El rostro humano del cambio climático

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Mari Elka Pangestu*

Washington, D. C., 3 de noviembre de 2022.- Para Haliya AI-Jalal, una madre de seis hijos que vive en Al-Adn (Yemen), caminar grandes distancias para recoger agua potable era una tarea diaria que compartía con su familia. “Ir a buscar agua al arroyo era muy duro para nosotros”, comentó. “Muchos niños abandonaban la escuela para dedicarse a esta tarea todos los días”.

Un simple plan de recolección de agua de lluvia ahora alivia parte de esa carga. Sin embargo, en Yemen, donde el cambio climático amenaza con hacer que las precipitaciones sean aún más escasas y que las sequías sean más frecuentes, mujeres como Haliya Al-Jalal y personas de innumerables comunidades rurales siguen siendo vulnerables. Los niños se enfrentan a un futuro incierto en el que la deserción escolar puede ser la opción obligada para sobrevivir.

Sequías, tormentas intensas, olas de calor mortales. Estas aterradoras escenas provocadas por la crisis climática se han vuelto demasiado comunes en todo el mundo. Detrás de estos fenómenos meteorológicos extremos, el cambio climático está erosionando el capital humano —la salud, los conocimientos y las habilidades que las personas necesitan para desplegar todo su potencial—, lo que afecta en mayor medida a los pobres y vulnerables. Como queda claro en la experiencia de Haliya Al-Jalal, el cambio climático tiene un rostro muy humano. Y no debemos olvidarlo.

El clima está perjudicando el bienestar y el potencial de las personas de todas las edades. El calor extremo, por ejemplo, aumenta las hospitalizaciones durante el embarazo y la malnutrición crónica y aguda en la primera infancia. Además, se relaciona directamente con resultados de aprendizaje más bajos, como los puntajes de las pruebas, y en 2021, provocó una pérdida mundial estimada de 470,000 millones de horas de trabajo entre los adultos en actividad.

Las personas pobres, en particular, están expuestas a mayores riesgos, ya que, a menudo, viven en casas de baja calidad, tienen un nivel de ahorro escaso o nulo y carecen de acceso a sistemas de apoyo, como la atención de salud. El análisis del Banco Mundial muestra que el cambio climático tiene un impacto considerable y desproporcionado en la pobreza y las oportunidades económicas (PDF), sobre todo, en el caso de los miembros más vulnerables de la sociedad.

Pero las personas no son víctimas pasivas. Son las personas las que impulsarán las innovaciones y adaptaciones necesarias para aliviar los impactos del cambio climático en todas partes.

Invertir en capital humano —educación, nutrición, salud y redes de protección social en tiempos difíciles— es la mejor manera de que los países generen resiliencia ante las crisis climáticas, mejoren la capacidad de las personas para adaptarse a un clima cambiante y eviten una mayor erosión del capital humano. Con inversiones focalizadas y políticas inclusivas, es posible lograr una transición verde y justa.

Con el fin de desarrollar el capital humano y garantizar que las personas tengan las habilidades necesarias para prosperar en una economía con bajas emisiones de carbono, el Grupo Banco Mundial está trabajando con sus asociados para brindar apoyo a través de tres canales clave:

1. Sistemas de salud más sólidos
Contar con sistemas de salud más sólidos ayuda a los países a responder mejor a la contaminación, los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales. La evaluación de la vulnerabilidad de la salud climática y la valoración económica, climática y sanitaria del Banco Mundial son herramientas que permiten identificar posibles crisis sanitarias relacionadas con el clima, describir sus costos e ilustrar la manera en que los países pueden fortalecer sus sistemas para responder a ellas.

2. Sistemas educativos climáticamente inteligentes
Los sistemas educativos inteligentes desde el punto de vista climático pueden ayudar a las personas a desarrollar habilidades para la mitigación del cambio climático. La formación técnica y profesional adecuada también puede permitirles contribuir a la transformación económica y al consumo de energía más limpia. En Nepal y Pakistán, por ejemplo, el Banco está apoyando varias iniciativas que brindan educación a más niñas y mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y las preparan para conseguir empleos ecológicos. A través de programas como Energy2Equal en África y Powered by Women (Impulsado por Mujeres) en Asia y el Pacífico, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la institución del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, apoya a las mujeres en puestos de trabajo y funciones de liderazgo ecológicos. Las inversiones en infraestructura resiliente al clima también están ayudando a minimizar las alteraciones que tienen un impacto considerable en la escolarización.

3. Programas bien focalizados de protección social y apoyo a los medios de subsistencia
Los programas de protección social bien focalizados no solo ayudan a proteger a las personas en épocas de crisis, sino que también alientan a las personas a diversificarse adoptando medios de subsistencia menos vulnerables al cambio climático. En América Latina y el Caribe, África subsahariana y Asia oriental y el Pacífico, el Banco brinda apoyo a los hogares pobres a través de 157 programas de inclusión económica resiliente al cambio climático, que van más allá de los beneficios en efectivo, dado que ayudan a generar resiliencia a largo plazo mejorando la gestión de los recursos y las habilidades empresariales, y generando medios de subsistencia y empleos ecológicos. En nuestra actual respuesta a la crisis alimentaria, la asistencia que se brinda a los agricultores para que puedan acceder a insumos para la producción se combina con prácticas agrícolas sostenibles, incluido el uso de fertilizantes.

La comunidad mundial debe unirse para poner a las personas en el centro de la agenda del cambio climático. Para evitar impactos a largo plazo en el capital humano que pueden echar por tierra décadas de avances, se deberán adoptar medidas concertadas en todos los niveles y en todos los sectores. De cara al futuro, la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono ofrecerá nuevas oportunidades. Será necesario contar con personas saludables que estén preparadas para asumir los empleos del futuro con las habilidades adecuadas y contribuir al aumento de la productividad y el crecimiento.

Debemos poner a las personas en el centro de la respuesta mundial al cambio climático, de modo que personas como Haliya Al-Jalal y su familia puedan beneficiarse con un desarrollo verde, resiliente e inclusivo.

* Directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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