Alertan sobre micotoxinas en el maíz

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Lexington, Kentucky.- Estados Unidos está a la espera de una gran cosecha de maíz, proyectada en 383 millones de toneladas, y la producción 2016 de trigo ha estado en o cerca de niveles récord en varias categorías. Sin embargo, Max Hawkins, experto en micotoxinas, de Alltech, tiene una advertencia: La cantidad no debería distraer a los productores respecto a la calidad y el potencial de riesgo de las micotoxinas.

Evidencias de micotoxinas se encontraron en esta mazorca de los EE.UU. en septiembre 2016.
Evidencias de micotoxinas se encontraron en esta mazorca de los EE.UU. en septiembre 2016.

Señaló que la cosecha de trigo de primavera en las Grandes Llanuras del Norte experimentó un clima húmedo, lo cual conlleva a un aumento de estrés en los cultivos y la fusariosis de la espiga. Del mismo modo, gran parte de la zona maicera de los Estados Unidos experimentó temperaturas y humedad por encima del promedio hasta agosto, creando un entorno adecuado para el crecimiento de hongos y, posteriormente, de micotoxinas.

Alltech recientemente colectó más de 100 muestras de raciones totales mixtas (TMR) de los EE.UU. y las analizó a través del laboratorio acreditado por la norma ISO/IEC 17025:2005 Alltech 37+® para el servicios de análisis de micotoxinas, usando la tecnología LCMS/MS para determinar la presencia de micotoxinas y su crecimiento durante los meses de almacenamiento. El 37+ analiza más de 37 micotoxinas individuales en una muestra dada y expone el riesgo que las micotoxinas en cultivos almacenados pueden causar en la salud y rendimiento del rebaño.

De las muestras, casi el 18 por ciento contenía 6-7 micotoxinas, 42 por ciento tenía 4-5 micotoxinas, 35 por ciento contaba con 2-3 micotoxinas, y menos del 2 por ciento contenía una o ninguna micotoxina. De las micotoxinas presentes, tricotecenos tipo B y ácido fusárico fueron las más prevalentes en un 83 por ciento y 92 por ciento de las muestras, respectivamente.

La toxicidad del ácido fusárico aumenta significativamente cuando el alimento está contaminado con tricotecenos tipo B o DON. En conjunto, las micotoxinas presentes en el grupo de muestra tienen un riesgo equivalente (REQ), de 187 para el ganado de carne y 211 para el ganado lechero. Para productores de leche, este nivel de riesgo podría representar una pérdida de 0.5 litros en la producción de leche por vaca por día.

Los síntomas en un rebaño con presencia de tricotecenos tipo B y ácido fusárico podrían incluir: anorexia, depresión, diarrea y otros trastornos digestivos, edema de la ubre, agrandamiento de las glándulas mamarias, rechazo del alimento, aumento en el recuento de células somáticas, aumento de la mortalidad, esterilidad, hemorragia, cojera, letargo, daño hepático, malformación del embrión,
sistema antioxidante deficiente, menor producción de leche, eficiencia alimenticia, consumo de alimento, crecimiento, inmunidad, función reproductora y función del rumen, lesiones de la piel, mortinatos y vómitos.

“El inventario de la cosecha del 2015 está casi consumido y estamos a la espera de la cosecha 2016”, dijo Hawkins. “Sin embargo, incluso con un gran cultivo en espera, la cantidad no indica calidad. Los productores deben ser proactivos en la investigación e identificación de problemas potenciales que pueden afectar el rendimiento y la salud del rebaño”.

Derek Wawack, miembro del equipo de Alltech de gestión de micotoxinas en Wisconsin, señaló que ha estado recibiendo un gran número de llamadas, correos electrónicos y textos sobre las infecciones por hongos.

“Tan sólo en las últimas semanas, estas infecciones fúngicas realmente se han comenzado a observar dado el avance del verano”, dijo Wawack. “El estrés por condiciones secas a excesivamente húmedas, luego temperaturas más frías, permiten que estos hongos empiecen a propagarse en las orejas”.

Wawack recomienda llevar a cabo un análisis 37+ temprano, incluso en cultivos frescos, si es posible, y el seguimiento a lo largo de la alimentación para mantenerse en ventaja sobre los problemas importantes.

“Los años en los que hemos visto altos niveles de Fusarium y Penicillium en el campo han manifestado normalmente altos niveles de micotoxinas en el almacenamiento”, continuó Wawack. “Los resultados han sido drásticas pérdidas de producción, estiércol flojo, edema, hinchazón, problemas de concepción, abortos, enrojecimiento de los ojos, sangrado de los oídos y conductos nasales e incluso las altas tasas de mortalidad, junto con pruebas de antibióticos falsos positivos en la leche dadas las infecciones por Penicillium”.

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