Jorge Herrera Valenzuela
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Ciudad de México, 6 de diciembre de 2022.- En el Siglo XIX, el territorio mexicano fue escenario de tórridos combates bélicos. Por diferentes motivos. Ello dio origen a que los estudiosos de la Historia Patria analizaran cada uno de los sucesos, con el principal objetivo de reconocer las acciones de los mexicanos, militares y civiles, para proponer que los gobiernos aprobaran declarar Heroica a una Ciudad o Heroico a un Puerto.

En el otorgamiento del título dado a una Ciudad o a un Puerto se consideran los hechos consumados por sus habitantes frente a los ataques de fuerzas ajenas. Son recabadas las pruebas documentales, testimonios de testigos, si los hay, así como la búsqueda de datos e indicios suficientes para calificar el grado de heroísmo de sus participantes.

Al reportear para este comentario, me encontré con una relación de 30 nombres de poblaciones y de dos puertos. En otro renglón se asegura que la República cuenta con 62 Ciudades Heroicas. No se aportan mayores datos y considero válida la primera versión. Por razones de espacio narraré lo referente a determinados municipios, elevados al rango de Ciudades Heroicas, elegidos al azar.

Zacatlán, bastión insurgente
Cuando hacemos mención a Zacatlán, Puebla, inmediatamente, lo ligamos con las manzanas y la sidra. Pocos sabemos que es una Ciudad Heroica y que el título le fue otorgado por el gobierno estatal. La ceremonia fue el 24 de octubre de 2017.

Transcurrieron más de dos siglos para que se hiciera justicia a los ancestros que lucharon en el Movimiento de Independencia y que estuvieron comandados por el general José Francisco Osorno García, un rebelde poblano que arengaba a la gente y los voluntarios lo seguían en un ejército rural.

Con sus hombres combatió en los llanos de Apan, Hidalgo, a los realistas. En ese mismo 1811 también libró batallas en territorios tlaxcaltecas y veracruzanos. Osorno García puso su centro de operaciones en Zacatlán. Por su estrategia y valentía la Suprema Junta Nacional Americana, más conocida como La Junta de Zitácuaro, lo nombró teniente coronel y lo respaldó el jefe insurgente Ignacio López Rayón.

Los triunfos conseguidos por la tropa de Osorno propiciaron que, en diciembre de 1811, Zacatlán fuese elevado a Ciudad. Con el apoyo de los habitantes el centro de operaciones militares, también fue donde el oro que juntaron los insurgentes sirvió para acuñar monedas e instalaron, improvisadamente, un taller para fabricar armas. El gobierno poblano manifestó que la gente de Zacatlán dio muestras de valor, de ser luchadores incansables, de su sentido de patriotismo y contribuyeron al México Libre.

Las haches veracruzanas
La puerta de entrada a tierra firme de México lo es el Puerto de Veracruz. La sola historia del Fuerte de San Juan de Ulúa requiere espacio y tiempo. Construido para proteger a las embarcaciones españolas de los fuertes vientos del Golfo de México. Lo adaptaron como bodega de seguridad para guardar oro. Ahí se refugiaron los últimos combatientes españoles, capitulando ante las presiones del campechano Pedro Sáinz de Baranda, en noviembre de 1825. El Fuerte era una barrera para impedir el desembarco de los piratas.

“El nombre” de San Juan fue para recordar al expedicionario Juan de Grijalva y “el apellido” se derivó del vocablo indígena de los “acalhuicas”, los españoles lo interpretaron como “ulúa”. Curioso el dato anterior, pues los españoles encontraron el cadáver de un joven y dos indígenas dijeron que los asesinos eran “culúa” y se interpretó simplemente como “ulúa”.

Otro suceso se registró en 1838 con la llegada de 26 navíos franceses, cuyos tripulantes participaron en “La Guerra de los Pasteles”.

San Juan de Ulúa fue el primer sitio a donde arribaron los invasores yanquis, en 1847. Los norteamericanos ocuparon otra vez El Fuerte, en abril de 1914. El pretexto, aparece en las crónicas, evitar el desembarco de armas destinadas para el usurpador Victoriano Huerta para atacar al coahuilense Venustiano Carranza.

Por esos cuatro acontecimientos, en |948, el presidente Miguel Alemán Valdés firmó el decreto para darle al Puerto de Veracruz la categoría de “Cuatro Veces Heroico”.

El Fuerte fue por más de 150 años la peor e inhumana prisión en la que estuvieron muchos personajes como los presidentes López de Santa Anna, Benito Juárez, Porfirio Díaz y Valentín Gómez Farías, así como intelectuales del nivel de Salvador Díaz Mirón y Francisco Javier Clavijero.

La leyenda de “La Multa de Córdoba”, una joven y bella mujer presa al ser acusada de practicar la brujería, es fantasiosa. Se cuenta que pintó en la pared de su celda un barco al que subió y se hizo a la mar, desapareciendo en el horizonte.

Seguramente han escuchado el nombre de “Chucho el Roto”. Joven carpintero no mal parecido, como decían antes. Su nombre real era Jesús Arriaga y es, tal vez, el único que logró escapar de las “tinajas” de San Juan de Ulúa. Llegó preso por enamorar a la hija de un potentado llamado Diego de Brizac, quien juró no descansar hasta que viera muerto al que pretendió ser su yerno.

Como fugitivo, “Chucho” con varios de sus amigos, se dedicó a robar a los ricos y repartía todos los botines entre los pobres. Mucho se ha escrito e inclusive fue filmada una película en la que “Clavillazo” tuvo un papel protagónico.

Los veracruzanos pueden presumir que viven en el único Estado que tiene otras cinco ciudades heroicas: Alvarado, Córdoba, Cosoloacaque, Tlapacoyan y Coscomatepec.

Poblanos 7, franceses 0
Aunque estamos en los días del Campeonato Mundial de Fútbol, el título del comentario no es precisamente del deporte de meter el balón en las redes.

En las tres ocasiones que los militares del Ejército francés, el más poderoso e invencible en el Siglo XIX, llegaron a Puebla y tomaron posiciones en la capital famosa por sus dulces de camote y su mole de caderas (de origen oaxaqueño), cayeron ante las fuerzas de nuestros desvencijados soldados que combatieron, siempre, con pasión y coraje. Los entonces hijos de Napoleón III no vieron una, no llegaron al cuarto combate como no llegó la Selección Mexicana al cuarto partido en Qatar.

La Batalla del 5 de Mayo no necesito relatarla. Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz, Felipe Berriozábal y Miguel Negrete dieron cuenta de los franceses en los Fuertes de Loreto y Guadalupe.

Durante 62 días, entre marzo y mayo de 1863 los mexicanos comandados por Jesús González Ortega derrotaron a los franceses que tendieron lo que conocemos como Sitio de Puebla, pero entregaron la plaza.

Así Puebla ganó otra hache, de Heroica. Porfirio Díaz, brillante militar y galán joven se anotó otro triunfo en la Batalla del 2 de Abril de 1867. Los perdedores: ¡los franceses!
El gobierno decidió otorgar la cuarta hache a la capital poblana, porque en una de sus céntricas casas, al descubrirse que la habitaban revolucionarios antiporfiristas, la policía y los soldados abrieron fuego.

Era la casa de los Hermanos Serdán (Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia), precursores del movimiento armado de 1910. Oficialmente, se trató del Alzamiento de los Hermanos Serdán.

Ya comenté que Zacatlán también tiene su hache, de heroica. Lo mismo ganó Atlixco, único municipio elevado a Ciudad con dos haches.

La primera por derrotar, comandados por el general Joaquín Rea, en 1848 a los norteamericanos que extendían la invasión en la República. El 4 de mayo de 1862 -los nativos de Atlixco—abatieron a un batallón de franceses, parapetado en ese lugar para intervenir al día siguiente en los Fuertes.

Guaymas y cuatro más
El puerto sonorense, cuna de tres presidentes de México y de connotadas artistas y dos cantantes, también tiene el título de heroico. El 13 de julio de 1854 un grupo de filibusteros, piratas, al frente de ellos un sujeto llamado Gastón Raousuett pretendió atacar al poblado y fueron derrotados.

Mucha historia de actos trascendentes en la vida de los mexicanos es lo que encontramos en Sonora. Se enfrentaron frecuentemente contra los piratas, se enfrentaron a invasores y defendieron el territorio de Nogales, aunque los yanquis se llevaron una gran superficie para Arizona. Esa es la segunda Ciudad Heroica y otras dos, con problemas similares a los de Nogales, son Ures y Caborca.

A principios del siglo pasado, con la dictadura porfirista en marcha, se organizó la Huelga de Cananea. Los trabajadores demandaban aumento de salarios, prestaciones asistenciales y jornadas de ocho horas. Fue una lucha cruenta. Muertos, heridos y prisioneros.

En Guaymas de Zaragoza nacieron Plutarco Elías Calles, Adolfo de la Huerta y Abelardo Rodríguez. También de esa Ciudad y Puerto Heroicos son Columba Domínguez, la del primer desnudo en las pantallas del cine mexicano; la insuperable y adorada Silvia Pinal, ahí nació. El rocanrolero del cigarro eterno, al cantar o actuar, Alberto Vázquez, y su hijo Arturo, cuya mamá fue la polémica y versátil Isela Vega, son porteños.

En el Archivo Cdmx
Hace dos años el presidente nacional de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, licenciado Hugo Castro Aranda, hizo un detallado análisis, estudio y ensayo para fundamentar la propuesta de que la sede de los Poderes de Unión sea declara Heroica Ciudad de México.

El documento, se me informó, fue recibido en las oficinas del llamado Congreso de la Ciudad, o sea, el órgano legislativo en la Capital del País, donde cobran los diputados locales.

Bueno, ¿y qué sucedió? La respuesta de los ostentosos diputados, guardan silencio. No es una iniciativa que lleve papel moreno, por lo tanto, y lo más seguro es que se encuentra en el archivo, “la congeladora”. Dormirá mínimo hasta finales del 2024.

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