Abordar la violencia de género en contextos de fragilidad

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Banco Mundial

Washington, D. C., 18 de marzo de 2023.- Está suficientemente documentado que la violencia de género aumenta en las épocas de guerra y conflicto, e incluye violencia sexual, matrimonio forzado o a temprana edad y violencia de pareja, entre otros problemas. En algunos conflictos, la violencia de género se utiliza como un arma de guerra para infundir miedo y aterrorizar a la población. La falta de acceso a servicios de salud, educación y empleo —especialmente para las mujeres y las niñas— agrava la situación.

Las desigualdades de género son una causa fundamental de la violencia de género, que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas que viven en situaciones de conflicto. “Dado que la desigualdad de género se entiende ahora como uno de los factores que impulsan la fragilidad, el conflicto y la violencia (FCV), es importante cerrar las brechas de género y crear mejores programas para las mujeres y las niñas a fin de aumentar la resiliencia de las sociedades frente a la FCV”, dijo Diana J. Arango, experta global en violencia de género del Banco Mundial.

La falta de prestación de servicios esenciales a la población que ha sufrido conflictos e inestabilidad puede tener un impacto desproporcionado en grupos específicos de la población, incluidas las mujeres y las niñas. “Por ello, es importante financiar servicios esenciales para poblaciones afectadas por conflictos, como servicios de salud para mujeres víctimas de violencia de género y proporcionar acceso a mecanismos para documentar la violencia si una persona sobreviviente desea buscar justicia. Los servicios de salud mental también son necesarios para las poblaciones afectadas por conflictos y son especialmente importantes para los sobrevivientes de violencia de género. Además, es posible prevenir este problema en medio de los conflictos y es sumamente necesario invertir en prevención de la violencia de género en entornos de FCV”.

Por ejemplo, en Uganda, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la dependencia de la ayuda y los traumas ponen a las mujeres y los niños refugiados y desplazados por la fuerza en riesgo de violencia, y limitan su capacidad para buscar ayuda y acceder a servicios. Con una población de refugiados de más de 1.5 millones, Uganda es el país de África que más personas refugiadas recibe. La violencia de género y la violencia contra los niños prevalecen, tanto en las comunidades de refugiados como en las de acogida, y afectan de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.

Como parte del Proyecto de Respuesta para el Desarrollo frente a los Impactos del Desplazamiento (Drdip) en el Cuerno de África, el Fondo para la Consolidación del Estado y la Paz (SPF) del Banco Mundial está financiando una iniciativa piloto que abarca cuatro distritos de Uganda que albergan a refugiados para ayudar a las mujeres y los niños a acceder a una atención segura y ética a través de proveedores de servicios que ya existen en los distritos y asentamientos.

Algunos esfuerzos del proyecto se centran en reforzar el personal gubernamental mediante capacitación y asesoramiento, y fortalecer la coordinación y los mecanismos de derivación. “Con la capacitación de los proveedores de servicios se fortalecerá la capacidad de estos para ayudar a las personas sobrevivientes a acceder a servicios esenciales de calidad, como servicios de salud, apoyo psicosocial, asistencia jurídica y alojamiento”, dijo Margarita Puerto Gómez, especialista sénior en desarrollo social del Banco Mundial para África oriental.

La promoción de actitudes y comportamientos que impulsen cambios sociales y culturales en favor de la igualdad de género también es una actividad del proyecto, porque las actitudes negativas hacia las víctimas de violencia de género generan muchas veces traumas y problemas de salud mental entre las personas sobrevivientes. Hasta la fecha, 710 promotores locales —419 hombres y 291 mujeres— han recibido capacitación en la comunidad para comprender los riesgos de la violencia de género y la violencia contra los niños, y reducir la tolerancia a los incidentes violentos que puedan producirse durante la ejecución del proyecto. Estas actividades incluyen la traducción de materiales de mitigación de riesgos a cuatro idiomas locales y la elaboración de mapas SIG de los servicios para mujeres y niños sobrevivientes de violencia de género y violencia infantil en todos los distritos que acogen refugiados con el fin de mejorar las vías de derivación y la coordinación de los servicios de respuesta.

En Haití, una de cada tres mujeres sufre violencia de género, esto es explotación y abuso sexuales, violencia doméstica, violencia física y matrimonio precoz. Las cifras lo dicen todo: en este país, la violencia física afecta actualmente al 29% de las mujeres en edad de tener hijos y es perpetrada por la pareja en el 45% de los casos; el 31% de las mujeres es víctima de violencia vinculada a presiones psicológicas con el objetivo de ejercer control; las mujeres sobrevivientes de violencia doméstica representan el 34%, y en el 37% de los casos las víctimas sufren lesiones graves.

“En Haití, la violencia de género es un obstáculo importante para la plena participación de las mujeres en la vida social y económica y sigue estrechamente vinculada a la violencia en general y la inseguridad”, dijo Bruce Macphail, especialista sénior en desarrollo social del Banco Mundial y jefe de un proyecto sobre promoción de servicios para mujeres y niñas víctimas de violencia de género. “El acceso a programas de prevención y a servicios de respuesta centrados en el sobreviviente sigue siendo extremadamente limitado en todo el país, y estos no cuentan con suficiente financiamiento y siguen viéndose afectados por normas sociales y culturales”.

Una donación del SPF para Haití se centrará en mejorar la calidad y aumentar el alcance de los servicios para sobrevivientes de violencia de género y en promover el empoderamiento socioeconómico, la seguridad y la resiliencia de las mujeres y las niñas a través del fortalecimiento de espacios seguros para mujeres y niñas basados en la comunidad. Los espacios seguros constituyen un lugar en que las mujeres y las niñas en riesgo o que ya han sufrido violencia de género, pueden estar libres de sufrir daños y acoso, y tener acceso a oportunidades para ejercer sus derechos y promover su propia seguridad.

Este tipo de intervención es particularmente importante en contextos de emergencia, donde las mujeres y las niñas son un objetivo deliberado. Las niñas y las mujeres reciben activos y adquieren habilidades para tomar decisiones sanas y ser capaces de negociar sus necesidades. Además, se ofrece acceso a servicios integrales o a mecanismos de derivación para las personas sobrevivientes de violencia de género. “El Banco Mundial está plenamente consciente de que la violencia de género constituye un problema global. Por ello, el SPF se focaliza cada vez más en donaciones para cuestiones de género en situaciones de desplazamiento forzado, zonas de conflicto, violencia personal y crisis”, señaló Valery Ciancio, gerente de programa del SPF en el Banco Mundial.

El Banco Mundial está intensificando sus esfuerzos para abordar la violencia de género en entornos de fragilidad, conflicto y violencia, a través de su labor analítica y proyectos, por ejemplo, en Bangladesh y República Democrática del Congo. El SPF y sus asociados contribuyen a estas iniciativas garantizando que los programas de género y de FCV se centren en actividades dirigidas a reducir las disparidades entre mujeres y hombres y entre niños y niñas; garantizar la inclusión en el diseño y la ejecución de las operaciones o las actividades de diálogo del Banco Mundial; implementar de manera experimental enfoques innovadores para ampliar la representación y la capacidad de acción de las mujeres y producir nuevos análisis o conocimientos sobre las cuestiones de género en situaciones de FCV.

Entre 2009 y 2021, el SPF entregó financiamiento por un monto aproximado de USD 26 millones (44 de 286 donaciones) para donaciones destinadas principalmente a cuestiones de género. La mayoría de estas donaciones se focalizaron en actividades de prevención de la violencia de género o de respuesta a ella: los compromisos se tradujeron en 40 donaciones por un monto total de USD 20 millones. La mayor parte de las donaciones centradas en cuestiones de género se entregaron en los países más pobres del mundo. El SPF ha respaldado intervenciones que se enfocan fundamentalmente en abordar las cuestiones de género en situaciones de fragilidad, conflicto y violencia en todas las regiones geográficas donde trabaja el Banco Mundial. Estas donaciones tienen como objetivo principal la inclusión, la igualdad o el empoderamiento en materia de género, e incluyen fondos para combatir la violencia por razón de género.

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