Fresas podrían beneficiar el corazón y el cerebro

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Dr. Mercola

Estados Unidos, 2 de diciembre de 2023.- De acuerdo con un estudio de 2022 que realizaron investigadores de la Universidad de Columbia, casi el 10% de los adultos en Estados Unidos de 65 años o más, tienen algún tipo de demencia y otro 22% tiene un deterioro cognitivo leve. El estudio involucró a casi 3,500 personas quienes completaron diversas pruebas neuropsicológicas y entrevistas en profundidad.

Los CDC calculan que el índice de deterioro cognitivo subjetivo es del 11.1% o 1 de cada 9 adultos que creen que están experimentando síntomas. En personas de 65 años o más, el índice fue del 11.7%, en comparación con el 10.8% en adultos de 45 a 64 años. Tal vez, estas cifras no sean sorprendentes, pero ¿sabía que un nuevo estudio descubrió que comer fresas podría ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y a mejorar la salud del corazón?

Fresas podrían ayudar a prevenir el deterioro cognitivo
Los resultados del ensayo clínico aleatorio que fue financiado por la Comisión de la Fresa de California fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición. Investigadores de la Universidad Estatal de San Diego demostraron que las fresas podrían beneficiar la salud del sistema cognitivo, cardiovascular y metabólico. El estudio involucró a 35 participantes de entre 66 y 78 años, y duró 20 semanas.

Los participantes fueron divididos en dos grupos y cada uno consumió fresa en polvo o un placebo durante ocho semanas, con un período de suspensión de cuatro semanas entre los dos. Los investigadores analizaron el tamaño de la cintura, la presión arterial y otros indicadores de la salud del corazón de los participantes, además de realizar un seguimiento de la memoria episódica.

Después de consumir polvo de fresa liofilizado durante ocho semanas, los participantes presentaron una mejora del 5.2% en la velocidad de procesamiento cognitivo y una disminución del 3.6% en la presión arterial sistólica. La circunferencia de la cintura de los participantes disminuyó mientras consumían fresas liofilizadas y el placebo.

Sin embargo, consumir el placebo generó un aumento en los triglicéridos séricos, mientras que consumir las fresas liofilizadas provocó un aumento del 10.2% en la capacidad antioxidante. Shirin Hooshmand, profesora de la Facultad de Ciencias del Ejercicio y la Nutrición de la Universidad Estatal de San Diego e investigadora principal del estudio, declaró en un comunicado de prensa lo siguiente: “Este estudio demuestra que consumir fresas podría favorecer la función cognitiva y mejorar los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión. Es alentador encontrar que un cambio tan sencillo, cómo agregar fresas a su alimentación, puede mejorar estos resultados en los adultos mayores”.

Diversos estudios han analizado la conexión entre el consumo de fresas, la salud del corazón y la salud cognitiva. Las fresas contienen varios nutrientes esenciales, incluyendo vitamina C, potasio, magnesio, fitoesteroles y polifenoles. Los polifenoles y otros fitoquímicos no son nutrientes comunes, sino compuestos bioactivos. Algunos de los que más abundan en las fresas son el ácido elágico, las antocianinas, las catequinas, la quercetina y el kaempferol, que los investigadores creen que podría influir en gran medida en la salud y los tratamientos preventivos.

Podrían ayudar a mejorar salud intestinal y disminuir síntomas de la IBD
Una investigación que se publicó en 2019, demostró que las fresas también podrían mejorar la salud del colon y disminuir los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). El término general de IBD incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, que son factores de riesgo de cáncer colorrectal.

El estudio se realizó en la Universidad de Massachusetts Amherst y los investigadores encontraron que consumir menos de una taza de fresas al día podría ayudar a revertir los síntomas de la IBD. Hang Xiao, Ph.D miembro del departamento de ciencias alimentarias de la universidad y autor principal del estudio, mencionó que el riesgo mayor de la IBD radica en un estilo de vida sedentario y hábitos de alimentación que incluyen alimentos bajos en fibra y altos en azúcar.

Este estudio utilizó fresas enteras y no compuestos o extractos purificados, por lo tanto, incluyó fibras alimenticias y compuestos fenólicos que están unidos a esas fibras. El estudio en animales utilizó cantidades de fresas que los humanos podrían consumir sin problema. Los resultados demostraron que sólo tres cuartos de 1 taza de fresas ayudaron a suprimir la pérdida de peso y la diarrea con sangre en los ratones con IBD. El tratamiento también mejoró el microbioma intestinal al disminuir las bacterias dañinas y aumentar las bacterias saludables.

Podrían ser un alimento funcional
De acuerdo con la Asociación Internacional de Alimentos Funcionales, los alimentos funcionales «brindan una gran variedad de nutrientes, vitaminas y minerales que mejoran el bienestar». Sin embargo, parece que, en el intento por promover los alimentos falsos, el Centro Canadiense para la Ciencia propuso “una definición racional de alimento funcional” que podría utilizarse para justificar el consumo de alimentos formulados: “Los alimentos funcionales son alimentos nuevos que se formulan de modo que contengan sustancias o microorganismos vivos que puedan agregar algún valor para mejorar la salud o prevenir enfermedades y en una concentración que sea segura, pero alta para lograr el beneficio deseado. Los ingredientes que se agregan pueden incluir nutrientes, fibras alimenticias, fitoquímicos y otras sustancias o probióticos”.

Además de vitaminas y nutrientes, las fresas también tienen compuestos bioactivos que podrían ayudar a disminuir las enfermedades cardiovasculares, mejorar la función endotelial vascular, reducir el riesgo de coágulos de sangre y favorecer la estabilidad de la placa. Diversos estudios en animales también demostraron que las fresas podrían beneficiar el rendimiento cognitivo en un cerebro que envejece.

La información también demuestra que el extracto de fresa podría suprimir las enzimas COX, que es una vía que podría disminuir el proceso inflamatorio. Cuando se utilizaron de forma individual en estudios de investigación, los compuestos de esta fruta exhibieron propiedades anticancerígenas al suprimir el inicio de la carcinogénesis y la propagación de tumores.

Uno de esos compuestos es la fisetina, un flavonoide que se encuentra en las fresas, manzanas, pepinos, cebollas, uvas y caquis o persimones. Estudios demostraron que la fisetina tiene propiedades neurotróficas, anticancerígenas y antiinflamatorias. Es necesario realizar estudios in vitro e in vivo para confirmar estos efectos.

En una revisión de la literatura, los investigadores descubrieron diversas actividades anticancerígenas en cultivos celulares y modelos animales, lo que sugiere que realizar una investigación centrada en identificar los objetivos moleculares podría conducir a la fisetina como agente quimioterapéutico.

Fresas encabezan lista de Dirty Dozen
Algunas de las opciones de alimentos más saludables son las frutas y vegetales frescos, ya sean orgánicos o cultivados de forma tradicional. Sin embargo, los productos orgánicos por lo general son más nutritivos, saben mejor y no contienen residuos de pesticidas. La mayoría de las personas consume productos orgánicos para evitar los pesticidas y otros químicos. Si su economía no le permite comprar alimentos orgánicos todo el tiempo o no hay una selección adecuada en su localidad, es importante saber cuáles valen más la pena. En otras palabras, qué alimentos tradicionales están más contaminados y, por tanto, es mejor comprar orgánicos

Cada año, el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG) publica su lista de productos agrícolas llamada de la docena sucia (Dirty Dozen). Estas son las frutas y vegetales más contaminados. Desde hace varios años, las fresas encabezan dicha lista, incluyendo el 2023. En 2019, el EWG informó que las fresas no orgánicas que fueron analizadas por el Departamento de Agricultura contenían un promedio de 7.8 pesticidas diferentes en comparación con otros productos que contienen 2.2 pesticidas por muestra.

Los productores de fresas también utilizan grandes cantidades de gas venenoso para esterilizar los campos y el Usda descubrió que las fresas eran las frutas más propensas a estar contaminadas con pesticidas, incluso, después de ser «enjuagadas en el campo y lavadas antes de comerlas».

De enero de 2015 a octubre de 2016, el Usda analizó 1,174 lotes de fresas cultivadas de forma convencional y descubrió que el 99% tenían residuos detectables de, por lo menos, un pesticida y el 30% tenían residuos de 10 o más pesticidas. En total, encontraron 81 pesticidas en diferentes combinaciones en todas las muestras. Si bien, algunos de estos pesticidas no están relacionados con problemas de salud importantes, otros podrían tener una relación con trastornos hormonales, daños neurológicos, cáncer y problemas reproductivos y de desarrollo.

De acuerdo con el EWG, las grandes campañas de mercadotecnia, junto con los métodos de cultivo que involucran sustancias químicas, han provocado un incremento en el consumo en los Estados Unidos; una persona promedio hoy come cuatro veces más fresas que en 1980. La mayoría de las fresas en los Estados Unidos se cultivan en California y solo el 20% de los productos químicos que se utilizan en esas fresas dejan residuos en la fruta. Sin embargo, el 80% son gases venenosos llamados fumigantes, que se inyectan en el suelo para esterilizarlo y controlar las plagas y los patógenos. Estos fumigantes envenenan a los trabajadores agrícolas y a las granjas cercanas.

El método orgánico es una combinación de rotación de cultivos y aplicación de una mezcla de materiales ricos en carbono, que luego se llenan con agua y se cubren con una lona de plástico. Esta mezcla orgánica es tóxica para los patógenos y es igual de efectiva que los gases venenosos sin casi ninguna pérdida en el rendimiento de los cultivos.

Por desgracia, el proceso de cultivo orgánico hace que el precio de las fresas sea más alto que el de las fresas convencionales. El EWG cree que a medida que más productores dejen de utilizar fumigantes y pesticidas, el precio de los productos orgánicos debería bajar.

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