Ciudad de México, 07 de diciembre de 2018.- “Si todos estuviéramos vacunados y desarrolláramos buenas vacunas contra muchos patógenos, nos daría lo mismo la resistencia a antibióticos porque estamos inmunizados”, explicó Antonio Lazcano.

En los últimos años, algunos de los enemigos más peligrosos del ser humano son de tamaño microscópico. Afortunadamente, existen antibióticos que pueden combatirlos; sin embargo, los procesos humanos han estado poniendo en riesgo su eficacia. “Hoy en día enfrentamos el problema, cada vez más fuerte, de la resistencia a antibióticos”, dijo.

Esto se debe en parte a que las personas consumen antibióticos mal y en exceso, ya sea que los tomen cada vez que se enferman, que no terminen los tratamientos o que éstos vengan adheridos en los alimentos que consumen día con día dado que los productores de carne se los suministran a los animales para hacerlos crecer más.

Esta resistencia se vuelve problemática en el momento en que los virus y las bacterias viajan de un Continente a otro en tan sólo unas horas, gracias a la facilidad de los transportes aéreo y terrestre, y pueden acabar con poblaciones enteras si los medicamentos no funcionan.

La mejor manera de generar estrategias de prevención es estar preparados. El doctor Lazcano explicó que, aunque la biología tiene sus limitantes, sí puede ayudar a generar soluciones en este frente. “No se podría haber predicho jamás la aparición de un virus como el Zika, pero lo que sí podemos predecir a veces y con bastante acuciosidad son los procesos ecológicos que dan origen a una nueva epidemia”.

La desmedida expansión de los centros humanos en áreas silvestres que, a su vez, provoca el contacto con los animales portadores de las enfermedades es un punto nodal a tomar en cuenta. “La interacción con medios ambientes ricos en una diversidad biológica, con la cual hemos permanecido ajenos, de repente nos dejan expuestos a una serie de parásitos y epidemias inéditas”.

Y es ahí donde la vacunación puede fungir como un fuerte aliado en los esfuerzos de prevención; sin embargo, ésta también se ve mermada al momento en que las personas eligen no vacunarse.

Lazcano concluyó que “el problema ahora es el populismo, armado con herramientas como las redes sociales, que permiten una divulgación a una rapidez extraordinaria de conceptos correctos y conceptos erróneos. Ahora, de repente tenemos una difusión enorme de la cultura, pero la gente, en general, no está armada de los criterios suficientes como para percatarse de los riesgos de los movimientos antivacunas”.

La biología es una ciencia impredecible. El comportamiento de los seres vivos está regido por reglas que los científicos a la fecha siguen tratando de descifrar, y por interacciones tan complejas que cualquier cambio en el ambiente las puede afectar; ante eso, la mejor defensa es una buena ofensiva, que comienza por la vacunación y, por supuesto, una reducción en el consumo de antibióticos sin prescripción y supervisión médica.

La conferencia Biología del siglo XXI se dio en el marco del 20 aniversario de la revista ¿Cómo ves?

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