% de los encuestados estuvo de acuerdo en que deberían prohibirse cuando estos productos portaran un sello o más de advertencia. Lo anterior responde al impacto que tienen estas herramientas para enganchar a los niños, estrategias que la propia Organización Mundial de la Salud recomienda prohibir en los productos que se dirigen a los infantes.

De igual manera, una amplia mayoría de los encuestados, 3 de cada 4, estuvo de acuerdo que los productos, alimentos o bebidas, que porten un sello de advertencia no puedan portar un aval de alguna asociación o institución. La presencia de avales en productos que contienen en exceso algún ingrediente crítico, como azúcares, sodio, grasas saturadas o una concentración alta de calorías provocan confusión entre los consumidores. Actualmente, se encuentran en el mercado productos que exceden los límites establecidos en el proyecto de norma para los ingredientes críticos referidos que contienen avales de este tipo.

Una propuesta en el proyecto de norma, fundamental para la protección de la infancia, es la inclusión de un sello para los productos que contienen edulcorantes con bajas o nulas calorías. El proyecto incluye, para estos productos, un sello de advertencia que señala: “Contiene Edulcorantes. No apto para Niños”. El 85% de los encuestados estuvo de acuerdo en el establecimiento de este sello y que los productos que lo portaran no tuvieran elementos atractivos para niños.

“La encuesta demuestra que una muy amplia mayoría de la población mexicana apoya los aspectos esenciales del proyecto de etiquetado que ha sido elaborado y respaldado por la Secretaría de Salud, Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Secretaría de Economía, Instituto Nacional de Salud Pública, Organización Panamericana de la Salud, Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura y un grupo amplio de organizaciones de la sociedad civil. Es decir, todos los sectores se pronuncian a favor del proyecto de etiquetado, a excepción de uno: la gran industria de alimentos y bebidas”, señaló Julieta Ponce, directora del Centro de Orientación Alimentaria.

“Los consumidores mexicanos, al igual que las instituciones gubernamentales de salud, los organismos de Naciones Unidas y las organizaciones sociales, coincidimos en apoyar el proyecto de etiquetado, considerando que es una medida urgente a tomar, que es un derecho de los consumidores a la información, en medio de las declaradas emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes en México.

Belén Gutiérrez, de Dinamia, Agencia de Investigación Social Estratégica, que realizó la encuesta, informó que ésta contó con una muestra de 1,200 entrevistas efectivas en vivienda a población mayor de 18 años en 120 secciones electorales. Fue levantada entre el 19 y el 27 de octubre de 2019. El nivel de confianza de la encuesta es de 95% de +/-2.83%.

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