Alfa Omega: Actriz, cantante, amorosa y política, Doña Silvia

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Jorge Herrera Valenzuela
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Ciudad de México, 3 de abril de 2023.- Una vez más, busqué un tema para que nos desestresemos de la convulsionada etapa sexenal que estamos viviendo.

Incursionar en la vida de personajes conocidos y comentar sobre algunos aspectos, sin interferir en la privacidad y sí en torno a lo que es del dominio público, como es el caso de la estrella del espectáculo, la admirada, polifacética y polémica Silvia Pinal.

Originaria del puerto de Guaymas, Sonora, Silvia es paisana de otra luminaria, María Félix, nacida en Álamos y de tres presidentes originarios del mencionado puerto: Plutarco Elías Calles, Adolfo de la Huerta y Abelardo L. Rodríguez. Sonorenses también Mario Almada, Rafael Amaya (El Señor de los Cielos, en la serie de Netflix), la joven compositora y cantante Yuridia y el insoportable “juez” Jesús Ochoa. Además, mi colega Soledad Durazo Barceló, productora y conductora del mejor noticiero desde Hermosillo, de lunes a viernes a las 13:00 (hora local), TVD Primera Plana.

Son muchos los atributos de esta mujer. Triunfó en los sets cinematográficos. Nos deleitó al verla actuar, cantar y bailar en obras musicales, con teatros abarrotados. Emocionados, frente a la pantalla televisiva con sus melodramas de “Mujer…casos de la Vida Real”. Suficiente para aceptar que la llamemos La Última Diva del Cine Mexicano. Incursionó en la política dejó huella positiva. Fue dirigente sindical de los actores y de los intérpretes.

Esposa a los 16 años
Cuántas similitudes se dan en una familia. Hay historias que encierran dramas unas; mientras otras, gratos recuerdos.

María Luisa Hidalgo era una jovencita, quinceañera, que recibió a la cigüeña el 12 de septiembre de 1931. Una hermosa bebita, cuyo padre biológico (Moisés Pasquel) no la reconoció como tal y a la que bautizaron con el nombre de Silvia, que a sus 16 años cumplidos ya era esposa del actor cubano Rafael Banquells Garafulla, catorce años mayor que ella.

De ese primer matrimonio que duró cinco años, en octubre de 1950 llegó al Distrito Federal, a la entonces supertranquila y segura Capital Mexicana, una niña hoy conocida como la actriz Sylvia Pasquel. La primera hija de ambos. Rafael ya había sido esposo de la añorada Blanca de Castejón (la que “saludaba” a los pececitos en Escuela de Vagabundos) y después contrajo nupcias con Dina de Marco.

Más adelante comentaré acerca de los 31 años de vida matrimonial de Silvia Pinal, quien habría de llegar a la Ciudad de México y su madre emprendería diversos trabajos para sostener el hogar. Durante su estancia en la radiodifusora XEW, la jovencita María Luisa conoció al director de orquesta Moisés Pasquel, quien la dejó embarazada y se negó apoyar para la manutención de la pequeña.

Su apellido Pinal
La joven madre buscó otro empleo. Ella solventó todos los gastos y trabajó en una marisquería, donde conoció a un militar, periodista y político, que le doblaba la edad a María Luisa de 20 años, de nombre Luis G. Pinal Blanco, llamado “El Caballero Pinal”. Hubo romance. Contrajeron nupcias. Luis reconoció como su hija a Silvia y ella no sólo lo llamó papá, sino que adoptó el apellido que dio origen a “La Dinastía Pinal”.

Una vez la niña, de cinco años, vio a Moisés y le llamó “papá” y furioso le contestó “no me llames así”. A los 11 años él encontró a Silvia y le saludo diciéndole “hija”. La respuesta fue un contundente: “no me llames hija, me avergüenza”.

Las inquietudes artísticas le hacían cosquillas a la jovencita Pinal, pero antes de darse el gusto de la actuación, estudió mecanografía y trabajó en la empresa Kodak de México y fue secretaria en los laboratorios Carlos Stein. Al mismo tiempo su papá le apoyó para que estudiara ópera con el maestro Reyes Retana e intervino en varias representaciones.

Primer reinado de belleza y…
El maestro Reyes Retana vio que su alumna tenía dotes y vocación para la vida artística, por lo que sugirió tomar clases de arte dramático en Bellas Artes.

Atractiva, de rostro bello y cuerpo escultural, la joven Silvia no subestimó el consejo, pero siguió de secretaria. Era necesario aportar su sueldo a la casa. De pronto, fue invitada a participar en un concurso de belleza y ganó el título de Princesa Estudiantil de México. En su coronación conoce a los actores Rubén Rojo y Manolo Fábregas, iniciando una amistad que duró hasta la muerte de ellos.

La joven sonorense se inscribió en la Academia de Arte Dramático, Bellas Artes, y sus maestros: el poeta Carlos Pellicer, el siempre polémico Salvador Novo y el dramaturgo Xavier Villaurrutia. Es ahí donde conoce a Rafael Banquells, quien la dirige en una obra que se presentó en el legendario Teatro Ideal de las hermanas Isabelita y Anita Blanch.

Silvia se supera y comparte créditos al actuar con Emperatriz Carbajal y Emilia Guiú. Por esos mismos inicios, tomó parte en la radionovela (en la XEQ), titulada “Dos Pesos Dejada” con Luis Manuel Pelayo y Carlota Solares, conocida como “La Marquesa”.

El debut en los sets cinematográficos de la atractiva chica de Guaymas, en 1949, en la película “El Pecado de Laura” producida y actuada por Abel Salazar y dirigida por Julián Soler; uno de los autores del guion es Xavier Villaurrutia. Silvia y Banquels hacen el papel de novios, ambos, en la vida real, ya eran esposos.

Despuntó muy bien. Si mal no recuerdo en esa cinta Silvia bailó por primera vez en el cine. Al lado de Cantinflas representó a una paralítica en “Puerta Joven” que después cambió a “El Portero”. En la relación de sus filmes no puedo olvidar El Inocente, con Pedro Infante. Consagrada también bajo la dirección de Luis Buñuel en El Ángel Exterminador y Viridiana.

Sus esposos y sus novios
Doña Silvia Pinal Hidalgo a los 16 años contrajo su primer matrimonio, y el cuarto fue en 1982, acababa de cruzar la línea de los cincuenta septiembres. Escuché que Tulio Hernández Gómez fue todo un caballero durante los 13 años que estuvieron casados. Tulio era gobernador de Tlaxcala y Silvia, Primera Dama. Con el empresario jalisciense Gustavo Alatriste Rodríguez, 6 años; siete con Enrique Alejandro Guzmán Vargas.

Su corazoncito también latió fuerte. Hubo romances, noviazgos. El que sostuvo con Emilio “El Tigre” Azcárraga Milmo, el más comentado. Poco se supo de su noviazgo con Arturo de Córdova, en 1955. En su autobiografía, Silvia incluyó su relación con el empresario Enrique “El Güero” Rodríguez Alday. Aceptar ser novia de Fernando Frade le costó diez años de distanciamiento con su primogénita, porque fue novia y después esposa de Fernando.

Sus hijos, nietos y bisnietas
Producto de tres matrimonios, Silvia tuvo tres hijas y un hijo. Con Tulio no hubo familia.
Como ya está referido, Silvia Elizabeth Banquells Pinal es la mayor. Llegó a este mundo en octubre de 1950. Para no sentirse influenciada o comprometida con sus padres, decidió artísticamente ser Sylvia Pasquel.

Su muy llorada hija Viridiana Alatriste Pinal, perdió la vida a los 19 esplendorosos años, debido a un accidente automovilístico.

Con Enrique Guzmán procrearon a Gabriela Alejandra y a Luis Enrique, ambos mayores de 50 años. Alejandra está dedicada a la vida artística como cantante. Ha sido turbulento y escandaloso su recorrido en este mundo. Dentro y fuera del seno familiar causó muchos desasosiegos. Similitud en las acciones de Luis Enrique, quien, inclusive, está denunciado penalmente.

Sé que doña Silvia, ahora en su etapa de los noventa años, es superfeliz con las nietas Stephanie Salas, Frida Sofía, Viridiana, Giordana y Shersa. Hay un nieto, Apolo, hijo de Luis Enrique y Máyela Laguna.

Michelle Salas y Camila Valero, son las bisnietas.

Su vida en la política
Después de ser la Primera Dama de Tlaxcala, el gusanito de la política le hizo cosquillas y entró a las tareas legislativas. Ha precisado doña Silvia que no hubo influencia alguna de su esposo Tulio Hernández, de brillante carrera priista y hoy retirado de toda actividad.

Silvia comenzó como representante en la Asamblea del Distrito Federal, actual Congreso de la Ciudad de México. En 1991 fue diputada federal, por un distrito capitalino. Posteriormente, llegó al Senado de la República. Su bandera siempre ha sido la del tricolor, hoy devaluado PRI.

Durante siete años, a partir de 1988, fue dirigente de la Asociación Nacional de Intérpretes y en los inicios del presente siglo la eligieron secretaria general de la Asociación Nacional de Actores. En uno de esos cargos tuvo problemas y el hoy tristemente célebre fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, le hizo la vida imposible, pretendió meterla a la cárcel. Silvia se autoexilió y el caso concluyó.

Con motivo de la Semana Santa o Semana Mayor, disfrutemos un descanso y, Primero Dios, estaré de retorno el miércoles 12 de abril.

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