Ciudad de México, 13 de octubre de 2018.- En el 2017, el impacto económico total de la violencia en México fue de 4.72 billones de pesos, lo que representa 20.67 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2018. Esto significa que, en promedio, a cada mexicano le costó poco más de 33 mil pesos la atención de este fenómeno social.

Datos proporcionados por la Oficina de Información Científica y Tecnológica (Incytu) del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt) muestran, además, que el costo de la violencia varía en cada estado de la república mexicana, por ejemplo:

En Yucatán, considerado como uno de los estados más pacíficos, el costo por persona es de alrededor de 9 mil pesos; en contraste con Baja California, donde los habitantes de la entidad menos pacífica pagan 94 mil pesos cada uno. Mientras que el gasto para los pobladores de la Ciudad de México -con índices bajos intermedios- es de 32 mil pesos.

La violencia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause -o tenga muchas probabilidades de causar- lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.

Los tipos de violencia catalogados por la OMS son tres: autoinfligida (comportamiento suicida y autolesiones); interpersonal (violencia familiar, que incluye menores, pareja, ancianos y personas sin parentesco) y colectiva (la que se da por motivos sociales, políticos, culturales o económicos).

Su aspecto transversal y multidimensional hace difícil su solución, por lo que, en seguimiento a la propuesta del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, respecto a los Foros de consulta, se ha convocado a distintas organizaciones civiles para dialogar sobre las acciones pendientes para la reconstrucción de la paz.

La consulta sobre la sociedad y la construcción de paz desde las organizaciones dedicadas a la comunicación, la educación y la cultura fue celebrada este 12 de octubre en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde el Foro Consultivo participó a través de su oficina Incytu, instancia que se encuentra elaborando un documento para mostrar cómo desde la ciencia se puede contribuir a alcanzar esta meta.

“La ciencia y los científicos puede servir para resolver pacíficamente los conflictos entre culturas y naciones”, comentó Mónica Ortiz.

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