La lluvia ya no es potable en ninguna parte del planeta

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Ciudad de México, 25 de octubre de 2022.- Beber el agua de lluvia, aun cuando estemos en una zona natural, ya no es una buena idea. Los niveles de unas sustancias químicas peligrosas superan los valores saludables en las precipitaciones de los lugares más recónditos del planeta.

Las sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (Pfas) son contaminantes químicos desarrollados en la década de 1940. Debido a sus propiedades únicas, incluida su capacidad para repeler el agua y el aceite y su resistencia a la temperatura, los fabricantes utilizaron PFAS en una variedad de productos diferentes, desde utensilios de cocina antiadherentes hasta cosméticos.

Hay alrededor de 4,500 de estos compuestos a base de flúor y se encuentran en casi todas las viviendas de la Tierra en cientos de productos cotidianos, incluidos envases de alimentos, utensilios de cocina antiadherentes, ropa impermeable, adhesivos, papel y pinturas.

El reciente análisis global de los niveles de Pfas en los últimos diez años encontró que sus niveles en el agua de lluvia “a menudo, exceden por mucho” los recomendados por las agencias ambientales. El estudio también señala que estos contaminantes se mueven a través del suelo y el agua y que pueden bioacumularse en la vida silvestre. Los humanos también pueden respirar Pfas y los contaminantes también pueden ingresar al torrente sanguíneo. Además, son tan persistentes que se los conoce como “productos químicos eternos”.

El equipo de la Universidad de Estocolmo realizó trabajos de laboratorio y de campo sobre la presencia atmosférica y el transporte de PFAS durante la última década. Notaron que los niveles de algunos Pfas dañinos en la atmósfera no están disminuyendo, a pesar de que el principal fabricante, 3M, los eliminó gradualmente hace ya dos décadas.

Los científicos temen que la capacidad de estas sustancias de reciclarse continuamente y de viajar del suelo al aire haga que las concentraciones aumenten notablemente en todo el mundo hasta un punto de no retorno.

Los hallazgos del estudio llevan a los autores a concluir que se ha cruzado un límite planetario, que simplemente no hay un lugar seguro en la Tierra para evitar estas sustancias.

“Así que ahora, debido a la propagación global de Pfas, los valores ambientales en todas partes superarán las pautas de calidad diseñadas para proteger la salud humana y podemos hacer muy poco para reducir la contaminación por Pfas”, dijo Scheringer, uno de los autores de la investigación. También opinó que sería recomendable unificarse un valor umbral que determine un límite planetario en vez de que cada país cuente con uno propio.

Daños a la salud en la salud
Todavía no hay un consenso científico sobre los problemas en la salud que pueden desencadenar estas sustancias. Pero las Pfas se asocian con una amplia gama de daños graves para la salud, incluidos varios tipos de cáncer, problemas de aprendizaje y de conducta en los niños, infertilidad y complicaciones del embarazo, aumento del colesterol y deterioro del sistema inmunitario.

A pesar de aún no probarse la causa y efecto de estas sustancias, algunos científicos alertan que la evidencia que existe hasta hoy subraya la necesidad de un enfoque de precaución, ya que cuando se demuestre su peligrosidad puede ser demasiado tarde.

“Solo podemos limpiar el agua potable en las plantas de tratamiento utilizando tecnologías de avanzada que son muy costosas”, explican en el estudio. “No podemos eliminar las Pfas del medio ambiente. Solo tenemos que esperar, y tomará mucho tiempo, del orden de décadas o siglos, para que las Pfas se diluyan gradualmente en las profundidades de los océanos”.

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