Pensar en la muerte (“la ideación”) es común en la adolescencia, etapa en que se enfrentan a la complejidad del pensamiento abstracto, y es muy normal; sin embargo, ¿en qué punto se pasa de una ideación a un plan de acción para quitarse la vida? cuestionó María Elena Medina Mora, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, durante la conferencia El suicidio: ¿Un problema de salud pública? que se realizó ayer dentro del coloquio Pensar la muerte organizado por El Colegio Nacional, dio a conocer el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt).

“Entre los factores de riesgo se encuentran los trastornos emocionales asociados a un estrés alto que los jóvenes sienten que no pueden manejar, así como enfermedades mentales y falta de oportunidades de crecimiento en la vida en áreas como la educación o el empleo. Son factores que aumentan el riesgo para que un joven se quite la vida, por lo que postulamos, que es un tema de salud pública que requiere medidas efectivas”, dijo la doctora en psicología.

En México, se reportan al año más de 5 mil suicidios, de los cuales, 40 por ciento ocurren en jóvenes de entre 15 y 29 años. La mayoría son hombres, 80 por ciento, mientras que las mujeres lo intentan más, pero sólo el 18 por ciento lo logra. Esto, de acuerdo a datos de 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Las principales vías que utilizan los jóvenes para quitarse la vida son: ahorcamiento o sofocación, disparo con arma de fuego y envenenamiento. “Para prevenir los actos suicidas, en el caso del método más común, se encontró que se necesita limitar las vías de acceso, como las vallas del puente Golden Gate, porque el suicidio puede están planeado; sin embargo, el acto en sí, es impulsivo y limitar estos actos se vuelve importante. Asimismo, restringir la portabilidad de armas es un medio de prevención ya que la tasa de probabilidad de suicidio aumenta en un 16 por ciento si existe un arma en la casa”, explicó Medina Mora.

La representante del Sistema Nacional de Investigadores en la mesa directiva del Fccyt, señaló que de acuerdo con el sexo, es el método que utilizan para quitarse la vida. Las mujeres recurren al envenenamiento por fármacos, mientras que los hombres lo hacen con métodos más efectivos como pueden ser los elementos cortantes.

El intento de suicidio
“Los intentos de suicidio constituyen una gran carga social y económica para las comunidades debido a la utilización de los servicios de salud para tratar las lesiones, el impacto psicológico y social del comportamiento en el individuo y sus asociados y, ocasionalmente, a una discapacidad a largo plazo debida a la lesión”, explicó la especialista en factores psicosociales relacionados con las adicciones y con la salud mental.

Lo más característico de un intento previo de suicidio, advirtió, es que es predictivo; es decir, quienes ya lo intentaron, tienen un riesgo mayor de volverlo a hacer. Por ello, identificar a estas personas de alto riesgo y proporcionarles seguimiento y apoyo debe ser un componente clave de todas las estrategias integrales de prevención del suicidio.

Explicó que tanto el intento como la ejecución del suicidio es un problema multifactorial por lo que no hay una sola respuesta, sin embargo, los gobiernos deben asumir un papel de liderazgo y una estrategia es generar políticas en salud mental y adicciones.

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