Sonia Rangel, COO Corazón Latino

Washington, D.C. 8 de marzo de 2019.- Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer con la intención de mantener en la memoria colectiva la lucha histórica de las mujeres por su derecho al reconocimiento del voto, a ocupar cargos públicos, contar con un trabajo digno, no ser discriminadas laboralmente y tener acceso a una formación profesional. Y aunque la lucha lleva alrededor de 230 años buscando igualdad de condiciones para las mujeres, recientemente la película Roma, del director Alfonso Cuarón, trajo la atención internacional a una problemática social en relación a los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, a través de Cleo, interpretada por la indígena mexicana, oaxaqueña de ascendencia mixteca y triqui, Yalitza Aparicio, quien además es la primera actriz indígena en ser nominada a los Premios Oscar.

La historia de Cleo nos recuerda una deuda de la sociedad respecto al reconocimiento de los derechos laborales y humanos de las trabajadoras del hogar, al tiempo que refleja la situación de discriminación a la que las mujeres indígenas se enfrentan diariamente, y aunque tiene lugar en el México de la década de 1970, pareciera un retrato macabro de la época actual que extiende sus fronteras a más de un país, donde más del 70% de los 67 millones de trabajadoras domésticas del mundo carecen de seguridad social.

Sin duda, Roma ha abierto las puertas para el debate público sobre la falta de derechos laborales para trabajadores del hogar no sólo en México, sino también en Estados Unidos. Tan sólo en EE.UU., la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos hace notar que existen alrededor de 2 millones de trabajadoras del hogar entre las que se encuentran niñeras, personal de limpieza y asistentes del cuidado de la salud que carecen de derechos laborales y la ley les niega la oportunidad de pertenecer a un sindicato, a diferencia de personas que laboran en una oficina.

Apoyándose con un mensaje de Alfonso Cuarón, la senadora demócrata por California, Kamala Harris, y la representante demócrata por el Estado de Washington, Pramila Jayapal, han aprovechado la fuerza de Roma para impulsar y dar a conocer el Proyecto de Ley de Derechos Nacional de los Trabajadores Domésticos que presentarán en primavera. El proyecto de ley incluye garantizar para ese sector los mismos derechos que cualquier otro trabajador tiene, al tiempo que considera días pagados por enfermedad, la regularización de horarios de trabajo y beneficios para el retiro. Aproximadamente, el 88% de los trabajadores domésticos en Estados Unidos carecen de tiempo libre pagado u otros beneficios, por lo que de ser aprobada esta ley, representaría un gran cambio en sus condiciones laborales.

Aunque la Organización de las Naciones Unidas reconoció el Día Internacional de la Mujer en 1911, en los Estados Unidos fue reconocido hasta 1994, cuando Beata Poźniak, una actriz inmigrante de Polonia, lo solicitó al Congreso. Este es únicamente un breve contexto del largo camino que las mujeres todavía tienen que recorrer para el reconocimiento de igualdad de condiciones en este país.

Para este 2019, el lema de la Organización de las Naciones Unidas relativo al Día Internacional de la Mujer, es: “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”. Es precisamente eso, lo que hay que hacer en la legislación de los Estados Unidos, innovar, respaldar e impulsar cambios que permitan el reconocimiento de los derechos laborales básicos para las y los trabajadores domésticos.

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