Esta mañana, durante cuatro horas, en la sede de Naciones Unidas (ONU), mandatarios o representantes de todos los gobiernos del mundo signaron el Acuerdo de París sobre cambio climático, en un intento universal por detener este fenómeno que aqueja a todo el planeta, sin distingo alguno.

Fue el acto central conmemorativo del Día de la Tierra, evento en torno al cual, desde días pasados y, sobre todo hoy, el mundo se volcó en propuestas, acciones, declaraciones y manifestaciones de diversa índole para recordarle a la humanidad que hasta ahora es el único lugar para vivir. Es la casa de todos los seres vivientes y hay que cuidarla.

El Acuerdo de París citado fue aprobado por los 196 Estados partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático en la capital francesa, el pasado 12 de diciembre de 2015.

En este acuerdo, todos los países se comprometieron a trabajar para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados, y dados los graves riesgos, a esforzarse por lograr que sea menos de 1.5 grados centígrados. La ceremonia de la ONU de esta mañana marca el primer paso para asegurar que el acuerdo entre en vigor jurídico tan pronto como sea posible.

La Asamblea General de la ONU reconoció que Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos y Observando que cada año se celebra el Día de la Tierra en numerosos países, decidió designar el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra en 2009, en virtud de la resolución A/RES/63/278, dijo el organismo internacional mencionado.

Tema 2016: Los árboles para la Tierra
El Día de la Tierra comenzó a celebrarse en los Estados Unidos en 1970. Está organizado por la Earth Day Network, cuya misión consiste en ampliar y diversificar el movimiento ambiental en todo el mundo y movilizarlo eficazmente para construir un medio ambiente saludable y sostenible, hacer frente al cambio climático y proteger la Tierra para las generaciones futuras. El tema de este año tiene el objetivo plantar 7.8 millones de árboles en los próximos cinco años.

Se decidió así, porque los árboles ayudan a combatir el cambio climático y absorben el exceso perjudicial de CO2 de nuestra atmósfera. De hecho, en un sólo año, media hectárea de árboles maduros absorbe la misma cantidad de CO2 producido por la conducción promedio de un automóvil, que es de unos 42 mil kilómetros.
Además, absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono) y las partículas de filtro del aire atrapándolos en sus hojas y su corteza.

Mediante la plantación de los árboles adecuados se puede ayudar a contrarrestar la pérdida de especies, proporcionar una mayor conectividad del hábitat entre los fragmentos forestales regionales y ayudar a las comunidades a lograr la sostenibilidad económica y ambiental a largo plazo y proporcionar los alimentos, energía e ingresos.

Este día, sirvió de marco también para matizar la lucha actual que libra el universo, entre la economía agreste de las empresas que sólo buscan la ganancia económica rápida sin importarles nada más y la sociedad que busca heredar un mundo mejor (o, al menos, más estable) a las generaciones futuras.

En esta lucha, altamente desigual, los políticos, en su mayoría, son sólo invitados de piedra que únicamente ven por sus propios intereses individuales o de grupo. Ellos libran sus propias batallas, pero contra sus rivales políticos sin importarles la sociedad, sino sólo para utilizarla, cuando se puede, como carne de cañón.

Muchos políticos se alinean con el sector empresarial porque ahí está la riqueza que es el imán que los mueve, mediante el poder al que persiguen con ansía desesperada. Por eso, las organizaciones sociales repudian su presencia, salvo en muy contados casos cuando algunos de ellos abanderan los ideales sociales.

Por lo general, los políticos, en su búsqueda del poder, cambian de partidos, se camuflan o crean nuevas organizaciones, cuando en las que militan ya no les ofrecen posibilidad de continuar con esa vida.

Es la historia de la política. Siempre lejos de la sociedad y cerca de quienes les puedan ofrecer la riqueza económica que conllevan en su ADN, más en los tiempos actuales cuando la economía está por encima de lo social y lo político.

El surgimiento de la nueva etiología con sus manifestaciones de protección al medio ambiente, ecología, salvación de fauna y flora, mercados locales, alimentación de carácter local y medicamentos naturales es el asomo de la visión del futuro que viene en el que la sociedad será el centro del desarrollo mundial, no la economía ni la política.

Colocar al ser humano en ese centro del desarrollo universal es el origen de la atención al adulto, equidad de género, protección a los animales y uso de otras fuentes de generación energética, entre otras muchas preocupaciones de la sociedad de este Siglo XXI.

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