Azrael

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(Martirologio Romano: Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar. catholic.net [La palabra miliar o piedra miliar proveniente del latín milliarium —que contiene mil—, es una columna cilíndrica u oval colocada al borde de las calzadas romanas para señalar el nombre de la Vía y las distancias cada mil passus —pasos dobles romanos—, lo que equivale a una distancia de aproximadamente 1.480 (o 1471) metros. El miliario áureo demarcaba la distancia desde Roma a uno de los extremos del Imperio, recibía dicho nombre por las letras doradas elaboradas con bronce e incrustadas en el fuste.]

La Iglesia Católica reconoce siete arcángeles: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Raguel, Sariel y Remiel, aunque en la mayoría de las versiones sólo asientan a los tres primeros (otros listados dan por número once, de los cuatro faltantes no hay nombre asentado). La festividad de los tres arcángeles principales es el día 29 de septiembre.

En el islam son diez los arcángeles liderados por Gabriel. Ellos son: Mikhail o Mikhal, Izrail o Azrael, Israfil, Yibril, Munqar, Naqir, Raaqib, ‘Atib, Maalik y Ridhwan.

Los arcángeles aparecen un tanto desvirtuados en asuntos fuera de la competencia religiosa. Se les otorga espacio en asuntos astrológicos y de esoterismo, de conjuros y oraciones. Son recurrentemente aprovechados en temas feéricos, en la numerología, en materia de sanación, en aspectos del corazón y bajo argumentos trasnochados aparecen en la ufología.)

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Al temido ángel de la muerte, Azrael (Izrail: «aquel a quien Al-lāh ayuda»), el Creador le encomendó la misión de recibir el alma de los muertos para su juicio. Aunque inserto en la fe islámica (enfrentémoslo respetuosamente —dada la ignorancia en ese complejo universo de la fe—), de acuerdo a lo investigado queda la afirmación de que Azrael (o de menos con tal denominación) no aparece en ninguno de los escritos sacros, en este caso concreto, el nombre del ángel de la muerte es Malak al-Mawt. Otros nombres con los cuales surge el personaje son: Azrail, Ashriel, Azaril, Azriel, Baltazar (a veces Balthasar) y Ozryel. Dícese que su primer nombre fue Azra.

Azrael dice de sí mismo:

«Yo soy Azrael, el Ángel de la Muerte. No poseo los atributos de mis resplandecientes hermanos; no soy hermoso a la manera de Miguel ni poseo una corona de luz. Mis alas no son ligeras como el viento ni translúcidas como las de Rafael. Soy el ángel oscuro y eclipso todo aquello que sea luz. Mis ojos —de mirada terrible— son un mar de profunda oscuridad chispeada de vez en cuando como la amatista. Yo reflejo las imágenes que deslumbrarían a todo arcángel hasta privarlo de la razón. Mi capa negra es semejante a un cielo nocturno sin estrellas. Con mi figura gigantesca y alas semejantes a las del cuervo provoco el desmayo en los nueve coros de la jerarquía celestial. Soy el más grande de la familia angélica y tan fuerte como Miguel. En mí no hay tristeza ni palabras. Yo soy el temor en las eras. Soy quien extrae las almas y quien siembra su semilla en los Universos. Yo soy el otoño de la Creación y el Crepúsculo del Tiempo. Soy quien une y quien separa.»

(Con base en eltemplodelaluzinterior.com y en ekiria.org)

Azrael

(Cuento Sufí. * Con base en elambigudelyoga)

Un día Al-lāh («el Único digno y merecedor de ser adorado y bendecido») pidió al arcángel Gabriel que fuera a traerle un puñado de la Tierra para crear al hombre. Gabriel bajó a la tierra y al extender la mano la Tierra arrugó su superficie y clamó: ¡Oh, lumínico arcángel! ¡Por el amor de Al-lāh, perdóname! ¡Por la ciencia que Al-lāh te confió, no me dañes! Tú tratas con Al-lāh a cada instante, eres señor de los ángeles y el mensajero del profeta, tú eres misericordia y triunfas sobre la cólera. Ten piedad de mí.

Gabriel, turbado ante Al-lāh dijo: No contradigo tus ordenes, pero el lamento de la Tierra doblegó mi ánimo.

Entonces Al-lāh le dijo a Miguel: ¡Ve a la Tierra y tráeme un puñado de ella!

Al llegar, la Tierra expresó su dolor al arcángel: ¡En nombre de quien te hizo el sostén de los cielos, perdóname! ¡Mira las lágrimas de sangre que vierto!

Así, Miguel regresó ante Al-lāh sin cumplir la misión. Dijo a Al-lāh : ¡Oh, Señor que conoces lo oculto y lo aparente! Los sollozos de la Tierra levantaron una barrera en mi camino. Su pena removió mi sensibilidad.

Ante ello, Al-lāh dijo a Izrafel: Ve y traeme un puñado de la Tierra.

Apenas llegó Izrafel, la Tierra empezó de nuevo a lamentarse: ¡Oh, savia de la vida! ¡Tú quien con tu aliento resucitas a los muertos! Tú que sostienes a la tierra y eres el ángel de la misericordia. En nombre de Al-lāh , no me causes ningún daño, ten piedad como la mostraron tus dos hermanos.

Así Izrafel volvió hacia Al-lāh con las manos vacías: Señor. ¡Que tu misericordia aminore tu cólera! El dolor de la Tierra destruyó mis afanes y claudicó mi voluntad.

Entonces Al-lāh dijo a Azrael: ¡Sin dudar, tráeme un puñado de Tierra!

Al llegar Azrael, la Tierra gimió nuevamente: ¡En nombre del Misericordioso y Omnipotente! ¡Déjame! Pues Al-lāh no niega nada a quien ruega con dolor.

Azrael replicó: ¡Yo no tengo poder para eludir una orden de Al-lāh!

—¡Pero Al-lāh ordena ser sabio y perdonar!

—La sabiduría es múltiple en rostros, pero, ante una orden estricta, no queda lugar para interpretaciones. Tus lágrimas y tus suspiros abrasan mi corazón. Soy piadoso y más compasivo que aquellos que me precedieron, pero, ante una disposición de Al-lāh yo ignoro el bien. Toda prueba es un don. Si Al-lāh lo exige yo llevaré un puñado de ti. No poseo la fuerza para contradecir ni contrariar su pedido. Yo sólo obedezco. Llenó su puño de Ella y la llevó ante Al-lāh quien le dijo: ¡Te nombro arrancador de espíritus!

—¡Oh, Señor! ¡Si ésa es mi tarea, toda criatura será mi enemiga, mas no hagas de mí el enemigo de todas las criaturas!

—¡Así será! ofreció Al-lāh.

Y aunque La Biblia no especifica el motivo de la «caída» de Luzbel sino es que sólo bajo el cargo de «soberbia» la historia tiene un colofón en la Sura XV (26 a 33).

Después de la creación del hombre con aquel puñado de tierra llevado por Azrael, Al-lāh mostró su obra ante las potestades celestiales y a ellas pidió rendir muestra de respeto:

  1. Hemos creado al hombre de barro arcilloso, maleable,
  2. mientras que a los genios los habíamos creado antes de fuego de viento abrasador.
  3. Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a crear a un mortal de barro arcilloso, maleable,
  4. y, cuando lo haya formado armoniosamente e infundido en él de Mi Espíritu, caed prosternados ante él».
  5. Todos los ángeles, juntos, se prosternaron,
  6. excepto Iblis, que rehusó unirse a los que se prosternaban.
  7. Dijo: «¡Iblis! ¿Qué tienes, que no te unes a los que se prosternan?»
  8. [Iblis] Dijo: «Yo no voy a prosternarme ante un mortal que Tú has creado de barro arcilloso, maleable» …

(Tomado de El Sagrado Corán. Versión Castellana de Julio Cortés. Centro Cultural Islámico Fátimah Az-Zahra. Publicaciones Electrónicas.)

Porque Lucifer era:

  1. «Así ha dicho Jehová el Señor: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.
  2. En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fue tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique (ónice) y berilo; de zafiro, carbunclo, y esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.
  3. Tú, querubín grande, cubridor (protector), y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
  4. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad.
  5. A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor [protector].
  6. Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
  7. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
  8. Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser.»

(La Santa Biblia. Antigua versión de Casiodoro de Reina [1569], revisada por Cipriano de Valera [1602]. Ezequiel 28:12-19)

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