Punto

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“Ahí donde un sastre remendaría su tela, donde un calculista hábil corregiría sus errores, donde el arista retocaría su obra maestra todavía imperfecta, la naturaleza prefiere volver a empezar desde la arcilla, desde el caos, y ese derroche es lo que llamamos el orden de las cosas.”

Marguerite Yourcenat. Memorias de Adriano, pagina 190.Círculo de Lectores/Minotauro, 1984. Traducción de Julio Cortázar.

En el principio fue el punto y el punto originó el todo. El punto ―sinopsis de la esfera― es la parte esencial en el concepto físico de las cosas en la experiencia humana, en el terreno de lo inconmensurable una línea es una sucesión de puntos. La línea, a su vez, es tensión y dirección: “La línea geométrica es un ente invisible. Es la traza que deja el punto al moverse y es por lo tanto su producto. Surge del movimiento al destruirse el reposo total del punto. Hemos dado un salto de lo estático a lo dinámico”.[1] El punto, pese a su apariencia inmóvil y estable es tensión, eufonía en solitario, el brote de la vida, la eternidad en el movimiento; todo está en el punto, en él palpita la imagen de la meditación, de lo bullente, esa esfera que mira esferas potencializa todas las imágenes que aprenden del punto. La luminosidad, el conocimiento de las esferas quedan en nuestro quehacer diario a sintetizados en otra esfera mayor contenida por un aglomerado de pompas enigmáticas, signa el perpetuar de los sonidos, los colores y texturas, los tiempos en las vivencias de la humanidad. Un punto nunca es insuperable redondez contenido por un círculo y su mayor o menor irregularidad depende del soporte en el cual lo plasmemos. Un punto/esfera representa una galaxia, nuestro Sol, un planeta, a un cometa, a la luna: huevo fundamental, átomo, electrón, glóbulo, perla, una canica, algunos frutos, un continuo en el sendero de una lágrima… será, eventualmente un “agujero negro” el grano de arena en la clepsidra o en el calzado… el punto ―en su expresión mínima o continuada― determina el énfasis lingüístico, fija la pausa; un punto de color junto a otro de color diferente (obsesión, análisis plasmado en una alucinada realidad llamada “puntillismo” durante la segunda mitad del siglo XIX), en la suma de una superficie recoge la emoción por enfatizar, es legado de un cálamo para plasmar fragmentariamente el pensamiento, hoy, el resultado de un impulso electrónico determinado. Un punto es la marca colorida puesta sobre una pared rocosa para halagar a los dioses originarios y a la vez para afirmar: “aquí estoy yo”. El principio es un péndulo esférico que en su pequeñez expresamos con un punto, esbozan la expresión mínima del agitar de la blancura espumosa de las olas, el interior del punto contiene las horas, rítmico preludio del estallido consumado, un circulo abraza al punto para protegerle del vacío, esquema del recorrido del astro, promesa de salvación en la densa oscuridad. La perfección del punto es la esfera: el glóbulo terrestre, la gran burbuja celeste, abigarramiento de principios, la piedra es una amalgama de cuentas, bolas vívidas recorren por los conductos de los organismos, representa el origen, el caos y el orden, mediante un enjambre de puntos/esferas, las estructuras atómicas consideradas disposición de la imposible perfección remiten a toda galaxia, pese a su forma propia, ante nuestra mirada es apenas una mota luminosa, un glóbulo lejanamente palpitante. Esfera terrestre, burbuja celeste, abigarramiento de principios, preludio del estallido consumador para prefigurar el milenario agitar de la espumosa ola; la piedra es amalgama de esferas principio que en su pequeñez representamos con un punto vivaz… surgido con el apoyo de un stilo, de una barra de carbón, goma y barra de grasa, con un cincel que desdeña el excedente; con el chirriar de un cálamo herrado: pluma en su pretérita o contemporánea imagen; inflexión, vocablo para referencia y suma discreta, representa a una reunión de intereses mutuos, aparece en banderas nacionales, son sin cuenta en las playas… Una burbuja en el jardín público replica el inicio expansivo del largo peregrinar de una promesa. Hasta el momento, la forma circular mueve el progreso, es la rueda el origen del futuro concretado. La bola y la rueda en vertiginosa actividad acarrearon la violencia y las mercancías/economía para llegar para llevar a los primeros al espacio extraterrestre; fuga imparable en pos de la música de las esferas.


[1] Victor Vásárely, Punto y Línea sobre el plano. Página 57. Traducción Roberto Echavarren. Barral Editores, Cuarta edición, julio de 1975.

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