Dr. Mercola*

El color desempeña un papel importante en la naturaleza, ya que puede utilizarse como una forma de camuflaje, protección y comunicación; actualmente, los patólogos están evaluando si el tejido anormal produce un color perceptiblemente diferente del tejido sano

El átomo de hierro unido a la hemoglobina es el responsable del color rojo de la sangre, algunos animales tienen cobre unido a la hemocianina, lo que convierte su sangre color azul, mientras que otros no tienen ni hemocianina, ni hemoglobina, por lo tanto, su sangre es translúcida.

La médula ósea produce células madre que se convierten en glóbulos blancos, glóbulos rojos o plaquetas; después de que las células en su riñón detectan una reducción en el oxígeno, se secreta eritropoyetina, que activa las células madre de la medula ósea para producir glóbulos rojos

El rango de color en la naturaleza es sorprendente. En los animales podemos encontrar tonos de todos colores y estos colores pueden utilizarse como forma de camuflaje, protección, comportamiento sexual y comunicación.

Incluso algunos animales pueden ser translúcidos, lo que les ayuda a mejorar su capacidad de escapar de los depredadores.

En el cuerpo humano, el color es una forma importante de diferenciar los tejidos, órganos, huesos, tendones y músculos. Los patólogos tienen una necesidad única de conocer las diferencias entre los colores, ya que algunas veces esas diferencias representan los procesos patológicos que deben identificarse para poder brindar un tratamiento apropiado.

Estas diferencias de color son evidentes cuando se realiza un examen general. Con frecuencia, en la evaluación microscópica, las células parecen incoloras.

En un esfuerzo para ayudar a los patólogos a diferenciar el color entre un tejido sano y un tejido anormal, así como para ayudar a responder la pregunta de por qué los órganos humanos son de diferente color, los investigadores de MD Anderson Cancer Center escribieron un artículo de revisión sobre este tema.

Su objetivo fue comenzar a responder estas preguntas y establecer una base de conocimiento para estudios futuros. Las variaciones de color podrían haber sido la base de la “teoría de los humores de la enfermedad”, prevaleciente en la antigüedad. Esta teoría se sistematizó en la antigua Grecia y se basó en las enseñanzas de Hipócrates. Y continuó influyendo en la práctica médica hasta la década de 1800.

Aunque inicialmente sólo se integró a la práctica médica, la teoría de los cuatro humores también fue adoptada por la evaluación psicológica y el análisis shakesperiano de la personalidad.

Cómo ve el color
Su cerebro interpreta los colores según la longitud de onda de luz transmitida desde su retina hasta su cerebro. A medida que la luz pasa por su ojo, golpea las células de color llamadas conos.

Su ojo tiene tres conos de color que le permiten ver una variedad de colores según la forma en la que se mezclan las longitudes de onda. Sus conos pueden ver verde, azul y rojo. Cuando la luz golpea un objeto, parte de esa luz es absorbida y otra parte rebota de regreso al objeto. Si ese objeto es una manzana roja, la mayoría de las longitudes de onda de luz, excepto por la roja, son absorbidas y la luz roja rebota. De esa forma, sus ojos ven la manzana como roja.

Tiene entre 6 y 7 millones de conos o fotoreceptores en sus retinas que se concentran en un área pequeña de aproximadamente 0.3 mm de ancho. Con tres conos de color diferentes, los humanos pueden ver los colores mejor que la mayoría de los mamíferos.

Sin embargo, hay otros animales que ven mejor el espectro de luz, como es el caso de algunos insectos que pueden ver la luz ultravioleta que es invisible para los humanos. Otro ejemplo son las aves, que tienen cuatro tipos de conos, lo que les permite ver longitudes de onda más cortas que los humanos.

La importancia del color en la biología
Aunque los humanos sólo ven una pequeña parte del espectro de luz, los colores que logramos percibir son importantes en la evaluación y diagnóstico de las enfermedades. La percepción de color también es muy importante en la naturaleza.

Por ejemplo, como era de esperarse, cuando la percepción de color en las abejas se alteró genéticamente, su capacidad de realizar sus tareas diarias se vio afectada negativamente. Si bien la forma en la que agrupamos los colores está determinada por la cultura en la que vivimos, la forma en la que respondemos al color tiene sus raíces en la biología.

Alice Skelton, investigadora y candidata al doctorado de la Universidad de Sussex, junto con sus colegas analizaron la respuesta de más de 175 bebés de entre 4 y 6 meses de edad, esto con el fin de descubrir qué conecta la forma en la que los humanos ven el color y cómo se categoriza cuando los adultos hablan sobre el color.

Los resultados del estudio sugieren que existe un origen biológico en la forma en la que las diferentes culturas categorizan y perciben el color. Por ejemplo, aunque los bebés pueden ver la diferencia entre el verde y el azul desde los primeros seis meses de vida, de acuerdo con Skelton: “Por ejemplo, si habla un idioma en el que no se hace distinción entre el verde y el azul, entonces los bebés crecerán creyendo que no existe ninguna diferencia entre ambos colores”.

Esta diferencia en cómo las culturas diferencian el color en sus respectivos idiomas podría tener un impacto en la comunicación entre culturas. Asifa Majid, de la Universidad de Radboud de Países Bajos, cree que los colores a los que los niños están expuestos cuando son bebés también podrían predisponerlos a categorizar el color de diferentes maneras.

Esta información podría ayudar a entender las diferencias que deben tomarse en cuenta con el fin de que los patólogos puedan avanzar en su búsqueda por categorizar los tejidos patológicos según la diferenciación de color.

¿Qué contiene su sangre?
A pesar de que la sangre fluye a través de sus tejidos, el color del tejido humano no está relacionado con el color de su sangre. Por ejemplo, sin sangre, su hígado, bazo y riñones son color marrón rojizo, sus huesos son blancos y el núcleo del cerebro es marrón-negruzco.

Cuando observamos la sangre, está compuesta por varios tipos de moléculas diferentes. Una de ellas es el plasma, un líquido color amarillo que está compuesto principalmente de agua y se encarga de transportar los nutrientes y las hormonas a través de su cuerpo.

Los glóbulos blancos combaten las infecciones y las plaquetas ayudan a su cuerpo a detener el sangrado cuando se corta. Las células en su cuerpo que le dan el color rojo a la sangre son los glóbulos rojos (RBCs).

Sus RBCs componen entre el 40 y 45% del volumen total de su sangre. Cada célula contiene la proteína hemoglobina que ayuda a transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Una vez que se libera el oxígeno a nivel celular, la molécula de hemoglobina capta el dióxido de carbono, que es el resultado del metabolismo celular y lo regresa a los pulmones donde puede ser absorbido.

La concentración o porcentaje del volumen total de sangre que está compuesto por los glóbulos rojos se conoce como hematocrito. Esta medida común del nivel de glóbulos rojos ayuda a su médico a diagnosticar problemas de salud como anemia, pérdida de sangre a largo plazo, deficiencias de vitaminas, deshidratación, así como enfermedades pulmonares y cardíacas. Sus glóbulos rojos tienen varias características que los hacen únicos: Los glóbulos rojos tienen forma de disco bicóncavo que parece un tazón redondo, plano y poco profundo

Los RCBs no tienen núcleo
Los glóbulos rojos tienen una capacidad increíble de cambiar de forma sin romperse mientras se mueven a través de pequeños capilares. La molécula de hemoglobina puede unirse con hasta cuatro moléculas de oxígeno, mientras forma un circuito de sus pulmones y alrededor de su cuerpo.

Cómo la molécula de hemo cambia de color de su sangre dependiendo del metal al que se une
El color de su sangre está relacionado con la estructura de la molécula de hemoglobina y el metal al que se une. Para unir el oxígeno a la hemoglobina, cada cadena se une con un átomo de hierro y cada átomo de hierro podría unirse con una molécula de oxígeno. Es el hierro en la molécula de hemoglobina contenida en sus glóbulos rojos lo que le da a la sangre su distintivo color rojo.

Sin embargo, en algunos animales la molécula de unión al oxígeno se une a otros metales, por lo tanto, cambia el color de la sangre. Por ejemplo, varias especies de pulpos tienen una proteína rica en cobre que transporta el oxígeno en su sangre conocida como hemocianina, lo que le da a su sangre un distintivo color azul.

El pez ocelado de hielo vive en las frías aguas de la Antártida y tiene sangre incolora. Es transparente porque no tienen ni hemoglobina, ni hemocianina. Dado a que el agua fría tiene la capacidad de contener cantidades más concentradas de oxígeno que el agua tibia, este pez tampoco necesita ninguna molécula para transportar oxígeno. El pez ocelado tampoco tiene escamas, por lo que los científicos creen que esto ayuda a que el oxígeno se disperse más fácilmente en el cuerpo del pez.

En Papua, Nueva Guinea, también hay sangre color verde. El eslizón de la familia de los lagartos utiliza la hemoglobina y el hierro para transportar el oxígeno por su cuerpo de la misma forma en la que lo hacen la mayoría de los mamíferos.

Después, esa hemoglobina se descompone en el hígado y se convierte en bilirrubina y biliverdina. Sin embargo, a diferencia de los humanos que excretan estos productos de desecho en los intestinos, el eslizón absorbe y utiliza los altos niveles de biliverdina de forma que este producto de desecho convierte el color de la sangre en verde. En los humanos, esta cantidad de biliverdina sería fatal.

Cómo se produce la sangre
La producción de los glóbulos rojos comienza en los riñones. Su médula ósea produce células madre que podrían crecer y convertirse en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas.
Unas células especiales en el riñón, llamadas células peritubulares, detectan una caída en el nivel de oxígeno en la sangre cada vez que los glóbulos rojos viejos son limpiados del hígado o cuando hay pérdida de sangre, como una lesión o donación de sangre.

Estas células especiales activan la secreción de eritropoyetina, que después envía un mensaje a las células madre de la médula para que se conviertan en glóbulos rojos y no en glóbulos blancos o plaquetas.

La molécula de hemoglobina en sus RBCs está codificada con material genético. Cuando hay mutaciones en esos genes podría causar enfermedades como talasemia o anemia de células falciformes.
La talasemia es un trastorno hereditario en donde la hemoglobina que produce su cuerpo es anormal e incapaz de transportar el oxígeno con eficacia. También provoca la destrucción de un gran número de glóbulos rojos, lo que causa anemia.

La anemia falciforme es una enfermedad genética en la que los glóbulos rojos tienen una forma anormal. Para padecer esta enfermedad debe tener dos genes de células falciformes, uno de la madre y otro del padre.

Si sólo tiene un gen, entonces es portador del rasgo drepanocítico. Los RBCs tienen forma de una segadera y no tienen un ciclo de vida normal, lo que provoca anemia. Los niños con anemia falciforme no viven mucho más de la infancia, ya que la forma de sus glóbulos rojos provoca una aglutinación y crisis en las células falciformes, lo que causa un dolor intenso y daño en los órganos.

¿Qué determina su tipo de sangre?
Si bien toda la sangre humana es roja, no toda es igual, ya que existen ocho tipos diferentes de glóbulos rojos que se diferencian por dos proteínas distintas en la célula. El tipo de sangre se identifica por una o dos letras, así como por un signo positivo o negativo.

Las proteínas en sus RBCs son antígenos involucrados en su sistema inmunológico. Antes de 1901, sin el conocimiento sobre estos antígenos diferentes, las transfusiones sanguíneas eran muy peligrosas.

Cuando se mezclaban los diferentes tipos de sangre durante una transfusión, el resultado era aglutinación de la sangre y reacciones tóxicas. En la superficie de los RBC hay uno, dos o ningún antígeno. Los científicos han etiquetado estos antígenos como:

  • Grupo A — sólo antígeno A en los glóbulos rojos (y anticuerpo B en el plasma)
  • Grupo B — sólo antígeno B en los glóbulos rojos (y anticuerpo A en el plasma)
  • Grupo AB — ambos antígenos A y B en los glóbulos rojos (pero ningún anticuerpo A o B en el plasma)
  • Grupo O — ningún antígeno A o B en los glóbulos rojos (pero ambos anticuerpo A y B en el plasma)

Además de éstos, también tiene un antígeno Rh que está presente (positivo) o no está presente (negativo). Tanto A/ AB/ B/ O y los antígenos Rh son heredados por ambos padres a sus hijos. El antígeno Rh es un factor importante durante el embarazo.

Si hay una mezcla de sangre entre el Rh- de la madre con un Rh+ del bebé durante el embarazo, el cuerpo de la madre produce anticuerpo que afectan la producción de RBCs en su próximo bebé. Si no se trata, esto podría causar anemia severa, daño cerebral, insuficiencia cardíaca e incluso la muerte.

Actualmente, esta incompatibilidad de Rh puede tratarse con inyecciones de inmunoglobulina Rh en la madre durante su semana 28 de embarazo y dentro de las primeras 72 horas después del parto. Hoy en día, los médicos analizan el tipo de sangre de las madres primerizas durante el inicio del embarazo con el fin de comenzar los protocolos de tratamiento y prevenir daños en sus futuros hijos.

* Joseph Mercola es un ameritado médico norteamericano que promueve los tratamientos alternativos para la salud humana. Sus artículos se traducen a varios idiomas y cuenta con miles de seguidores, diariamente.

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