Se buscan inversores extranjeros, pero la seguridad es lo primero

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Estados Unidos es un gran lugar para hacer negocios. Las empresas extranjeras invirtieron 457,000 millones de dólares en 2017 en empresas nuevas o ampliaciones. Emplean a casi 7 millones de trabajadores estadounidenses.

Pero Estados Unidos también quiere asegurarse de que una adquisición extranjera no amenace la seguridad nacional.

Para evitar que eso suceda, un grupo de altos funcionarios federales revisa ciertos acuerdos prospectivos cada año para asegurar que una adquisición no le otorgaría a una potencia extranjera una tecnología estadounidense crítica.

En la mayoría de los casos, se permiten las transacciones propuestas, aunque a veces con modificaciones para asegurar que nada delicado caiga en manos equivocadas.

El Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos (Cfius) está encabezado por el secretario del Tesoro. Incluye a otros secretarios del gabinete, al representante comercial de Estados Unidos y al director de inteligencia nacional.

En última instancia, es decisión del presidente. El 12 de marzo, el presidente Trump bloqueó la compra de Qualcomm, un fabricante de chips que desarrolla comunicaciones inalámbricas 5G (de quinta generación) súper rápidas, por la empresa Broadcom, con sede en Singapur, por un valor de 117,000 millones de dólares.

Los presidentes rara vez bloquean las adquisiciones de manera categórica. Sólo ha pasado otras tres veces.

El presidente Obama impidió que una empresa china comprara una planta de energía eólica estadounidense cerca de una instalación de defensa en 2012 y que una empresa china de inversiones en 2016 comprara un proveedor con sede en Alemania para la industria de semiconductores.

En 2017, Trump prohibió a inversores chinos comprar una empresa de semiconductores de Oregón.

En enero, Ant Financial, la empresa de pagos en línea propiedad del grupo chino Alibaba, abandonó sus planes de comprar MoneyGram, una empresa estadounidense, en lugar de cumplir con las restricciones exigidas por el Cfius.

Las empresas notifican a Cfius sobre las posibles ofertas y envían la información que exige el panel. Después de una revisión inicial de 30 días, el Cfius debe completar las investigaciones en un plazo de 45 días.

El presidente Ford creó el panel en 1975 durante la crisis del petróleo. Funcionó sin ser muy conocido hasta 2005, cuando una empresa de Dubai intentó hacerse cargo de la gestión de seis de los principales puertos de Estados Unidos. El comité finalmente aprobó el acuerdo, pero la firma de Dubai vendió el negocio a un comprador estadounidense.

El Congreso aprobó una ley en 2007 para fortalecer el comité. En la actualidad, tanto la administración Trump como los legisladores están presionando para que se introduzcan más cambios que detengan las transferencias de tecnología.

Diez países tienen más inversiones en Estados Unidos que China, pero en los últimos años el comité ha revisado más adquisiciones por empresas chinas que de ningún otro país.

“Debemos… asegurarnos de que los malos actores no obtengan tecnología o información estadounidense que pueda ser usada en nuestra contra” sin desalentar las inversiones no problemáticas, dijo el congresista de Kentucky, Andy Barr, en una audiencia reciente en el Capitolio.

El gobierno pretende encontrar un equilibrio entre la protección de la seguridad nacional y el alentar a las empresas extranjeras a invertir y crear empleos en Estados Unidos.

El legislador Dennis Heck del estado de Washington dijo: “Seamos francos: hay competidores estratégicos que quieren lo que sabemos. … [Es] importante evitar que los otros nos engañen y [protegernos] del comercio deshonesto”.

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