¿Qué hace única a la flora mexicana?

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En México, poco más de 90 especies de plantas han sido determinadas como endémicas (propias o exclusivas de determinadas localidades o regiones). Para descubrir cómo se han formado, Victoria Sosa, del Instituto de Ecología, utilizó herramientas filogenéticas para determinar cuáles eran las razones de esta variedad biológica.

A través de las técnicas de biología molecular se puede rastrear los ancestros de una especie de plantas a través de algún fragmento de material genético y conocer la conexión o las redes que forman con otras especies, esto es a lo que se denomina estudios filogenéticos.

Mediante estas técnicas se puede establecer una relación de parentesco entre las especies y se ha logrado determinar que gran parte de ellas provenían de las zonas montañosas, por ejemplo, el Eje Neo Volcánico Transversal y las Sierras Madre Oriental y Occidental. «Encontramos especies que tienen cerca de 13 millones de años de antigüedad y otras más jóvenes con tan sólo un millón de años de edad, entre ellas destacan el aguacate, flor de nochebuena y crasuláceas», detalló.

La singularidad de las plantas endémicas de México se debe a que constituyen un mosaico muy complejo. «Es una flora reciente que se ha originado en el Mioceno, un periodo geológico que comenzó hace 23 millones de años y la singularidad de la flora de México se relaciona con los paisajes de zonas áridas».

Ahora, para determinar cómo estas especies constituyen la flora endémica de nuestro país, la especialista en ecología de plantas utilizó otras herramientas como el reloj molecular, para determinar el tiempo en el que ocurrió la divergencia de dos especies, es decir, el tiempo en el que un ancestro dio origen a dos especies. «Con fósiles y moléculas podemos determinar los tiempos en los que las especies se diferenciaron con relación a sus moléculas».

Las plantas endémicas de México pudieron desarrollarse gracias a dos características principales. La primera es que no hubo variabilidad climática donde habitaban y la otra se relaciona con la topografía.

«Hasta 2006 se creía que la biodiversidad en el mundo se debía al azar, sin embargo, en los últimos años se ha descubierto que la realidad ecológica y evolutiva es otra. Ahora se sabe que los patrones ecológicos y evolutivos se relacionan con los procesos de especiación y de extinción y estos son lo que moldean la biodiversidad en el mundo», comentó durante la charla “¿Qué hace única a la flora mexicana? Su origen y distribución”, que se llevó a cabo el pasado 11 de agosto en las instalaciones de El Colegio Nacional.

Sosa señaló que hay que diseñar estrategias de conservación no sólo para las plantas, sino también para el ambiente en el que viven. «No es posible conservar todas las especies, pero podemos determinar los linajes únicos para proponer zonas de conservación in situ o ex situ, ya que muchos puntos no están conservados. Ahora es posible estimar el riesgo de la flora ante el cambio climático y, por ello, se debe contar con estrategias de conservación aplicando la modelación de nichos ecológicos», concluyó.

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