Farah Mohammed | IJNet

En un año rebosante de noticias de alto impacto, los huracanes Irma y María, tormentas que arrasaron el Caribe una tras otra, lograron dominar los titulares.

Si bien Puerto Rico ha estado en el punto de mira mediática, varias de las islas más pequeñas –Dominica, República Dominicana, Guadalupe, Montserrat, Islas Turcas y Caicos y las Islas Vírgenes– también fueron arrasadas por las tormentas gemelas.

La devastación que sufrieron las islas se ha topado con la misma determinación para reconstruirlas. Naciones no afectadas como Trinidad y Jamaica se han movilizado para prestar apoyo y las propias islas destrozadas se han puesto en marcha para reconstruir no sólo su infraestructura, sino también sus sociedades. Y lo quieren mostrar.

Rhea Yaw Ching, presidenta y directora ejecutiva de la Fundación Covela, notó la gran actividad en las redes sociales documentando los daños y los esfuerzos de recuperación después de las tormentas.

“Tanto en las redes sociales como en los medios tradicionales se estaba generando un montón de contenido”, cuenta Ching, nacida en Trinidad.

Y vio la oportunidad de aprovechar el poder del periodismo ciudadano y de la comunicación comunitaria para contar historias acerca de los esfuerzos de recuperación, no sólo para beneficio de los medios de comunicación extranjeros, sino también para la propia comunidad caribeña.

La Fundación Covela ya estaba asociada con la Organización de Estados del Caribe Oriental. “Entonces lo que hice, como parte de esa relación, fue acercarme a ellos y explicarles que había una verdadera oportunidad de expandir un ecosistema de contenido caribeño autóctono. Y de hacerlo bien”, cuenta Ching.

Así comenzó Caribbean Voice.
Los países en vías de desarrollo tienen, cada vez, mayor influencia en la forma en la que son representados en el exterior. La democratización de la tecnología y la capacidad de producir contenidos con poco más que un teléfono inteligente ha empoderado a los periodistas ciudadanos y a los medios locales. Esto es especialmente útil en tiempos de crisis, cuando una sola narración puede dominar los titulares y tener efectos debilitantes tanto psicológica como económicamente.

“Parte del problema que vemos en los países en desarrollo, y en el Caribe en particular, es que lo que se dramatiza y sensacionaliza en los medios se convierte en la percepción general sobre el Caribe”, dice Ching. “Se cae en una trampa, como ocurre con muchos países de África, donde la imagen pública se limita a la pobreza, a la indigencia y a que todo es un desastre”.

“Y esta situación nos coloca en desventaja, especialmente cuando queremos que nuestra economía crezca y nuestras historias sean escuchadas”.

Caribbean Voice
El proyecto, aún en su etapa de curaduría, depende de la participación orgánica desde el terreno. Los participantes han sido invitados a enviar historias, fotos y videos a una página de Facebook, con la atribución e información correspondiente sobre la fuente.

Ching es consciente de que el sentido de comunidad no inmuniza contra la inexactitud, una de sus principales preocupaciones al crear Caribbean Voice.

“Los estándares y la garantía de calidad son primordiales”, explica Ching. “Porque si en los medios dominantes de Europa y Estados Unidos las noticias falsas son todo un problema, también debe serlo para nosotros”.

“No queremos coartar las iniciativas informativas por el riesgo de que haya noticias falsas, pero sí cumplir con algún tipo de estándar de calidad”, explica. “De modo que lo que estamos haciendo es filtrar después de publicar en lugar de filtrar antes. No somos un periódico ni una editorial, pero sí tenemos fact-checkers profesionales en la comunidad”.

El futuro de Caribbean Voice
Ching está entusiasmada con la respuesta inicial al proyecto: no sólo están recibiendo reportajes sobre las islas, sino también una gran cantidad de trabajo creativo.

La respuesta ha sido tal que los socios han sugerido que Caribbean Voice perdure más allá de los esfuerzos de recuperación tras los huracanes, aunque Ching no ha pensado en ningún plan definitivo. “Hasta ahora ha ido hacia donde tenía que ir, que es hacia una mejora de como estábamos antes”.

Caribbean Voice, al igual que otras plataformas narrativas colaborativas, está brindando a ciudadanos y periodistas de los países en desarrollo un medio mucho más amplio para contar sus propias historias y conectarse entre sí.

“Esto demuestra nuestra capacidad de recuperación y para reconstruir nuestros propios territorios”, dice Ching, “Nos estamos rearmando”.

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