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Las jóvenes palestinas lucen gorras de béisbol por encima de sus pañuelos y agarran las pelotas de tenis con guantes de béisbol hechos de tela, decididamente dando un aspecto local a un juego que es conocido como el gran pasatiempo deportivo en Estados Unidos.

Están llevando el béisbol a la Franja de Gaza en un esfuerzo que todavía está en sus primeras entradas.

Las jugadoras, que se entrenan en una pequeña cancha de fútbol en un pueblo al sur de Gaza, admiten que todavía están aprendiendo las reglas del complicado deporte. (Con los lanzamientos bajo mano su juego se parece más al “softbol”).

“Yo sólo lo conozco por la televisión”, dice Valentina Shaer, de 23 años y estudiante de literatura inglesa.

Mahmoud Tafesh, el entrenador del equipo, dijo haber soñado con traer el béisbol a Gaza desde que conoció el juego en 2016.

Aunque el béisbol es un deporte marginal en Oriente Medio, donde se sigue el fútbol con locura, el juego ha ido ganando popularidad. Iraq tiene un equipo nacional y uno de los entrenadores de ese país le presentó el béisbol a Tafesh en 2016, cuando ambos estaban en Egipto, que ahora ya tiene una federación de béisbol y de softbol.

Tafesh admite que todavía le queda mucho por aprender. No está familiarizado con ninguno de los equipos o jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol y la mayor parte de su conocimiento lo obtiene mirando videoclips en YouTube.

Él se acercó a las niñas en el único colegio universitario de educación física en Gaza. Para su sorpresa se enteró que las chicas tenían más interés en el béisbol que los muchachos.

“Nos enfocamos en ese grupo porque tenían permiso de sus familias para hacer deporte, siendo estudiantes de educación física. Por medio de ellas comenzamos a crecer, atrayendo a chicas de otros campos, como la contabilidad o el periodismo”, dijo luego de terminar un entrenamiento femenino de dos horas.

“Es cierto que enfrentamos dificultades, nos gustaría una cancha dedicada al softbol para aprenderlo correctamente y entrenar libremente sin obstáculos”, dijo Iman Shahin, una atleta que estudia educación física.

Tafesh dijo que encontró apenas un guante de béisbol en toda Gaza, en un edificio del Ministerio de Deportes, y que lo llevó a sastres locales que hicieron réplicas de tela negra. Sin bates adecuados en el territorio, el equipo usó un pedazo de madera y le dio forma.

Incluso aunque buscan equipos auténticos para alquilar, las mujeres sueñan con poder competir en el extranjero algún día.

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