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Washington, D. C., 13 de noviembre de 2018.- Los arqueólogos han utilizado la tecnología de láser, elaborada en un principio por los ingenieros de la Nasa en la década de 1970, para descubrir una antigua civilización maya oculta en las densas selvas de América Central.

“Finalmente, pudimos contar una mejor idea de la arqueología maya, que había estado oculta bajo la selva durante mil años”, dijo Francisco Estrada-Belli, un arqueólogo en la Universidad de Tulane, en Luisiana.

Él es uno de los académicos en un equipo internacional, la mitad de universidades estadounidenses, que participan en el descubrimiento de más de 61,000 estructuras antiguas, utilizando la tecnología para hacer mapas con láser, conocida como lidar (abreviatura de “detección de luz y alcance”), un instrumento que lanza rayos de luz desde el aire a objetos en la tierra y mide la distancia. Una vez con los puntos de la medida se procesan en una computadora, esta genera un mapa del paisaje.

“Básicamente se trata de deforestar digitalmente a la selva”, dice Thomas Garrison, un colega de Estrada-Belli en el Colegio Universitario de Ithaca, en el Estado de Nueva York. La Nasa sigue utilizando al lidar en la actualidad para estudiar la atmósfera.

La civilización maya floreció entre los años 1000 a.C. y 1500 d.C. en las regiones de tierras bajas conocidas hoy como Belice, Guatemala, Honduras y el sur de México.

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El estudio, que tiene el apoyo de Fundación Pacunam de Guatemala, descubrió amplios sistemas de carreteras mayas, estructuras defensivas y sistemas agrícolas capaces de alimentar a una población que hoy se supone cuatro veces más grande de lo que se pensaba anteriormente. Esa población, indicó Garrison, llegó a alcanzar once millones de personas alrededor del año 800 d.C.

“Me sorprendió ver el alcance con el que los mayas manipularon cada pulgada del paisaje. Es el entorno mejor domesticado y optimizado que nunca había visto. No creo que nadie esperase ver eso”, dijo Estrada-Belli.

“La arqueología maya nunca ha de ser la misma, de la misma manera en que la astronomía cambió con el telescopio Hubble”.
~ Francisco Estrada-Belli

Aunque durante muchos años la densidad de la selva dificultó la tarea de los arqueólogos, también permitió la preservación de la antigua civilización.

Estrada-Belli destacó la cantidad de los muchos lugares mayas muy fortificados. “Me parece que también los ocupaban enormes ejércitos. Este es uno de los muchos descubrimientos que han modificado nuestras antiguas suposiciones sobre los mayas”, dijo.

El estudio reveló que la población maya era mucho mayor que la población actual, dijo Garrison, y destacó que “esto es interesante porque muestra que posiblemente las prácticas agrícolas que tenían eran más sostenibles que cualquier otra práctica de la actualidad”.

Un mapa del pasado que hoy sirve de guía
Entender cómo utilizaba la gente los paisajes tropicales es importante para los expertos en temas de los mayas, debido a lo que soportan las áreas tropicales en el clima y los ecosistemas de hoy día. Estos fueron lugares que parecen haber sido manejados con mucho éxito por la población en el pasado, posiblemente mejor que lo que hoy estamos haciendo”, dijo Garrison.

En las tierras bajas de los mayas los sistemas agrícolas incluían enormes terrazas, pantanos recuperados y elaborados sistemas de canales. Los próximos pasos para el equipo de académicos es entender en el terreno cómo manejaban el paisaje esos pueblos.

Aunque la tecnología del lidar ha mejorado el conocimiento sobre los mayas “también eso los hace más misteriosos de alguna manera. Hay que suponer que hay mucho más de lo que hemos estudiado”, dijo Garrison.

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