Los votos hay que ganárselos, no comprarlos

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ShareAmerica

Pronto iniciarán las campañas en casi todo el país. Se trata de las elecciones para renovar 12 gubernaturas, igual número de Congresos locales y presidencias municipales.

Prácticamente, se paralizan las actividades gubernamentales porque, según los órganos electorales, cualquier acción gubernamental que se realice durante los meses que duran las campañas, serían actos inductores del voto que favorecerían a alguno de los contendientes en la lucha electoral.

ShareAmerica es una agencia de información estadounidense que, precisamente con motivo de las elecciones, publicó un interesante e ilustrativo artículo sobre la compra de votos durante las campañas político-electorales.

El artículo toma como referencia tal costumbre en África, aunque, lo cierto es que es válido para lo que sucede también en México.

En su parte medular, sostiene que “se trata de una situación familiar en muchos países: concentraciones durante las cuales los candidatos políticos hacen llover camisetas, alimentos o regalos en efectivo entre el público. Esta práctica existe en algunas partes del mundo desde hace siglos, los candidatos creen que el dinero bien colocado les proporcionará lealtad en las urnas”.

Precisa que “se trata de una práctica de mala gobernanza… y no funciona”.

“Mientras [usted, el votante] crea que el voto es secreto”, dijo Nic Cheeseman, de la Universidad de Oxford, “hay un incentivo para que acepte dinero de todos y vote guiándose por su conciencia de todas maneras”.

La profesora Jenny Guardado respalda este argumento. Esta politóloga y docente en la Escuela de Relaciones Exteriores de la Universidad de Georgetown señala el Afrobarómetro, una organización de investigación panafricana. Los investigadores informan que en toda el África subsahariana los votantes están muy convencidos de que su voto es secreto. En los países africanos, dijo Guardado, “el 55% de quienes recibieron dádivas lo hicieron de más de un partido”. Esa gente no vota a conciencia o “usa algún otro tipo de guía”, dijo.

Tratar de comprar votos “perpetúa una forma de política en la cual los líderes no sienten que deben responder a las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos”, dijo Nic Cheeseman.

¿Por qué tratar de comprar el voto?

Si en realidad los votos no se pueden comprar, ¿por qué regalan dinero los candidatos?

“Creo que los candidatos no regalan dinero porque creen que se trata de una manera especialmente buena de ganar una elección, sino porque los votantes lo exigen”, dijo Cheeseman.

Muchos candidatos perciben la “compra de votos” como una práctica cara e ineficaz, pero los votantes deben tomar conciencia de los problemas que generan al aceptar estas dádivas. Cuando los candidatos regalan dinero es muy posible que aumente la corrupción, ya que los funcionarios quedan en deuda con personas que no son aquellas a quienes supuestamente deben servir.

Cheeseman comenta que ha conversado con miembros de los parlamentos de varios países africanos, quienes dicen que sus colegas son vulnerables a la corrupción debido a lo caro que les resulta ser elegidos. “Y las elecciones pueden costar cuatro o cinco veces el salario anual de un miembro del parlamento”, dijo Cheeseman. “Así, las finanzas electorales quedan atrapadas en un ciclo de corrupción política”.

Cheeseman ofrece un consejo a los funcionarios que enfrentan una reelección: “Si usted puede demostrar que construyó una escuela en su comunidad, la comunidad votará por usted mucho más que si les da pequeñas cantidades de efectivo en el período previo al día de las elecciones”.

Si desea asumir un rol de liderazgo para mejorar su comunidad, considere estas sugerencias para organizar eventos voluntarios.

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