Platillos a la carta

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Una de las preguntas que toda ama de casa se hace diariamente es: ¿Hoy, qué le voy a preparar de comer a mi familia?.

Responder esa simple pregunta les lleva a pensar toda la mañana y, por lo general, caen en la rutina de los mismos guisos de siempre lo que ocasiona que la familia se enfade de comer siempre lo mismo y satisfaga su hambre con productos de las llamada “comida chatarra” o acudir a cualquier otra cosa.

Eso se acabó.

Ahora, basta con dar un clic en la computadora para hallar cientos de recetas que aparecen en las redes sociales, elaboradas con un sentido práctico y hasta divertido para preparar desayunos, comidas, cenas o un tentempié económico, sencillo y variado.

Decenas de chefs, especialistas en la preparación de alimentos o amantes de la buena mesa presentan sus recetas para que quien desee aprovecharlas, lo haga. Son gratuitas y están disponibles siempre.

No son los extensos tratados culinarios de Marichú, Kena, vegetarianos o de especialista que, antiguamente, llenaban los libreros con recetas de cocina que usaban términos e ingredientes que no estaban a la mano, algunos incluso de importación, que hacían tediosas sus preparaciones, además de muy laboriosas.

Actualmente, las recetas que se presentan son simple, utilizan ingredientes que están al alcance de la mano en los supermercados, tiendas de autoservicio y hasta en los mercados locales.

Estas recetas aportan, además, beneficios a su salud, porque, por lo regular, recurren a ingredientes frescos y hasta a especies existentes en las propias regiones donde se vive.

Preparaciones de carnes de pollo, res, cerdo y pescados es cosa simple. Lo mismo puede decirse de las frutas, verduras y semillas que acompañan a estas viandas.

La misma preparación de postres o ensaladas y bebidas de todo tipo se encuentran con sólo apretar un botón de su computadora, celular o tableta.

Elaborar sopas y aderezos es lo mismo.

La nueva visión de la alimentación, basada en productos de la región y el retorno a ingredientes que en la era preindustrial fueron muy comunes, al estilo de “platillos de la abuela”, son una realidad.

Ya no se tienen que pagar altas cantidades de dinero para disfrutar una rica comida en un restaurán de postín. Esto lo puede hacer en su propio hogar, al conocer secretos milenarios que se guardaron celosamente y que sólo unos cuantos iluminados los conocían.

Lo mismo marinar, combinar vinos con carnes o pescados, aguas frescas de sabores con los platillos adecuados, cafés, tés o licores, todo está a la mano.

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