Ráfaga: Dia de la Resistencia Indígena “desplaza” a Día de la Raza

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Jorge Herrera Valenzuela
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Ciudad de México, 21 de octubre de 2023.- Siempre en la Escuela Primaria se nos habló del Día de la Raza o del Descubrimiento de América. La celebración o conmemoración del viaje en 1492 de Cristóbal Colón quedó fija en la fecha del calendario cívico: 12 de Octubre.

En el presente Siglo XXI políticos, historiadores, cronistas y dictadores de países latinoamericanos quieren cambiar la historia. El argumento es que el arribo del navegante genovés abrió la puerta para que los españoles llegaran para asesinar a los nativos y proceder violentamente contra los pueblos originarios, esclavizando y explotando a los pobladores. Colonizando, conquistando y evangelizando en lo que sería el Continente Americano.

México mantiene el Día de la Raza, pero ya procedió contra el italiano que murió sin saber que nunca llegó a la India, como era su plan. Desembarcó en la Isla Guanahaní, ubicada en el Archipiélago de las Bahamas, poniéndole el nombre de San Salvador. Ahí habitaban la tribu de los tainos y el nombre de la isla significa “iguana”.

Como reportero supe que entre los que quieren abolir la denominación del Día de la Raza e imponer el Día de la Resistencia Indígena, están los tristemente célebres dictadores Hugo Chávez y Daniel Ortega, ambos sin apellido materno.

El venezolano ordenó el 12 de octubre de 2002 derribar la estatua de Cristóbal Colón que estaba en la Plaza Venezuela, en la capital Caracas. Decretó la denominación de Día de la Resistencia Indígena, porque la otra “exalta al colonialismo en detrimento de la cultura y valores de los indígenas”. El sucesor del fallecido militar mantiene la decisión de su jefe. Sin embargo, en las escuelas se mantiene el Día de la Raza.

“El Revolucionario” Daniel Ortega, con 30 años en el poder y convertido en el más sanguinario dictador de Nicaragua, en 2007 impulsó el “Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular” para recordar “el inicio de la lucha de los pueblos originarios contra la dominación colonial y la reivindicación de sus derechos naturales”.

El descubridor de América llegó en 1498 a las costas de Venezuela; era su tercer viaje por estas tierras americanas y en 1502 arribó a Nicaragua. Los españoles expedicionarios los jefatura Gil González de Ávila, en tanto que su coterráneo Pedro Alonso Niño con su tropa llegaron a finales de 1499 a Venezuela

Se habla de que los nativos de los pueblos latinoamericanos, a raíz de la aventura marítima de Colón, iniciaron la lucha “contra el colonialismo”, el cual ocurre a partir de 1519 en referencia a la llegada de los españoles a las costas veracruzanas, procedentes de Cuba, comandados por Hernán Cortés.

143 años, al rincón del olvido
El primero en pensar que debería esculpirse una estatua de Cristóbal Colón fue Maximiliano de Habsburgo en 1867, a la mitad de su imperio, e inclusive señaló el sitio donde debería estar colocada, en una glorieta del entonces llamado Paseo de la Emperatriz.

Maximiliano contrató al arquitecto Manuel Vilar y le habló del proyecto. El también escultor inmediatamente trazó bocetos y fueron aprobados. Realizó su trabajo, cuya estatua de Colón fue colocada en 1892, durante el porfiriato, en la Plaza Buenavista, de donde hace tres años fue retirada por órdenes de la jefa del Gobierno de la Ciudad de México.

¿Qué pasó? Maximiliano fue fusilado en junio de 1867. No vio terminada la escultura, la cual fue develada por el presidente Porfirio Díaz, en la mitad de su primer cuatrienio.

Mientras tanto un industrial mexicano radicado en París, Antonio Escandón, decidió llamar al arquitecto Ramón Rodríguez Arangoitia para encargarle la estatua del navegante genovés. El escultor se puso a trabajar y, sorpresivamente, en la capital francesa el señor Escandón contrató al escultor Charles Cordier para que hiciera la estatua de Colón, la que termina en 1875 y la envía a la Ciudad de México para su colocación en el sitio que había señalado Maximiliano, la segunda glorieta en el ya llamado Paseo de la Reforma.

Cristóbal Colón que nunca llegó a México, “entró” al país por el Puerto de Veracruz y hasta dos años más tarde, en agosto de 1877, cuando Porfirio Díaz hacía sus pininos, fue inaugurada la obra de Cordier, con asistencia del mecenas Antonio Escandón, quien regresó a París para no volver más a su Patria.

La primera glorieta estuvo ubicada en Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Bucareli.

En 1852, fue el tercer sitio para colocar la Estatua Ecuestre de Carlos IV, “El Caballito”, del recordado Manuel Tolsá. En 1979, se le trasladó a la Plaza Tolsá, en la calle Tacuba, frente al hoy Museo Nacional de Arte y el colonial edificio del Colegio de Ingenieros. La primera glorieta desapareció para siempre.

“Cayóse” de madrugada
En la madrugada del 10 de octubre de 2020, con la oscuridad pese a las luminarias, un grupo de hombres se dio a la tarea de dejar caer, de bajar silenciosamente, la estatua de 4 metros de altura y casi una tonelada de peso.

Don Cristóbal Colón dejaba su sitio y después lo harían los cuatro frailes que le acompañaron casi 150 años en tiempos de frío, de lluvias, de sol inclemente, de “aironazo”, de pintas y de pedradas de los autollamados izquierdistas. Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena, Diego de Deza y Pedro de Gante, los mudos testigos.

¿Dónde están esos personajes?
El capitán de “La Niña”, “La Pinta” y La Santamaría” se protege con unas lonas, en una carpa dentro del Instituto Nacional de Antropología e Historia. En el INAH se informó, en aquellos días, que “se va a diagnosticar el estado de conservación de la estatua y, eventualmente, a realizar los trabajos de restauración”.

Al genovés, que hizo otros viajes a nuestro Continente, lo bajaron por órdenes de la hoy candidata oficial a presidenta de la República y que primero mintió diciendo que “lo vamos a restaurar” y después muy sonriente dijo: “ya no volverá a la glorieta”.

Si la científica llega a salir triunfadora el 2 de junio de 2024, la obra de Charles Cordier si bien le va, seguirá arrumbada en una carpa.

¿Cuánto nos costó a los contribuyentes cumplir el caprichito a alguien más poderoso que la jefa? Casi nada, solo se facturaron trabajos especiales por 262,575 pesos

La estatua en Polanco
La estatua que en 1892 inauguró el presidente Porfirio Díaz, frente a lo que fue la Estación Ferroviaria de Buenavista, es la que se encuentra colocada en el Parque de las Américas, en la residencial Polanco. Con ánimo de chacotear, de fastidiar y sin el perdón de la autoridad, ahora los genoveses deben exigir al presidente de México les pida su perdón por lo que le están haciendo a su paisano.

El coordinador de la restauración de las cinco estatuas, Diego Jáuregui, informó que hace un año terminaron los trabajos. Colón y los cuatro frailes están envueltos en plástico para que no les caiga polvo y están bajo una carpa de lona. Pero no pueden revelar dónde se encuentran “para resguardarlos de cualquier tentación”.

En el Inah dicen que el Gobierno de la Ciudad de México debe decidir el sitio en que los colocarán. En esas oficinas afirman que es asunto de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y en esa dependencia “desconocen” quién dará la orden. Total, es un secreto de Estado.

Breviario cultural
Antonio de Escandón y Garmendia, conocido como Antonio Escandón, fue un mexicano que se inició como comerciante, creció económicamente hasta ser importante industrial y llegó a banquero, constituyéndose en el hombre más rico de México, a la mitad del Siglo XIX.

Este potentado se casó con la baronesa Carlota de Barrón Añorga. Tuvieron 8 hijos, entre mujeres y hombres. La mayoría duques y duquesas formaron sus respectivos hogares. Uno de los 8 hijos, Pablo Escandón Barrón fue gobernador del Estado de Morelos.

Antonio obtuvo dos concesiones: la línea ferroviaria México-Veracruz-México, así como la ruta de tranvías entre México y Xochimilco. Fue muy afín al imperio de Maximiliano e inclusive formó parte del grupo Miramar que impulsó la llegada del austríaco. Escandón recibió una condecoración en esos días.

Cuando entró don Benito Juárez al poder, Escandón y Garmendia decidió exiliarse a París. Seguramente, como conoció la idea de Maximiliano, él lo emuló para ordenar la escultura de Colón que ahora “está perdida”.

Antonio murió en su residencia de París en 1882. La dinastía Escandón aún tiene descendientes en la Capital Mexicana, perteneciente a la alta sociedad.

Dato interesante. El Nuevo Continente fue “bautizado” con el nombre de América por el cosmógrafo alemán Martin Waldseemuller, en 1507, en homenaje al explorador Américo Vespucio. Cuando se enteró que el descubrimiento estaba a acreditado a Colón, quiso rectificar, pero no tuvo éxito.

Finalmente, el Día de la Raza fue instituido, oficialmente, por el presidente Venustiano Carranza en octubre de 1917. El presidente Lázaro Cárdenas antes de entregar el gobierno, el 12 de octubre de 1940, inauguró el simbólico Monumento a la Raza que se ha librado de ser demolido.

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