El mariscal y la mariscala: un extraño amor

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Uno de los personajes “secundarios” ―con pretensión de protagonista principal―en la tragedia histórica mexicana del “Segundo Imperio” fue el mariscal francés Françoise-Achille Bazaine[1] del cual únicamente conocemos ―no obstante la prolífica divulgación de sus hechos y vida― de su llegada a México bajo las órdenes del mariscal Élie-Frédéric Forey[2] comandante general de las fuerzas invasoras bajo bandera francesa a quien sustituye, en julio de 1863, por decreto del emperador Napoleón III.

Al mariscal Bazaine lo odiamos desde su aparición en Veracruz, México, en la flota de diez barcos de vapor, una dotación de diez mil soldados (de veinte mil prometidos) y los generales Vide Laumiere, Felix Douay y fuerte cantidad de material bélico[3]; escupimos sobre su nombre por disputar el mando y bloquear al Emperador de México, la intrusión ―por órdenes de Napoleón III [llamado “el pequeño” por Víctor Hugo]― en decisiones militares, obstaculizar la creación de un Ejercito Imperial Mexicano, aunadas a la descomposición en la armada “francesa”[4], la presión, más allá de la diplomática, por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, la enemistad entre los generales Miguel Miramón y Leonardo Márquez, la carencia en armamentos y municiones, las deserciones multiplicadas; le despreciamos su infidencia, infidelidad, felonía y la poco velada recomendación para la abdicación, le maldecimos en el abandono al emperador que propició la caída y muerte del Habsburgo. Fija su importancia en el momento histórico mexicano la mención en el “muera Francia”, “muera Napoleón III” y “muera Bazaine” lanzados por el pueblo durante la función en un teatro levantado en la Plaza Principal[5] y que, extrañamente para la visión contemporánea, no estuviera el nombre de Maximiliano en la diatriba. Queda empalidecido su matrimonio mexicano, tras su viudez en un matrimonio francés desastrado[6], con la jovencita poblana de 17 años Josefa (Pepita) [¿de la?] Peña Azcarate[7] a quienes Maximiliano regala para su habitación, el Palacio del Conde de Buenavista ―hoy Museo Nacional de San Carlos―[8], a más de apadrinar al primogénito: Maximiliano Bazaine Peña. La suntuosa boda realizada el 1 de junio de 1865 [o el 26 de julio[9]], así, la joven adquirirá el título de “Mariscala” y nombramiento de “dama de honor” de la emperatriz Carlota.

Tras la vergonzosa derrota y captura del emperador francés Napoleón III en la Batalla de Sedán (1 y 3 de septiembre de 1870) con la rendición de 179,000 efectivos en el sitio de Metz, el mariscal Bazaine, “chivo expiatorio” al decir de sus favorecedores, considerado traidor a la causa de la “Tercer Republica” le degradan y es sentenciado a muerte, pena conmutada por el de prisión por 20 años sin ceremonia de degradación, beneficio obtenido por gestiones de Josefa Peña ante el segundo presidente de la Tercera República francesa [Marie Edmé] Patrice de Mac Mahon.

De la reclusión en el Castillo de Sainte-Margaritte: “Se distingue perfectamente el lugar por donde se descolgó Bazaine. No hacía falta ser un gran gimnasta para arrastrase por aquellos acogedores peñascos… Un hombre que me aseguró estar bien informado y que, en efecto, podía estarlo, me contó aquella invasión (sic ¿por evasión?)… Bazaine vivía con bastante libertad, y su mujer y sus hijos le visitaban todos los días. La señora de Bazaine, mujer de carácter enérgico, declaró a su marido que se alejaría de él para siempre en unión de sus hijos si no se avenía a evadirse, y le expuso el plan. Desde aquel día fueron metiendo en el castillo juguetes para los niños, hasta completar un pequeño gimnasio de cámara. Con aquellos juguetes se acondicionó la cuerda de nudos de que había de servirse el mariscal… Se señaló entonces la fecha de la evasión, eligiendo para llevarla a cabo un domingo, porque la vigilancia ese día era menos severa…El mariscal tenía por costumbre pasear en el patio de la cárcel hasta las ocho de la noche, y le acompañaba el director, hombre muy atento y cuyo trato le resultaba agradable. Después se retiraba a sus habitaciones, que el carcelero cerraba con llave y candado en presencia del superior… Bazaine simuló la noche de la fuga que se sentía mal, y quiso retirarse una hora antes. Entró, efectivamente, en su departamento; pero así que el director se fué en busca del carcelero para ordenarle que cerrase inmediatamente las puertas del preso, el mariscal volvió a salir y se escondió en el patio. Cuando echaron los cerrojos, la celda estaba vacía… Hacia las once de la noche salió Bazaine de su escondite provisto de su escala de cuerda. La sujetó y bajó hasta las rocas. Cuando clareó el día, su cómplice desató la cuerda, dejándola caer al pie del muro. A la mañana siguiente, a eso de las ocho y media, sorprendido el director de no ver a preso, que era muy madrugador, preguntó por él. El ayuda de cámara de Bazaine se negó a entrar a despertar a su señor. Por fin, a las nueve, forzó el director la puerta y encontró la jaula vacía…” Guy de Maupassant narra el cómo Josefa [de la] Peña Azcárate cubrió el derrotero de un vaporcito contratado para la evasión hasta consumar la fuga. Alcanzó muy pronto el abrigo de las islas y avanzó por el canal, que está dominado por el castillo  de Sainte-Margaritte… Y culmina el autor: “Doy relato como a mí me lo dieron, sin agregar nada por mi parte.” [10] aporta algunos datos interesantes correspondientes a la estancia y fuga del mariscal del fuerte-prisión en la Ile Sainte-Margueritte, construido por disposición del cardenal-duque [Armand Jean du Plessis] Richelieu, el mismo en el que Alexandre Dumas[11] coloca al mítico Prisionero de la Máscara de Hierro en la Riviera francesa, Bazaine tiene en ese momento sus buenos y rubicundos 63 años:

Dos o tres detalles que aportan una imagen diferente del mariscal: “Una vez decidido, se encuentra Bazaine en otro momento crucial de su vida, como cuando África, como cuando España, como cuando la guerra de Crimea, como cuando Solferino, como cuando México, como cuando Metz. Valiente, repleto de aquel valor personal que todavía contaba en los militares del siglo XIX, Bazaine lo había sido siempre; en el mismo Consejo de Guerra se le reconoció esta virtud militar.”[12]

En nuestra malhadada visión de que lo malo es totalmente protervo y lo bueno prístino, queda esta otra imagen ―que no exonera las barbaridades del mariscal― de aquel Françoise-Achille Bazaine en su etapa mexicana: “… Valiente, repleto de aquel valor personal que todavía contaba en los militares del siglo XIX, lo había sido siempre; en el mismo Consejo de Guerra se le reconoció esta virtud militar. Y era necesaria la valentía, ya que el plan de fuga incluía, o por mejor decir, se basaba, en un descenso a lo largo de la muralla de la fortaleza hasta las rocas junto al mar, y el descenso se confiaba a unas débiles cuerdas que habían servido para atar los equipajes de Bazaine y de Pepita cuando su reclusión en Santa Margarita [sic, por Sainte-Margaritte]. Estas cuerdas, casi mecates, infundieron tan poco temor al alcaide, que Bazaine pudo retenerlas en sus habitaciones… Después de cenar, Bazaine tuvo una charla informal con el alcaide, y cuando éste se despidió del prisionero, Bazaine y Willete ―aquí aparece el nombre del cómplice―, antes de que el centinela ocupara su puesto y Bazaine quedara bajo llave, se escondieron en el terrado de la muralla. Willete ató un extremo de la cuerda en el cuerpo de Bazaine y el otro lo hizo pasar, para ayudar el descenso, por una gárgola de la muralla…”[13] El aporte de J. M. [José María Miquel i Vergues incluye una fuerte caída que provocó severas dudas acerca de la integridad física del mariscal en su fuga. Todo quedó en una momentánea perdida de la conciencia producida por el golpe contra las rocas.

“El 17 de abril de 1887 un comerciante francés llamado Louis Hillairaud, ataca a Bazaine en Madrid y le clava una puñalada en el rostro, a la cual sobrevive pero que le ocasiona mayores problemas de salud[14] que culminan con la muerte del envejecido mariscal en 1888….”[15]

La narración de la fuga habla de la compra de voluntades, el ingreso paulatino del material para confeccionar una cuerda para el descendimiento, el alquiler de una nave por parte de Pepita Peña Bazaine y el apoyo de otros personajes sin mención para llevar al mariscal hacia Génova, posteriormente a Inglaterra, Londres en concreto y finalmente a Madrid, España en donde lograron la protección del rey Alfonso XII. A la muerte de este rey, la familia Bazaine queda en la pobreza. El matrimonio Bazaine-Peña tuvo cuatro hijos: Maximiliano Charles Achille (1866-1869) ahijado del efímero Emperador mexicano; Francisco (1867- muerto en Cuba alrededor de 1888); Eugenia (¿1869?-1935) [16] ahijada de la emperatriz francesa y Alphonse (1869-1945) ahijado del futuro rey Alfonso XII.

Josefa “Regresó a México envuelta en sueños, asolada por los fantasmas de su propia historia. Buscaba recuperar lo que a su juicio ―bastante minado, por cierto― le correspondía por derecho: hacer efectivo el regalo de bodas que recibió de manos del emperador Maximiliano[17]. Era su última esperanza para abandonar la miseria y dejar atrás la mala fortuna que perseguía a su familia desde que dejaron el país en febrero de 1867, cuando el ejército republicano recuperaba cada centímetro del territorio nacional.

“Frente al palacio de Buenavista de la calle de Puente de Alvarado, doña Pepita Peña, la infortunada ‘mariscala’, recordó las otrora suntuosas recepciones que organizaba junto a su marido para reunir a lo más granado de la sociedad mexicana durante los días del segundo imperio. Fiestas de guante y pipa donde los oficiales franceses hacían la corte a las damas mexicanas y los invitados lucían sus mejores atuendos; veladas que permitían mostrar todo el esplendor de la fachada en curva y el patio oval ―inspirado en el palacio de Carlos V de la Alhambra―, tocados por la genialidad de su arquitecto, el célebre Manuel Tolsá…”[18]

Josefa (Pepita) de la Peña Azcarate muere mentalmente trastornada[19] (¿o de cáncer?) en Tlalpan el 6 de enero de 1900 y  sepultada en la tumba de la familia de don Manuel Gómez Pedraza ―7º y fugaz Presidente de México, su tío― en el Panteón Francés de la Piedad a los 52 años.

La intervención francesa en México posee una amplia bibliografía, de entre ella queda la visión del novelista y periodista don Manuel Ignacio Altamirano en su obra Clemencia[20]. En la cual, pese a la engañosa presentación de Fernando [Valle] y Enrique [Flores], narra la desgarrada “verdad” que dividió la visión y familias de los mexicanos en aquel pasaje histórico ubicado ―en este relato― en Guadalajara, Jalisco[21] para representar sintéticamente la intranquilidad y furores en la sociedad mexicana en sus latitudes diversificadas. Para ese momento quedan las tropelías amalgamadas en un nombre: Françoise-Achille Bazaine.

Notas:

[1] Versalles, Francia, 13 de febrero de 1811-Madrid, España, 23 de septiembre de 1888.
[2] Paris, Francia, 10 de enero de 1804-20 de junio de 1872.
[3] José C. Valadez. Maximiliano y Carlota. Historia del Segundo Imperio. Editorial Diana, S. A. México, 1972 cita a E. Ollive, La intervención francesa, Guadalajara, Jalisco, México, 1926.
[4] Ídem, paginas 232-233.
[5] Ibídem, pagina 351.
[6] Con la española María Soledad Tormo de fama desgraciada y muerte por suicidio.
[7] “… perteneciente a una familia de antecedentes juaristas y nieta de Juan Francisco Azcárate precursor en 1808 de la independencia mexicana.” Doralicia Carmona. Françoise-Achille Bazaine. memoriapoliticademexico.org Visitado el 4 de agosto del 2019.
[8] Inicialmente, la bella construcción la adquirió la segunda marquesa de Selva Nevada, doña María Josefa [Rodríguez] de Pinillos [y Gómez de Bárcena ―¿?-1813―] para su hijo, el conde de Buenavista “… José Gutiérrez del Rivero y Pinillos y Gómez (¿?-1804), que ostentaría el título de conde de Buenavista, […] adquirido para él, puesto que el marquesado estaba reservado exclusivamente para las mujeres de la familia. En aquellos años, la zona rural, era conocida como Tlaxpana.” Marco Antonio Silva Barón. La casa del conde de Buenavista, una labor de amor, aryamarc.blogspot,com Visitado el 5 de agosto del 2019. De este inmueble, en algún tiempo sede de la Tabacalera Mexicana, el entorno toma por nombre el de Colonia Tabacalera. En lo que va de su proyecto y construcción iniciada en los años de 1798-1805 hasta el 14 de marzo de 1967, que por decreto presidencial adquiere una nueva denominación y función ampliada en 1994 con decreto del 18 de octubre recibe  el nombre de Museo Nacional de San Carlos, el palacio acogerá nombres connotados en la historia mexicana por propietarios del inmueble cuya huerta llegaba hasta la hoy conocida Plaza de la Republica.
[9] José Luis Blasio. Maximiliano íntimo. El emperador Maximiliano y su corte. Memoria de un secretario Particular. Paris, 1905.
[10] Guy de Maupassant. Relatos de viajes. Navegando, páginas 1081 a 1083.  Obras Completas, Tomo I. Aguilar de Ediciones, S. A. Primera reimpresión 1970 a la Cuarta Edición de1965.
[11] Dumas Davy de la Peilleterie, Villiers-Cotterets (prolífico novelista francés conocido con el nombre de Alexandre Dumas), Francia, 24 de julio de 1802-Dieppe, Francia, 5 de diciembre de 1870. En el ensayo “El hombre dela máscara de hierro” realizado en asociación con A. Arnould, Alexandre Duma retoma la idea planteada por Voltaire en su trabajo: “El siglo de Louis XIV”. La idea ampliada  y novelada, aparece en la tercera y parte final de la serie de “Los tres mosqueteros” (Veinte años después y) El vizconde de Bragelonne.
[12] J. M. [José María Miquel i Vergues. Pepita Peña y la caída de Bazaine. Página 562. studylib.es Visitado el 8 de septiembre del 2019.
[13] Ídem, páginas 562-563.
[14] Doralicia Carmona en Memoria Política de México, determina la muerte del mariscal a consecuencia de esta herida en el rostro, lo cual no corresponde, por fecha, a la reconocida históricamente con la del fallecimiento de Françoise-Achille Bazaine: 23 de septiembre de 1888.
[15] Françoise-Achille Bazaine. es.wikipedia.org Visitado el 4 de Agosto del 2019.
[16] Sepultada en el cementerio de San Justo en Madrid, España, mismo lugar en donde inhumaran el cuerpo del mariscal francés quien incursionó en las letras: Reporte del Mariscal Bazaine: Batalla de Rezonville, el 16 de agosto de 1870, Bruselas, Auguste Decq, 1870; La capitulación de Metz. Reporte oficial del Mariscal Bazaine, Lyon, Lapierre-Brille, 1871; El ejercito del Rin desde el 12 de agosto hasta el 29 de octubre de 1870, Paris, Henri Pion, 1872; Episodios de la guerra de 1870 y el sitio de Metz por el exMariscal Bazaine, Madrid, Gaspar, 1883. Tomado de es.wikipedia.org Visitado el 4 de agosto del 2019.
[17] “Mi querido Mariscal Bazaine: Queriendo darle a usted una prueba tanto de amistad personal como de mi reconocimiento por los servicios prestados a nuestra patria, y aprovechando la ocasión del matrimonio de usted, le damos a la Mariscala Bazaine el palacio de Buenavista, comprendiendo el jardín y los muebles, bajo la reserva que el día que usted se vuelva a Europa, o si por cualquier motivo no quisiera usted conservar la posesión de dicho palacio para la Mariscala, la Nación volverá a hacerse de él, en cuyo caso se obliga el gobierno a dar a la Mariscala, como dote, cien mil pesos.”
[18] Sin firma. La mariscala: Josefa de la Peña y Aquiles Bazaine. La era liberal. Hechos. wikimexico.com Visitado el 4 de agosto del 2019.
[19] Al parecer éste es un infundio sembrado por el régimen porfirista en su afán de desprestigio para la desgarrada historia mexicana de los sesenta del siglo XIX.
[20] Ignacio Manuel Altamirano. Clemencia. Cuentos de Navidad. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuántos…”, numero 62. 1980.
[21]Incluida las visiones de Fernando del Paso, la de Egon Caesar Conte Conti, la de André Castelot, la ya citada de José Luis Blasio y Prieto, la de Bertha Hernández… recientemente [¿2015?] Guadalupe Loaeza y Verónica González Laporte en rededor de la pareja con el título de (La Mariscala. Una gran historia de amor en la corte de Maximiliano y Carlota.); con Enrique Krauze: Juárez y Maximiliano, Héroes de Carne y Hueso, la correspondencia de Maximiliano a Napoleón III y la correspondiente del mismo Maximiliano con el mariscal Bazaine y un largo etcétera en donde aparece de manera tangencial quien pretendiera protagonismo en beneficio de los intereses de la política expansionista francesa, incluida la ofrecida y deshonrosa componenda de apoyo al “héroe del 2 de abril”, don [José de la Cruz] Porfirio Díaz Mori oreada veinte años después del colapso del sueño imperial…

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