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Friday, September 30, 2022

Rescoldos de aquellos años

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Mucha agua ha corrido bajo el río, dicen los clásicos españoles, desde aquellos años de 1980-1983 cuando Víctor Cervera Pacheco, como líder de la Confederación Nacional Cenecista (CNC), la mayor organización político-agraria del PRI, recorrió el país con una interesante propuesta.

Cervera Pacheco quiso aportar algo más a los hombres del campo y ejecutó un proyecto que parece excelente en esos tiempos: dispuso que los dirigentes estatales de la organización campesina entregaran a cada uno de los más de 28 mil ejidos y comunidades agrarias existentes entonces, semillas para la siembra de hortalizas a las ejidatarias y molinos para nixtamal y tortillerías, a los ejidatarios.

El mismo hizo lo propio en varios de esos ejidos y comunidades agrarias, durante extensas giras de trabajo por el territorio nacional.

El consejo que daba a las ejidatarias era simple y lógico: “como toda buena mexicana, tu riegas todas las mañanas la flores de tu jardín y macetas que tienes en el corredor. Cuando lo hagas, échale también agüita a estas semillas de jitomate, chile, cebollas que te estoy dando”.

Se preocupó por crear una especie de economía doméstica, al entregar los molinos y tortillerías a los ejidatarios para que se ahorraran ese gasto diario.

Se trataba de fincar una economía doméstica solidaria en el campo mexicano, aprovechando la tradición rural existente que consistía en que las mujeres acostumbraban crear aves de corral y marranos, al igual que cultivar algunas verduras, yerbas de olor y medicinales, en los patios de sus hogares.

A la vuelta del año, Cervera Pacheco quiso conocer el desarrollo de esa agricultura de traspatio, que ahora está de moda. Recorrió, de nueva cuenta, ejidos y comunidades agrarias.

El resultado jamás lo imaginarán, como tampoco él lo esperaba. La ejidatarias seguían cuidando sus flores, pero las hortalizas ya no existían. Sólo habían levantado la cosecha respectiva y se habían olvidado de lo demás.

Molinos de nixtamal y tortillerías era otro cantar. La mayoría habían desaparecido porque el ejidatario concesionó su manejo a alguna comadre o amiga, entró en conflicto con la esposa y las hijas y prefirió que las maquinarias acabaran en el basurero, en el mejor de los casos.

Todo lo anterior como en la mejor telenovela de moda, de ésas que están a punto también de desaparecer de la llamada pantalla chica.

Vinieron otros intentos similares, en diversas épocas, también fallidos.

Se ensayó con vacas lecheras, en algunos ejidos y la historia se repitió. Las vacas acabaron en el matadero local y se desperdició la leche, salvo algunos casos excepcionales donde se elaboraron dos que tres veces quesos para su venta local o su obsequio entre familiares.

La agricultura de traspatio ha vuelto al mundo. Ahora, al parecer, con mayor fuerza y con otra visión, más acorde al mundo global y a las exigencias del paladar urbano, más allá de la comida industrializada, impulsada por la misma FAO.

Hoy, el secretario de Agricultura (Sagarpa), José Calzada Rovirosa, sostuvo un encuentro con mujeres líderes de las organizaciones campesinas integrantes del Frente Auténtico del Campo (FAC).

En el evento, realizado en las instalaciones de la Sagarpa, Calzada Rovirosa y las mujeres representantes de las 32 entidades federativas, acompañadas por el dirigente de la Union Nacional de Trabajadores Agrícolas (Unta), Álvaro López Ríos, acordaron iniciar las mesas de trabajo para la entrega y revisión de proyectos productivos viables, individuales y comunitarios.

La Sagarpa canalizará este año 4 mil 200 millones de pesos para impulsar proyectos productivos de mujeres, a través del esquema “El campo en tus manos”, independiente a otros componentes de la dependencia a los que también tienen acceso.

Calzada Rovirosa las exhortó a participar en los Comités Estatales de Desarrollo Rural para que tengan información del manejo de los recursos federalizados y en concurrencia dirigidos al campo, ejercicio en que la Sagarpa fortalecerá la transparencia y rendición de cuentas, mediante la publicación de padrones de beneficiarios con nombre y proyecto.

En representación de más de 20 mil mujeres productoras, Rosario Cañedo Melecio (Coduc), Martha Macedo Macedo (Unta), Yuri Uribe Montero (MST) y Genoveva Flores Ramírez (Cioac) expusieron sus demandas centradas en un mayor acceso a financiamientos, ampliar a otros municipios y comunidades vulnerables los programas para huertos y granjas familiares y la promoción de proyectos productivos para la generación de empleos.

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