Los Papas y México

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Un mes antes de que Juan Pablo II llegara a México, el primer Pontífice que visitó nuestro país, viajé a Jamay, un pueblo jalisciense ubicado cerca de las riberas del Lago de Chapala.

La razón de esta vista fue para realizar un reportaje sobre la estatua a Pío XII que se levantó en la plaza principal de esa población, única existente hasta ese momento en todo el territorio nacional.

Salvo los lugareños, nadie conocía de su existencia, tanto por lo remoto del poblado jalisciense como por las rémoras históricas que existían de la separación Iglesia-Estado, originada por las reformas juaristas.

El dato sobre su locación me lo dio Rubén Mangas, médico adscrito al área de Prensa y Relaciones Pública de la anterior Secretaría de Salud, (antes Secretaría de Salubridad y Asistencia, SSA), quien en sus años juveniles había militado en la Acción Católica Juvenil Mexicana (acejotaimeros, les llamaban) y entre sus actividades de ese tiempo juvenil contaba su participación en el encapuchamiento al busto de Juárez, ubicado en el Hemiciclo al Benemérito de las Américas, en la Alameda Central de la Ciudad de México.

Jamay, un pueblo risueño, por cierto, se encuentra en la franja nacional de acendrado catolicismo que fue una las regiones que más católicos aportó a la Cristiada, de finales de los años veintes del siglo pasado.

El reportaje sobre la estatua a Pío XII fue la conclusión de una serie de notas anteriores, escritas para dar marco conceptual a la visita de Juan Pablo II, realizadas mediante entrevistas y comentarios del sacerdote franciscano Jorge Domínguez, religioso de la Iglesia de San Francisco de Asís, de Coyoacán, en la Ciudad de México.

Domínguez se había graduado en Teología por la Universidad Católica de Bruselas, Bélgica, y era profesor de la misma materia en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos (Isee) de la Ciudad de México donde exponía las tesis de la Teología de la Liberación, doctrina católica que causaba revuelo en América Latina.

Voceros de esas tesis lo fueron los chilenos Renato Poblete y Roger Vekemans, los brasileños Leonardo Boff y Helder Cámara, y el mexicano Sergio Méndez Arceo, entre otros muchos. La Teología de la Liberación fue condenada por Juan Pablo II en el Congreso Pastoral de Medellín, Colombia.

Posteriormente, tal condena la ratificó durante su recorrido en la primera visita que hizo a México.

Ahora, el Papa Francisco será el segundo Pontífice que visita México. Encontrará un país muy distinto al que vio Juan Pablo II. El país enfrenta otros problemas y una sociedad más cuestionante del poder en todas sus expresiones.
México es un país predominantemente católico. Se considera que cerca del 70 por ciento de su población, de 120 millones de habitantes, se mantiene fiel a la Iglesia de Roma, pero otros credos religiosos ganan terreno en todo el territorio nacional, al igual que el número de no creyentes.

La película “De todos modos Juan te llamas”, del cine experimental de la UNAM, producida por Marcela Violante, habla del cristianismo mexicano de inicios del siglo pasado, situación contrastante con el México de los albores del Siglo XXI.

El aggiornamiento (renacimiento) italiano de la Iglesia Católica de Juan XXIII y Juan Pablo II ha sido superado por la Aldea Global, prevista por Herbert Marcuse, cuyos tentáculos alcanzan a la Iglesia Católica actual.

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