En la Academia Nacional de Medicina de México se llevó a cabo el simposio Cáncer: Reto a la inmunología, donde Abelardo Meneses García, director general del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), abordó el presente y futuro de la terapia basada en la respuesta orgánica ante las agresiones externas dirigida contra tumores, dio a conocer el Foro Consultivos Científico y Tecnológico (Fccyt).

El sistema inmunitario es una red compleja de órganos y células que trabajan juntos para defender al organismo de sustancias y agentes extraños (antígenos), tales como bacterias, virus y, en ocasiones internas, como las células tumorales. Cuando nuestro cuerpo descubre estas sustancias extrañas, varios tipos de células (como los linfocitos T o células T) entran en acción en lo que se denomina la respuesta inmune. Su misión es destruir antígenos y alertar a otras células de material antigénico existente, explicó el científico miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Sin embargo, en ocasiones se presenta un camuflaje de las células tumorales, algunas se arman con un escudo de moléculas llamado PD-L1, que en la expresión de las células cancerosas permite a éstas evadir la destrucción por parte de las células T. Los linfocitos poseen unos receptores llamados PD-1, que al unirse a éstos, anulan su capacidad de atacar, los tumores se vuelven así “invisibles” para nuestras defensas y proliferan, expuso el también presidente de la Sociedad Médica del INCan.

Hoy en día, las nuevas terapias con anticuerpos se dirigen al PD-L1 con el objetivo de inhibir su interacción con la PD-1, con lo cual mejora la inmunidad antitumoral al permitir a los linfocitos T activados destruir a las células cancerosas, reveló Meneses García.

No obstante, comentó que aunque se desarrollen las nuevas terapias que permiten atacar diferentes tipos de cáncer, “hablar del presente, sería enfrentar el futuro, porque se requiere de mucha infraestructura para establecer tratamientos por inmunoterapia (…) son enfermedades que se pueden resolver cuando se tienen biomarcadores (sustancias que ayudan a identificar las células afectadas), pero sobre todo, por las posibilidades de acceso a este tipo de tratamientos”, debido a su alto costo y que hace que no cualquier persona pueda acceder, comentó.

Uno de los más recientes tratamientos para combatir el melanoma (un tipo de cáncer en la piel), surgió en el 2011, bajo el nombre de Ipilimumab. Mientras que en 2014, se crean el Prembrolizumab y el Nivolumab que activan al sistema inmunológico contra algunos tipos de cáncer, dijo.

“La relevancia de la inmunoterapia tumoral es que no tiene como blanco las células tumorales sino precisamente a los linfocitos T, restaura las vías que bloquean la respuesta antitumoral en estas células, de tal manera que el reto va a ser precisamente atacar y echar andar todo este complejo inmune contra las células tumorales”.

El futuro de la inmunoterapia oncológica es que de los 450 laboratorios farmacéuticos que existen dedicados al cáncer, 60 por ciento de ellos se centrarán a la inmunoterapia. La ventaja es que ahora se podrá contar con varias opciones terapéuticas contra este mal, se tendrá la cirugía oncológica, quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida y la inmunoterapia, comentó.

Para que estos nuevos tratamientos puedan llegar a un mayor número de personas, el director general del INCan recomendó desarrollar una mayor investigación en inmunología tumoral, crear proyectos de colaboración y estudios multicéntricos con los laboratorios dentro del país y a nivel internacional.

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