Día de la Madre: Ser madre y migrante en América Latina

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Eynel Pilatowsky*

Washington, D. C., 31 de mayo d 2024.- En mayo, la mayoría de los países de la región conmemoran el Día de la Madre. Muchas de estas madres celebran este día fuera de sus países de origen. Este blog queremos dedicarlo a las madres migrantes de nuestra región y visibilizar las narrativas de discriminación que muchas veces enfrentan en sus países de destino por ser migrantes, mujeres y madres.

Las mujeres tienen una participación igual a la de los hombres en las dinámicas migratorias, tanto en el mundo, como en Latinoamérica y el Caribe. La mitad de las personas migrantes son mujeres y la mayoría de estas mujeres son madres.

En Colombia, la encuesta del Pulso de la Migración conducida en el 2023, muestra que el 72% de las mujeres encuestadas vive con sus hijos e hijas. Datos recogidos por el Banco Interamericano de Desarrollo en Ecuador y Perú señalan que 55% y 61% de las mujeres venezolanas en esos países son madres. En Belice, 90% de las mujeres migrantes son madres.

Algunas de ellas emprendieron el proyecto migratorio ya siendo madres. En República Dominicana, 42% de las venezolanas encuestadas migró con sus hijos e hijas. Los datos más recientes de la frontera entre Panamá y Colombia muestran que las mujeres constituyen el 30% del flujo que cruza por El Darién. Muchas de ellas recorren a este camino acompañadas de infancias, que representan ya el 20% de la población en tránsito.

Otras se convirtieron en madres por primera vez en sus países de acogida. Los datos de encuestas de hogares en Perú muestran que el porcentaje de hogares migrantes con, al menos, un hijo o hija aumentó 19 p.p. entre 2018 y 2022, pasando del 61% al 80% en solo cuatro años.

Ser madres a la distancia
Por otro lado, muchas madres se ven obligadas a separarse de su familia. Por ejemplo, en República Dominicana, una en cada cuatro madres migrantes encuestadas dijo que sus hijos e hijas permanecen en Venezuela. Mientras que, en Ecuador, el 15% dijo tener hijos e hijas fuera. La decisión de migrar sin sus familias supone un reto enorme para las mujeres migrantes. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo muestra cómo, por una parte, existen consecuencias negativas para el bienestar emocional de sus hijos e hijas, pero, las aportaciones económicas que supone el envío de remesas también mejoran su condición de salud y educación.

Xenofobia hacia las madres migrantes
Las madres migrantes se enfrentan a discursos estigmatizantes. De acuerdo con un estudio publicado por el BID en el que se analiza la conversación en X desde 2017 hasta 2023, una de las principales narrativas identificadas que abonan a la xenofobia de las mujeres migrantes está relacionada con la maternidad.

Una parte de la conversación identificada en redes sociales retrata a las madres migrantes como víctimas. Muchos de estos mensajes dan visibilidad a la tragedia humanitaria que atraviesan muchas de estas mujeres embarazadas o que viajan con bebés. Sin embargo, también se identifican narrativas negativas.

Una de las creencias predominantes frente a la migración es que las personas migrantes representan una carga para el Estado. Esta visión se extiende a las mujeres embarazadas que migran, quienes se piensa que sobrecargan los servicios de salud al recibir atención perinatal, así como a sus hijos e hijas, quienes se considera que saturan los servicios pediátricos y escolares. Esta forma de discriminación hacia las madres migrantes tiene características aporofóbicas. Muchas veces, las mujeres nativas se enfrentan a prejuicios similares por su condición socioeconómica, pero se agrava con las mujeres extranjeras, a quienes se les culpa por sobrepoblar un país que no es el suyo.

Otra narrativa negativa identificada en materia de maternidad es la creencia de que las migrantes buscan regularizar su situación migratoria a través de sus hijos e hijas. Esta suposición está infundada, pues, pues no todos los países otorgan la residencia por este camino.

Por último, se identifican mensajes en los que se emiten juicios a la experiencia migratoria de las madres, caracterizándolas como malas madres, ya sea por migrar con sus hijos e hijas o por dejarlos en sus países de origen.

El Dia de la Madre las madres migrantes en la región celebran fuera de sus países de origen. Algunas acompañadas de sus hijos e hijas, otras a la distancia. Estas mujeres se enfrentan a una serie de obstáculos derivados de falsas creencias y prejuicios arraigados en la opinión pública, que muchas veces dificultan aún más su integración plena en sus sociedades de acogida. Por ello, el Banco Interamericano de Desarrollo tiene como prioridad acompañar programas que combatan la xenofobia, fomenten la integración y la cohesión social de la población migrante para que las madres puedan celebrar este y todos los días libres de prejuicios.

* Consultora en la Unidad de Migración del Banco Interamericano de Desarrollo, en donde se dedica a investigar las percepciones ciudadanas frente a la migración en América Latina y El Caribe. Eynel se ha dedicado a estudiar las dinámicas de movilidad latinoamericanas, con especial énfasis en la política migratoria y la opinión pública en las sociedades de acogida. Es doctoranda en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México y tiene una maestría por la New School for Social Researc

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