Ciudad de México, 07 de noviembre de 2018.- Invertir en el avance tecnológico tiene ventajas que van más allá del crecimiento económico de un país: financiar la tecnología puede salvar vidas, planteó la directora del Laboratorio de Inteligencia Artificial y Robótica Humanitaria, Robin Murphy al hablar del uso de la robótica para la atención a desastres naturales.

Desde drones, con mecanismos infrarrojos y cámaras en ambos lados para monitorear volcanes o estructuras colapsadas, hasta robots que entran donde los humanos no pueden, la robótica es vista como la respuesta que muchos estaban buscando para mejorar las labores de rescate durante un desastre; sin embargo, las cosas no son tan simples como aparentan serlo.

“Los robots pueden ayudar, pero no salvan vidas; no son mejores que un camión u otras herramientas de rescate. Tampoco sustituyen a los perros o a las personas y, raramente, existen robots totalmente autónomos. Más bien son sistemas cognitivos conjuntos que trabajan con expertos”, explicó Murphy.

Advirtió que aún no llegamos a ese mundo ideal en el que la Inteligencia Artificial (IA) se aplica de forma cotidiana en la resolución de labores de rescate, principalmente porque innovar y adoptar tecnologías es un proceso que lleva tiempo pero, además, porque los desarrolladores pocas veces piensan en cómo las van a usar al momento de crearlas.

“El papel de la IA en la resolución de desastres es prácticamente cero, desde el punto de vista de la implementación, hasta ahora. Gran parte de ello se debe a que no es fácil de utilizar: cuando la gente desarrolla un programa de IA no está pensando en cómo puede utilizarlo en (determinada situación), lo primero que te dicen es que lo puedes descargar, pero en medio de un desastre, cuando no hay red o señal, no se puede”, dijo.

En este sentido, es importante que todos aquellos que trabajan día a día en el desarrollo de robots e IA también se capaciten en otras áreas y estén en comunicación directa con los equipos de rescate y la sociedad en general para entender cuáles son sus necesidades reales, porque éstas muchas veces no son las mismas que los científicos imaginan.

“Al pensar en robots generalmente (imaginamos autómatas) que deben navegar y manipular cosas muy bien, pero en lo que tenemos que pensar es en la cuestión de la comunicación; en llevar la información correcta a las personas correctas, en el momento correcto, y (en) cómo los robots y los diferentes sensores pueden cooperar” puntualizó.

Una de las respuestas a esta barrera entre lo que se cree que es necesario y lo que realmente es necesario, aconsejó, se encuentra en la formación transdisciplinaria. “Cubrir tantas áreas como sea posible, entre más cosas sepan más piezas del rompecabezas podrán unir”.

México no es diferente que cualquier otro país en este sentido. La tecnología puede estar a nuestro alcance si comenzamos a comprender su importancia, tanto a nivel personal como institucional. “Los directores de emergencias comienzan a comprender mejor el uso de los robots ahora, (…) pero de lo que no saben mucho es de los robots terrestres y acuáticos. Nosotros le hemos pedido a la industria de EU que nos done tiempo y expertos de manera que podamos aprovechar su tecnología”, ejemplificó Murphy, así que, ¿por qué no podríamos pedirle el mismo apoyo a la industria en México?

El futuro, después de todo, está en las manos de los innovadores, y como bien concluyó: el mundo los necesita.

La conferencia de Murphy se realizó en el III Seminario Académico Internacional: Cambio tecnológico y retos sociales, durante la entrega del Premio Nacional de Innovación Tecnológica para la Inclusión Social (Innovatis), en cuya ceremonia de premiación resultaron ganadores los siguientes proyectos y empresas: Captación de lluvias en zonas periurbanas de la Cdmx-Isla Urbana, con el primer lugar; Programa de Vigilancia Epidemiológica y Manejo Regional del Cafeto-Colpos y Senasica, y Échale a tu casa-Cavodx.

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