Alguno capitalinos aún recuerdan a los cafenautas, ejércitos de jóvenes que recurrían Paseo de la Reforma, la Zona Rosa y el Centro de la Ciudad de México para ofrecer esta bebida calientita, por las mañanas, al mediodía o por la tardes.

Cargaban sobre sus espaldas un recipiente similar al que usan los astronautas (de ahí, su denominación de cafenautas) para entregar al cliente este bebestible bien preparado y con muy buena cortesía.

La moda fue pasajera. Pronto se vició y había quienes aseguraban que para mayor ganancia para el cafenauta, cuando se le acababa el producto, sencillamente acudía a una llave de agua y rellenaba su tanque para seguir ofreciendo el producto.

Pero no sólo fue esa la historia del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), también, la novedad de vender en la planta baja de sus oficinas, ubicadas en pleno Paseo de la Reforma, junto al lado del histórico Cine Latino, cafés de sabores, entre los cuales fueron tradicionales el Beso de Ángel, café con granos de chocolate, con distintos sabores y hasta con un toque de algún licor.

Lugar de reunión favorito para jóvenes, parejas de enamorados y para quienes deseaban saborear un buen café, encontraban allí el lugar anhelado.

Eso fue historia, misma que ahora muy pronto se revivirá, tal vez para competir con las decenas de establecimientos de este tipo que, más allá de los de tipo comercial, otros han desplazado al buen café de México. Es el caso de Juan Valdez, el mundialmente famoso café colombiano que ya conquistó el gusto del capitalino.

La Secretaría de Agricultura (Sagarpa) anunció hoy que este año el gobierno federal establecerá las bases para conformar el Instituto Mexicano del Café, el cual entrará próximamente en operación y será un organismo que permitirá darle mayor sustentabilidad y viabilidad transexenal a las políticas públicas encaminadas a impulsar la producción del aromático.

Así lo aseguró el subsecretario de Agricultura, Jorge Armando Narváez Narváez, durante la Cumbre Latinoamericana del Café 2016 que se realiza en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

Explicó que se trabaja estrechamente con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica) y productores para que el Instituto Mexicano del Café sea una realidad y ayude de manera determinante a solucionar los desafíos que el sector enfrenta.

“El objetivo es que construyamos juntos un sector cafetalero que garantice la productividad de manera sostenible, con un alto crecimiento, rentable, con sentido medioambiental y social. Considérenos aliados en los grandes proyectos que se planteen. Estamos juntos en esta gran tarea de hacer del café mexicano y de la forma en cómo se produce, un referente mundial”, puntualizó.

Narváez Narváez subrayó que el cultivo del café es una actividad relevante para nuestro país por su importancia económica y, principalmente, social. Lo anterior, dijo, debido a que el 73 por ciento de los predios productivos cuentan con superficies de una hectárea o menos.

“Situación que nos plantea un reto aún mayor para la formulación de políticas públicas sostenibles para este sector”, abundó.

Refirió que el aromático es un producto de gran arraigo productivo y de alto consumo en México, la superficie cultivada de café equivale a siete veces el tamaño del territorio de la Ciudad de México, es decir más de 600 mil hectáreas y concentra su producción en 12 estados de la República.

“La posibilidad de contar con un sector cafetalero cada vez más productivo, nos pone frente a retos y desafíos que se deben de afrontar de manera conjunta entre productores y autoridades, a todos los niveles de gobierno, cada uno realizando de forma adecuada y transparente las tareas que le corresponden”, explicó.

Uno de los objetivos del Plan Integral de Atención al Café es incrementar la productividad de este sector de manera competitiva y llegar a una producción de 4.5 millones de sacos (de 60 kilos) para la cosecha 2018-2019 y dejar las bases para un incremento anual con el fin de llegar en 10 años a los 10 millones de sacos.

Además, este plan incluye acciones como el establecimiento de viveros comunitarios con plantas resistentes certificadas y de alta calidad en taza, bancos de germoplasma y otros necesarios para la buena ejecución de las inversiones tales como asistencia técnica especializada o paquetes tecnológicos.

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