Karen Janett Carranza,
Strategic Communications Senior Consultant/Director

Mientras el fenómeno meteorológico Michael se abate sobre la costa de Florida, las comunidades se están preparando una vez más para las consecuencias de un desastre natural. El huracán Florence, así como los huracanes Harvey, Irma y María del 2017, expusieron los impactos de las grandes tormentas sobre la salud pública y el medio ambiente, no sólo durante la oleada inicial, sino también durante las siguientes semanas y meses de recuperación. La preparación y las respuestas del gobierno han demostrado ser insuficientes y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema) se encuentra ahora inmersa en un ciclo de daños y reparaciones.

La atención se centra ahora en los floridenses en riesgo. Las instalaciones químicas, los sitios del programa Superfondos y otros peligros se esparcen sobre el oeste de Panhandle. En Pensacola, Perry, Ciudad de Panamá, Puerto St. Joe y Tallahassee, más de 20 instalaciones manejan productos químicos como cloro, amoníaco y propano. La Administración Trump ha emprendido esfuerzos (ver la sección 2, abajo) que ponen a aquellos sitios en mayor riesgo. Además, la Administración Trump ha intentado recortar programas vitales para la salud pública y los esfuerzos de seguridad a través de reducciones presupuestarias, una aplicación laxa, retrocesos regulatorios y compras de personal. También tiene previsto permitir un aumento de la contaminación climática, lo cual está volviendo estas tormentas más intensas y perjudiciales.

El dinero gastado en el frente para predecir mejor las tormentas y construir comunidades más seguras y fuertes significa menos vidas perdidas, menos devastación y menos dinero necesario después del desastre. Cada dólar invertido por adelantado para construir comunidades más seguras y resilientes ahorra $6 en costos de recuperación, según el Instituto Nacional de Ciencias de la Construcción (Nibs).

Abajo, encontrarás una visión detallada de los programas que están siendo atacados y las ubicaciones más peligrosas que deben ser monitoreadas de cerca a medida que Michael se abre paso a través del Panhandle:

Los recortes presupuestarios de Trump acabarían con la capacidad de la nación para resistir tormentas desastrosas
La Administración Trump propone un recorte de más de 1,200 millones de dólares en los programas de la Administración Federal de Gestión de Emergencias (Fema) que ayudan a proteger a las comunidades de las inundaciones y los incendios forestales, así como otros recortes dentro del gobierno federal para programas vitales para hacer frente a los desastres.

Esos recortes a FEMA incluyen:

  • Recorte del 84% al Programa de Mitigación Pre-Desastre de Fema, el cual financia la prevención de incendios forestales, los esfuerzos para reducir el riesgo de daños por inundaciones y otros efectos de los desastres naturales.
  • Recorte del 17% a las subvenciones estatales y locales de Fema, las cuales afectan la habilidad de los estados, municipios locales y tribus para prepararse, protegerse y responder ante los desastres naturales y las emergencias.

Los recortes no relacionados a Fema que perjudicarían la preparación y respuesta ante desastres incluyen:

  • Recorte del 22% al Servicio Nacional de Datos Satelitales Ambientales e Información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa), la principal fuente de datos para el Servicio Meteorológico Nacional, y otras fuentes de pronósticos meteorológicos.
  • Recorte del 38% al Programa de Investigación Climática de Noaa sobre Investigación Oceánica y Atmosférica (OAR), el cual estudia las tendencias relacionadas con el clima a corto y largo plazo.
  • Recorte del 100% al Programa de Subvenciones para la Gestión de las Zonas Costeras y el Mar de la Noaa, el cual ayuda a las comunidades a reducir los riesgos de inundación y mejora hábitats al proporcionar fondos a las agencias estatales y locales que igualan las subvenciones.
  • Recorte del 61% al Programa Nacional de Investigación de Comunidades Sustentables y Saludables de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), la cual ayuda a las comunidades a reducir la contaminación y proporciona apoyo técnico para la limpieza de las comunidades, el agua subterránea y los derrames de petróleo y la restauración de los hábitats.

Reglas de seguridad química debilitadas significan que las lecciones de Harvey pueden no ser tenidas en cuenta
En los días posteriores al huracán Harvey, las explosiones en la inundada planta química de Arkema, cerca de Houston, llenaron el aire de humo, detonando una evacuación de los residentes cercanos y el envío de trabajadores de emergencia a los hospitales. El plan de respuesta de emergencia de Arkema en ese momento era demostrablemente inadecuado. Creado en junio de 2014, se ajustaba a los requisitos menos estrictos que existían en ese entonces. Los planes anteriores proporcionaron a los empleados poca orientación sobre cómo manejar grandes eventos de inundación.

Seguido de la explosión de 2013, en Texas, que cobró 15 vidas, la EPA propuso políticas más fuertes para preparar mejor a los equipos de respuesta inmediata y a las instalaciones químicas en riesgo. La administración Trump ahora está tratando de bloquear y deshacer estas salvaguardias esenciales.

Eliminarlas eximiría a los propietarios de las plantas de divulgar información sobre peligros químicos a las comunidades locales y a los equipos de respuesta inmediata, dar término a los requisitos; además, terminaría con los requerimientos que obligan a los dueños de las plantas a mantener actualizada la información de seguridad, se desharía de la capacitación en seguridad para los empleados y mucho más.

Un juez federal recientemente dictaminó que el peligroso esfuerzo de Trump por retrasar las reglas era ilegal. El juez incluso dijo que la Administración Trump “hace una burla” de las leyes federales que rigen la seguridad de las plantas químicas federales. Sin embargo, la Administración Trump está avanzando con su muy debilitado gobierno, el cuál podrían finalizar en los próximos meses.

Sitios en riesgo de desbordarse hacia suministros de agua que ponen en peligro a las personas
Los huracanes Harvey y María vieron sitios inundados del programa Superfondos contaminando los suministros de agua locales. Los informes de Carolina del Norte despertaron el temor de que las cenizas de carbón tóxico se hubieran filtrado a las vías fluviales.

Ahora, por lo menos, 5 sitios de los Superfondos en el oeste de Panhandle de Florida se interponen en el camino de la tormenta. Se debe prestar especial atención a esas áreas en cuanto la tormenta toque tierra.

A medida que avance la cobertura del huracán Michael, será crítico prestar mucha atención a los sitios más vulnerables y a las personas que se interpongan en el camino de la tormenta. Mucho después de que los vientos y las lluvias disminuyan, la salud de las familias y comunidades de la Florida seguirá en riesgo.

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