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Cuando se trata de detectar el peligro, el pastor belga malinois es el mejor de todos. Esta raza es utilizada por la policía, los guardias y el ejército para mantener la seguridad en aeropuertos, eventos públicos e incluso en la Casa Blanca.

Los perros desempeñan un papel fundamental en librar a los países devastados por la guerra de las minas terrestres y de los artefactos explosivos sin detonar que permanecen allí por años, o incluso décadas después de que los conflictos hayan finalizado.

En 2014, más de 1,200 personas murieron y 2,400 resultaron heridas por explosivos accionados por niños que jugaban, por agricultores en sus tierras y por otra gente inocente.

Y es ahí cuando Alvin entra en escena. Este perro detecta minas en Sri Lanka, un país ubicado en el océano Índico. Y gracias a su agudo sentido del olfato, otros perros pastores como Alvin aprenden a rastrear el olor de los explosivos y a sentarse quietos y alejados de la mina terrestre para alertar a sus adiestradores.

Alvin es “el mejor perro del mundo”, sostiene Perry Baltimore III, presidente del Instituto del Legado Marshall, una organización sin fines de lucro con sede en Virginia, que lleva a cabo una competencia anual para elegir al mejor perro detector de minas. La institución también rinde homenaje al sobreviviente de minas y maestro del año.

El equipo de Sri Lanka fue homenajeado hace poco en Washington en el Departamento de Estado, el principal financiador de las operaciones de desminado a nivel mundial. Larisa Jahić, una maestra de Bosnia y Herzegovina, y Labibah Abdo Saif, sobreviviente de una mina terrestre de Yemen, fueron reconocidas por la formación que brindan acerca de los peligros implicados.

El cabo segundo G.N.W.M Nawarathne y Alvin, de 7 años de edad, forman equipo desde 2011. Desde entonces, han ayudado juntos a desminar campos en el norte y este de Sri Lanka. Otro adiestrador de Sri Lanka y un pastor belga llamado Spartacus obtuvieron el mismo honor en 2012. “Eso fue lo que me motivó a alentar a Alvin a dar lo mejor de sí”, afirma el cabo segundo.

De acuerdo con Nawarathne, la resistencia y el gran interés de la raza son las características que los hacen perfectos. Además, cuando los perros se toman un descanso de la detección de minas, son sometidos a un riguroso entrenamiento físico y a la práctica diaria. Y cuando su adiestrador no trabaja, Alvin también se puede tomar el día libre.

De hecho, según el general de brigada Amith Seneviratne, una docena de perros son “muy capaces y valiosos”. “La única diferencia es el adiestrador. Este debe ser perfecto”.

Los perros se compran en criaderos de Europa y se entrenan en Texas o en Bosnia y Herzegovina. El entrenamiento lo pagan donantes privados. (En el caso de Alvin, los donantes también le dieron un segundo nombre, Madjesty).

Todo ese entrenamiento ha rendido sus frutos. “Me siento orgulloso de afirmar que le hemos dado 218 perros a una docena de países y que ni un solo perro o adiestrador ha resultado herido”, señala Baltimore.

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