Alfa Omega: El Popo, volcán activo y muy peligroso

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Jorge Herrera Valenzuela
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Ni honor ni orgullo para el pueblo que el presidente de México sea declarado persona non grata

Ciudad de México, 29 de mayo de 2023.- Las cenizas que arroja el Popocatépetl se comercializan. Hasta mil pesos el kilo. Les atribuyen beneficios para la agricultura y aplicación en diversos usos, entre otros, el fabricar hormigón, tabiques y tejas.

La creatividad de los mexicanos es inigualable y saben sacar raja hasta de la misma naturaleza, afrontando las consecuencias que provocan las cenizas volcánicas que caen sobre el pavimento de las calles, las azoteas de casas y edificios, cabañas y vehículos.

Lo preocupante por la gravedad que representa la erupción del segundo volcán más alto de México es que muchas personas no acatan las indicaciones que se les dan ni atienden a la información para evitar daños a la salud. Debe cuidarse la vista y usar el cubrebocas para que no aspiren las partículas del medio ambiente, causantes de irritación en la garganta, enfermedades respiratorias o en cualquier parte del cuerpo humano.

Hay alarma en fase tres. Las autoridades federales, junto con los gobiernos estatales y municipales, monitorean permanentemente las explosiones del Popo, procurando no causar pánico. El plan de auxilio está definido en todos sus detalles, esperando que no haya necesidad de evacuaciones o de tragedias. Los pobladores de los lugares cercanos al volcán reciben constantemente orientación e informes oficiales.

El Popocatépetl, geográficamente, abarca parte de los Estados de México, Morelos y Puebla. Por los efectos de las explosiones, las cenizas llegan a poblados de esas entidades, así como de Tlaxcala y Veracruz. En la Ciudad de México, la lluvia de cenizas cae en colonias de las Alcaldías del Oriente, Iztapalapa e Iztacalco, Venustiano Carranza. En días pasados hubo suspensión de operaciones en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

Científicos e investigadores de la Unam recomiendan a los habitantes de los poblados cercanos a la zona volcánica, además de estar preparados (ropa, documentos personales y una lámpara de pilas) para salir de sus casas, usar el cubrebocas –doble si es delgado–, no llevar lentes de contacto. Un radio portátil para estar recibiendo instrucciones; sus celulares con carga completa

Hay que evitar que las cenizas se vayan por las coladeras; no recoger las cenizas sin cubrirse las manos, emplear escoba y recogedor, vaciando en bolsas y colocarla en un lugar visible. Al lavar los coches u otros vehículos, utilizar solo agua para no rayar la pintura. Los tinacos almacenadores de agua deben estar perfectamente tapados, sellados.

Las leyendas y Don Goyo
En las semanas recientes, el volcán Popocatépetl, de 5,550 metros sobre el nivel del mar, se produjeron continúas expulsiones de ceniza. Hubo inquietud entre los habitantes de pueblos ubicados en la cercanía de la base. Todos están enterados de las rutas de evacuación y la ubicación de los albergues.

De acuerdo con las leyendas, comento que al volcán se le impuso el nombre de “Don Goyo”, porque un habitante de Santiago Xalitzintla, llamado Antonio, dijo que andaba en “La Montaña Humeante” cuando se encontró con Gregorio Chino Popo y que éste le dijo que cada vez que se registraran fumarolas él avisaría para evitar alarmas y desgracias, pero no se corría peligro.

Fue así como comenzó a llamarle “Don Goyo” al Popocatépetl, un volcán activo clasificado, mundialmente, como muy peligroso. Cada 12 de marzo hasta las proximidades de la montaña, llega la gente con arreglos florales, comida, se pronuncian oraciones y hay música “en vivo”. Es la fiesta tradicional en la región.

Santiago Xalitzintla corresponde al municipio San Nicolás de los Ranchos, en el Estado de Puebla. Es la población más cercana al Popo. Hay una distancia de 12 kilómetros entre la base y el pueblo. A pesar del peligro permanente, las familias decidieron no abandonar su lugar de nacimiento, porque consideran que están en una tierra fértil donde se cosecha buen maíz y frijol, además de verduras y frutas. Su fiesta religiosa es el 26 de julio, día de San Santiago Apóstol.

Se recuerda que solamente una vez fueron obligados a abandonar sus hogares, en diciembre del principio de este Siglo XXI.

En ese mismo poblado donde “nació” Don Goyo, cuando arroja fumarolas dicen: Don Goyo Está Enojado o Despertó Don Goyo.

Desde 1927 hasta el principio de los años 90, el Popo permaneció tranquilo. Científicos de todo el mundo han investigado en torno al volcán, al que atribuyen una existencia de 730 mil años. Hace 30 años principiaron las fumarolas y los ruidos estruendosos, por lo que hay una vigilancia ininterrumpida.

El amor de una pareja
El romanticismo florecía entre un apuesto guerrero y una bella doncella, princesa. Ambos tlaxcaltecas que se comprometieron para contraer matrimonio. Cuentan los cronistas, autores de leyendas, que una mujer hermosa de nombre Mixtli, era una princesa pretendida en amores por Axooxco, guerrero cruel y sanguinario. Ella estaba enamorada de Popocatépetl.

Sigue la leyenda. Popo estaba integrado al ejército tlaxcalteca y debía participar en la batalla contra las huestes mexicas. Se despidió de su bella doncella. La princesa Mixtli quedó en espera del regreso de su amado, pero le llegaron informes de que había muerto en el combate. Entristeció. Sufrió depresión. Había pasado mucho tiempo y quien sería conocida, históricamente, con el nombre de Iztaccíhuatl, murió.

El guerrero triunfante retornó. Enmudeció al ser enterado de que su prometida estaba muerta. Llegó hasta donde estaba el cuerpo. Se arrodilló. Encendió una antorcha. Permaneció ahí, observando a la bella joven. Le estampó besos en las mejillas y en la frente.

Tiempo después la tomó en sus musculosos brazos y la cargó. Caminó día y noche para llegar a la parte más alta de la montaña. La colocó sobre el piso. Extendió su negra y larga cabellera. Representaba a una “Mujer Dormida”. Nuevamente, se postró y pasó muchos días. Popocatépetl emprendió retirada, quedándose a distancia de su amada.

Nacieron los volcanes. Hay, me enteré, 50 kilómetros entre uno y otro. Cuando “Don Goyo Despierta prende su antorcha”. Salen las fumarolas. Como las montañas rebasan la altura de cinco mil metros, la lluvia que cae se convierte en nieve. Nuestros símbolos cubiertos con una gruesa capa blanca lucen esplendorosamente.

Cientos de mexicanos, mujeres y hombres, escalaron el Popocatépetl. Recuerdo las anécdotas que me contaba mi maestro de educación física, Porfirio Muñoz Ledo. Los hermanos Eduardo, Carlos y Luis Palomé, del Club Exploraciones de México, también ondearon la bandera en la cima del volcán. Ricardo Torres Nava, conquistador del Everest y del Himalaya, también hizo historia en la cúspide del Popo. Desde 1994 están limitados los permisos para ascender al volcán, en virtud de los accidentes mortales que se han registrado.

Mujer blanca, mujer dormida
En otras páginas de la historia, comparten el dato de que Iztaccíhuatl fue hija del séptimo Emperador o Rey Azteca: Tizoc. El nombre de ella es de origen náhuatl, como el de su amado. Izta, blanca. Ccíhuatl, mujer.

La describen como novia blanca, con su cabellera de lado, recostada sobre su lado derecho. Está en una montaña casi de la misma altura que el Popo, el cual está a 5,176 metros sobre el nivel del mar.

Las ascensiones a los dos volcanes datan desde la época precolonial. Nos participaron que los mexicas acostumbraron llegar a la cúspide. La Mujer Dormida, según los historiadores, fue escalada por primera vez en 1889, pero no concretan más datos. Lo que sí confirmé es que la última erupción de Iztaccíhuatl fue en 1865 como aparece asentado en el libro “Las Montañas de México. Testimonios de Cronistas”, de Miguel Guzmán Paredes, quien, a su vez, reprodujo un párrafo redactado por el historiador Jesús Galindo y Villa. Enseguida ese texto:

“El 20 de julio de 1865, como a las diez de la mañana, se oyó un fuerte ruido en la montaña Iztaccíhuatl, que a pocos momentos notó que se cimbraba, y de un reventón salió inmediatamente mucho aire muy fuerte, comenzando enseguida a arrojar peñascos, los que al rodar hacia la falda arrancaron grandes árboles que se encontraba en su tránsito, acompañado de aguas azufrosas de color oscuro”.

Esperemos que Iztaccíhuatl siempre permanezca como “La Mujer Tranquila” y su guerrero amado no despierte y encienda la antorcha.

No queremos oír: “¡Don Goyo Está Enojado!”.

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