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Con el crecimiento de las economías modernas, quienes buscan empleo en todo el mundo emigran a las grandes ciudades, dejando atrás sus comunidades rurales y, a menudo, las lenguas, costumbres y rituales de sus antepasados. Esto es especialmente cierto para las minorías indígenas que viven en países en rápido desarrollo.

Los antropólogos y etnólogos no son los únicos preocupados por esto. Y no son los únicos que creen que algo valioso desaparece cuando los pueblos indígenas pierden su lengua y costumbres.

En 2001, Estados Unidos estableció el Fondo de Embajadores de Estados Unidos para la Preservación Cultural (Afcp) para proteger y preservar no solamente edificios históricos, objetos y sitios arqueológicos, sino también lenguas, rituales y costumbres de pueblos indígenas de todo el mundo.

Tres proyectos, realizados en los últimos años con la asistencia de este fondo, ilustran cómo Estados Unidos ayuda a las comunidades indígenas a mantener vivas sus tradiciones más preciadas.

China: Preservación del patrimonio intangible del pueblo qiang
El pueblo qiang es una de las más antiguas minorías étnicas de China. Aparecieron en datos escritos hace 2,300 años y tradicionalmente han adorado a muchos dioses, entre ellos los dioses del cielo, sol, fuego, montañas, ríos y árboles. La cultura qiang gira en torno a rituales dirigidos por un shibi o chamán.

Pero cuando se produjo el terremoto de Sichuan en 2008, más de 30,000 qiang fallecieron. Hoy en día, un tercio de esta etnia vive en ciudades y ya no habla su lengua materna. Los dos tercios restantes viven en aldeas cuyas tradiciones se ven amenazadas en una China que se moderniza rápidamente.

A’er, un remoto pueblo de montaña, es el hogar de 500 qiang. La aldea resultó gravemente dañada por el terremoto de 2008; el templo local y la stupa (pila de tierra monumental que marca un lugar sagrado), que son fundamentales para las ceremonias de la aldea fueron parcialmente destruidos. Los residentes qiang estaban decididos a restaurar estas estructuras, pero carecían de los fondos para comprar herramientas y materiales.

Fue entonces cuando intervino la Embajada de Estados Unidos en Pekín, y ofreció 32,000 dólares en fondos del Afcp al Centro de Protección del Patrimonio Cultural de Pekín en 2009 para la restauración.

Los qiang no tienen un sistema de lenguaje escrito, pero el proyecto les permitió documentar su lengua y su patrimonio por medio de grabaciones de audio, películas y un texto (en mandarín). Esto ha permitido salvaguardar una cultura viva que sólo había sido transmitida a través de la tradición oral.

Laos: Explorando el esplendor y sacrificio del taoísmo
Entre las minorías étnicas más importantes en Laos, país predominantemente budista, se encuentran los yao, compuestos por dos grupos: los pueblos iu mien y kim di mun (o kim mun), que practican una forma de taoísmo.

Su modo de vida tradicional ha cambiado en la última década como consecuencia del reasentamiento, y nuevos medios de vida han sustituido a sus antiguas ocupaciones agrarias.

Estos cambios han causado dificultades para algunas familias, obligándolas a vender sus objetos culturales. Con esta pérdida viene la interrupción de los rituales que requieren su uso y la incapacidad de transmitir estos objetos y conocimientos y rituales asociados a ellos a la siguiente generación.

Además, la mayoría de los yao que están familiarizados con las tradiciones culturales indígenas son ancianos. Cuando la generación de más edad fallezca, los expertos temen que las tradiciones y rituales culturales puedan perderse. Pero con la ayuda del Afcp, hay esperanza de que la cultura yao sobreviva.

Una subvención de 30,000 dólares del centro Afcp, otorgada a través de la Embajada de Estados Unidos en Vientián, permitió lanzar un proyecto de dos años para documentar una ceremonia kim di mun de ordenación de sacerdotes taoístas y una celebración iu mien de Año Nuevo.

Un antropólogo consultó a sacerdotes y ancianos taoístas Yao. Las observaciones, entrevistas y fotografías están archivadas en el Centro de Artes Tradicionales y Etnología (Taec) en Luang Prabang, Laos. La ceremonia de ordenación kim di mun y la celebración del Año Nuevo iu mien se registraron en audio y vídeo digital de alta definición.

El proyecto culminó en Esplendor y sacrificio: Taoísmo en el norte de Laos una exposición del centro Taec que exploró creencias iu mien y kim di mun a través de sus trajes ceremoniales y objetos rituales, y de presentaciones en vídeo de las ceremonias tradicionales. Las mujeres iu mien demostraron técnicas de bordado en la inauguración de la exposición y los hombres kim di mun hicieron una demostración de caligrafía.

La exposición “Esplendor y sacrificio” estuvo abierta al público de 2009 al 2011 y atrajo a más de 13,000 visitantes. Y lo que resulta más importante: los rituales taoístas y las tradiciones de los yao fueron documentados para futuras generaciones.

Bolivia: Capillas unen a las comunidades
A cuatro mil metros sobre el nivel del mar en Curahuara de Carangas, docenas de pequeñas capillas salpican el paisaje del altiplano boliviano. Para los residentes de Curahuara de Carangas, las capillas han servido como importantes centros espirituales y comunitarios durante más de 300 años.

Construidas en los siglos XVII y XVIII por artesanos aimaras, las capillas de Curahuara de Carangas mezclan la historia, creencias y técnicas de construcción aimaras con el estilo colonial español. Durante más de 200 años, los aimaras han utilizado las capillas como lugares de culto, centros comunitarios y puntos de referencia.

Aunque las capillas pertenecen a la Iglesia católica, sus interiores están decorados con representaciones de la cosmología e historia de los aimaras, quienes han vivido en los Andes desde hace más de 2,000 años. El arte de una de las capillas es tan hermoso que se le conoce como “la Capilla Sixtina del altiplano”.

Siglos de frío y humedad han causado un grave deterioro de muchas capillas y algunas han sufrido tanto daño que están al borde del colapso.

Los aimaras salvaron 11 de las capillas —incluida su “Capilla Sixtina”— con la ayuda de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, que otorgó 82,800 dólares a la parroquia de Santiago de Curahuara de Carangas a través del Afcp. Al comenzar el trabajo, los residentes locales llevaron a cabo una ceremonia para pedir a la Pachamama (Madre Tierra) permiso para llevar a cabo el proyecto, y se realizaron otras ceremonias aimaras a medida que avanzaba el proceso de restauración.

El sacerdote de los aldeanos, Gabriel Antequera, cree que el proyecto de restauración ha unido a las comunidades aimaras aisladas que se extienden a través del vasto altiplano. “Se percataron del importante valor histórico y cultural de sus capillas”, sostuvo Antequera. “Ahora se sienten orgullosos de sus comunidades y de sus iglesias”.
El Fondo de Embajadores para la Preservación Cultural de Estados Unidos apoya la preservación de sitios culturales, objetos y formas de expresión cultural tradicional en más de 100 países en desarrollo en todo el mundo.

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