Jóvenes de Filipinas defienden su futuro

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Washington, D. C., 11 de septiembre de 2018.- Mohammadnor Pandatapan, de 20 años de edad, siempre quiso ser ingeniero. Nacido y criado en la ciudad de Marawi, en Mindanao (Filipinas), sus sueños se derrumbaron cuando su familia no pudo costearle el costo de sus estudios.

Sin dejarse amilanar por ello, Mohammadnor buscó oportunidades de trabajo. En 2016, halló un curso gratuito para aprender a imprimir digitalmente en camisetas, ofrecido por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. “Fue muy enriquecedor poder ver mis diseños impresos”, dice.

Cuando Mohammadnor aprendió lo que es ser emprendedor y cómo manejar dinero, se percató de algo: “me di cuenta de que podía manejar mi propio negocio”.

Reunió a un grupo de amigos y con una ayuda de una subvención de Usaid, pudo comprar los equipos para abrir un negocio dedicado a la impresión digital en camisetas.

Dolorosa pérdida
Poco después de que Mohammadnor recibiera en mayo de 2017 su primera orden para las camisetas, cientos de milicianos inspirados por Isis llegaron a Marawi. El gobierno filipino lanzó una operación para recuperar la ciudad. Más de 360,000 personas huyeron a pueblos vecinos y a centros de evacuación.

“Nosotros supusimos que después de uno o dos días regresaríamos a nuestras casas, pero todo se convirtió en una guerra total”, dijo Mohammadnor.

En los cinco meses del conflicto el centro de la ciudad quedó en escombros. “Lo perdimos todo”, dijo.

Reserva de resiliencia
Determinado a sobrevivir Mohammadnor encontró a su tía a unos 95 kilómetros de distancia de Marawi y ayudó a un primo a operar un negocio de diseño gráfico. En sus ratos libres se dedicaba a diseñar logos para camisetas sobre la reconstrucción de Marawi, incluyendo uno con la frase “Bangon Marawi” (Levántate, Marawi).

“Yo creo que podremos salir de esta situación”, afirmó. Sin estar seguro de sus planes, pero lleno de esperanza y resiliencia, regresó a Marawi en enero de 2018.

Mohammadnor encontró a sus amigos y a su antiguo instructor, Danny Arumpac, y todos juntos reiniciaron el negocio de las camisetas. Desde que reabrieron su tienda en marzo de 2018, han vendido camisetas en las ferias comerciales y se están ampliando a escuelas y otros negocios. Mientras tanto, Usaid ha ampliado su proyecto para favorecer a una cantidad adicional de 8,000 jóvenes que viven en las áreas circundantes de Marawi.

“Inshallah (ojalá) pueda volver a la escuela y llegar a ser ingeniero”, dijo Mohammadnor. Por el momento está dedicado a reconstruir la ciudad, camiseta a camiseta.

Una versión más larga y en inglés de este artículo aparece en la revista Exposure, de Usaid.

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