Alfa Omega: Las aspirantes a presidentas de la República

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Jorge Herrera Valenzuela
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Ciudad de México, 12 de febrero de 2024.- Histórica la sucesión presidencial de 2024. Dos mujeres de 61 años de edad, madres de dos hijos cada una y dos veces matrimoniadas, buscan ser la primera presidenta de México.

Son parte de las elecciones federales, estatales y municipales más numerosas de todos los tiempos. Gobernadores, senadores, diputados federales y locales, regidores, 16 alcaldes y un jefe de Gobierno. En total, están juego, veinte mil cargos.

En este 2024 declarado, por el Congreso de la Unión, Año de Felipe Carrillo Puerto, estamos celebrando el Bicentenario de la Constitución de 1824, que dio origen al País conocido como México y jurídicamente denominado Estados Unidos Mexicanos.

Un motivo más que debe recordarse: el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, asumió el cargo, en calidad de presidente Interino, el 10 de octubre de 1824. Fue constitucional a partir del 1 de abril de 1825. La primera presidenta de México lo hará el 1 de octubre de 2024.

Para quien me lo ha preguntado el nombre del primer presidente, de acuerdo con su fe de bautizo es: José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix. Lo cambió al tomar, victoriosamente, la Plaza de Oaxaca, por órdenes de José María Morelos y Pavón.

El militar insurgente cruzó a nado, uniformado, fangoso río para llegar al punto final de la batalla. En esa ocasión, antes de lanzarse al agua, pronunció la frase: “¡Va mi espada en prenda!… ¡Voy por ella!”.

Singulares “destapes”
Vivimos un momento muy especial e inédito, porque es la primera vez que el presidente de México hace “destapes”, en Palacio Nacional, de quienes pueden sucederle en el cargo. Durante 55 años del siglo pasado, a partir de 1939, el presidente saliente con discreción “sugería”, a la dirigencia de su partido, el nombre de quien iba a sucederle. Uno de los tres sectores del PRI: obrero, campesino y popular, hacia el lanzamiento del precandidato, perfilado desde meses atrás.
El último candidato presidencial “designado, destapado” fue el sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta. Asesinado en un mitin de campaña, en Baja California. Los tres presidentes elegidos en este Siglo XXI no lograron dejar sucesor, perdieron en las urnas.

En este sexenio, el presidente de la República con mucha anticipación levantó el brazo izquierdo de su preferida para la sucesión. Después en su programa de televisión mañanero dio a conocer los nombres de Claudia Sheinbaum y Marcelo (Luis) Ebrard y llamó al gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, lo nombró secretario de Gobernación y fue el tercero que creyó sería “el bueno”.

A estas alturas del juego “que todos jugamos” –escribía mi colega y amigo Gustavo Mora, qepd–, el partido oficial seguía marginado. Los empleados del tabasqueño, presidente y secretaria general de la nómina, para nada aparecían. Los dos deberían y deben hacer lo que les mande su jefe, fundador, líder y dueño del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena.

El experimentado político zacatecano Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada senatorial, desde hace más de dos años, en una entrevista televisiva con Joaquín López Dóriga, afirmó que su nombre estaría en las boletas para elegir al presidente de México. Después de mucho tiempo, desde Palacio Nacional, se le abrieron las puertas a don Ricardo en un mitin celebrado en tierras coahuilenses. Así el exgobernador zacatecano entró como cuarto as de la baraja.

Hubo una serie de supuestas encuestas con la participación del “pueblo bueno y sabio” y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México “ganó” el derecho como precandidata presidencial, bajo el rubro de “coordinadora nacional de Defensa de la Cuarta Transformación”.

No constituyó sorpresa alguna. Tiempo atrás en una gira por la Alcaldía Gustavo A. Madero, el tabasqueño “la destapó”. En el evento del 1 de julio de 2021, al celebrarse el tercer aniversario del triunfo en las urnas, se oyeron los primeros gritos para Claudia: “¡Presidenta!… ¡Presidenta! y el 22 de noviembre de 2022 ella anunció que dejaría la jefatura de Gobierno.

Marcelo se inconformó, hizo berrinche, pidió que se atendiera su queja. Jugó muy bien sus cartas. Se dio a querer y, finalmente, aceptó estar al lado de la que puede ser la primera presidenta de México.
Por su parte Adán Augusto no ocultó la tristeza de que su hermano, paisano, compadre y el íntimo amigo, no se fijó en él. El exgobernador tardó en integrarse a la campaña de la doctora y científica.

Nuevamente en el Senado de la República, reinstalado como coordinador de la banca morenista y líder la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, tiene asegurado su futuro político. Valioso por su amplia experiencia merece no ser desaprovechado.

Xóchitl Gálvez, ¡Suertuda!
La senadora hidalguense, la que de niña vendía gelatinas, la estudiosa universitaria y triunfante empresaria Xóchitl Gálvez, sí que ha hecho historia, solita, en la política mexicana.

En la búsqueda de cerebros para el equipo del presidente Vicente Fox Quesada, localizaron a la originaria del Valle del Mezquital. Xóchitl no era militante del Partido Acción Nacional, PAN. Recibió un nombramiento presidencial para atender asuntos de los pueblos indígenas. Fue su iniciación en la política nacional. Sus antecedentes eran de una luchadora social, pero sobre todo de una empeñosa mujer para salir adelante.

Llegó hasta las aulas universitarias e, inclusive, dedicó espacio para aprender el inglés, hablarlo, escribirlo y traducirlo. Se tituló como ingeniera en computación. Sacrificó mucho su vida y vivió muy humildemente en una vivienda de Iztapalapa. Decidió poner su propia empresa y en corto tiempo adquirió renombre.

Bueno, pero ya entrada en el ambiente político, el gusanito le hizo buscar y logró ser candidata del PAN para ocupar la jefatura de la Delegación Miguel Hidalgo y sus aspiraciones crecieron. Tuvo su escaño senatorial en la actual Legislatura. El siguiente paso, el sueño inmediato, fue buscar los apoyos para competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, en las elecciones de junio próximo.

Un milagro operó en torno a Xóchitl. La suerte estaba con ella y ocurrió lo que no esperaba.

Otro “destape” del tabasqueño
El presidente de la República le cortó el camino para seguir en pos del cargo que dejó Claudia Sheinbaum.

La madrugada del 12 de junio de 2023, cambió todo en la vida de Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz.

Las puertas de Palacio Nacional quedaron selladas para ella. La orden presidencial: “ni aunque venga con un amparo en la mano, tendrá acceso al Salón Tesorería para ejercer su derecho de réplica”.

El dicho de “si te cierran una puerta, otra se abre” es aplicable, porque Xóchitl sin proponérselo empezó un nuevo capítulo.

Esta es la historia del caso:
Una de las tantas ocurrencias mañaneras involucró a la senadora hidalguense. El único protagonista de ese programa de televisión dijo, sin más, que al estar en debate elevar a rango constitucional la pensión para adultos mayores, Xóchitl se opuso, votó en contra.

En un foro de la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara, Xóchitl precisó que era falsa esa acusación. Pidió ser recibida en el Salón de la Tesorería para aclarar lo manifestado por el presidente de México. Desde el principio el dueño del micrófono se negó a recibir a la legisladora. Argumentó que tendría acceso a ejercer su derecho de réplica si alguna autoridad se lo ordenaba. Xóchitl obtuvo el amparo

La puerta de Moneda no se abrió y tras de tocar insistentemente, golpeando con los nudillos de la mano derecha, la exdelegada política dio marcha atrás. Serían las ocho y minutos de la mañana de la fecha anotada.

Surgió la precandidata presidencial del pueblo.

Los gritos de quienes le acompañaron retumbaron en el espacio y la ingeniera en computación quedaba “destapada” por una acción involuntaria del hombre que está en campaña político electoral desde hace tres sexenios y despacha en Palacio Nacional.

No pasaron muchas horas en que los del entonces llamado Frente Por México decidieron arropar a Xóchitl y hacerla su abanderada para las elecciones del 2024. No todos los panistas estuvieron de acuerdo, pero la aceptaron. El desarticulado PRI fracasó en su intento de postular a una política-política, Beatriz Elena Paredes Rangel.
El mediodía de ese lunes 12 de junio, el nombre de Xóchitl se mencionaba a nivel nacional. Carismática. Malhablada. Un tanto folclórica, la mujer ganó la simpatía de la gente. Por su parte los seguidores de Marko Cortés hicieron suya la candidatura de la señora Gálvez Ruiz, quien hasta la fecha no sé si es o no militante afiliada al partido blanquiazul que tuvo el poder durante los primeros 12 años del siglo y sus presidentes Fox y Calderón tronaron como ejotes.

Ambas, sin preparación
Claudia Sheinbaum Pardo y Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz carecen de una trayectoria política, administrativa y legislativa que les permita sostener que están preparadas para el desempeño de la tarea más importante que reclama este hermoso País.

Parto del hecho de que no fueron nominadas por un partido político. Claudia está impuesta por el presidente de México y Xóchitl recibió un espontáneo respaldo popular, inesperadamente, al negársele el paso a Palacio Nacional. No pongo en duda la honestidad de ambas y mucho menos su capacidad, así como el deseo de obtener el triunfo.

Quede precisado que tres o cuatro presidentes priistas en el Siglo XX no merecieron el cargo por su impreparación. Peña Nieto, fue el último. Era un político que no salió de Toluca. Lo “hizo” la televisión.

Una candidata presidencial debe tener una formación completa. Conocer cada rincón de la República. Recabar las inquietudes, las necesidades y los problemas de las comunidades. Dialogar con los banqueros, empresarios, industriales, comerciantes, productores agropecuarios, académicos, institutos culturales. Acercarse a las mujeres, a los jóvenes e, inclusive, a la niñez.

Esa tarea no se hace con una campaña de 90 días o con una supuesta precampaña de meses atrás. Crear el Programa Nacional de Desarrollo, ni en sueños. Hablar con la gente y plantear las soluciones a los graves problemas de inseguridad, de violencia, de escasez de medicinas, de educación convertida hoy en una imposición socialista.

Claudia ha sido funcionaria en el gobierno del Distrito Federal, delegada Política en Tlalpan y jefa de Gobierno de la Ciudad de México. En su precampaña se distinguió por repetir, como periquita, lo que su jefe dijo en las mañaneras. Nada nuevo. Nada personal. Nada que la señale como conductora de nuevas líneas políticas, administrativas y legislativas.
De Xóchitl lo que encontramos es que debutó en la administración pública como comisionada nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en el régimen de Vicente Fox Quesada. Delegada Política en Miguel Hidalgo. Senadora propietaria y pare usted de contar.

Su precampaña se basó en el miedo, sí porque no actuó con libertad; el presidente de México la tiene en la mira, porque le echó a perder su “planchadita” sucesión. Le quitó el sueño de cinco horas.

En este 2024 se definirá el futuro de los próximos 50 años, mismos que ya no viviré. El gobierno actual, el que oficialmente termina el 30 de septiembre, es rehén de los narcotraficantes para los que hay “abrazos y no balazos”, en tanto que no se ataca a los delincuentes organizados “porque también son humanos y tienen derechos”.

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