Ciudad de México, 1 de abril de 2022.- De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el autismo es uno de los trastornos del espectro neurológico que se caracteriza por presentar algún grado de alteración en el comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, así como patrones de conducta estereotipados, restringidos y repetitivos.

El autismo puede detectarse principalmente en la etapa de la infancia, aunque en ocasiones existen diagnósticos tardíos. En México, uno de cada 115 niños padece autismo, según datos del estudio de prevalencia en México, realizado por científicos financiados por la organización Autism Speaks, y se estima que cada año existirán 6 mil nuevos casos.

Actualmente, la conciencia y sensibilización sobre este padecimiento es fundamental para eliminar los prejuicios existentes, contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y promover su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad. Desde 2007, cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, este año bajo el lema Un feliz viaje por la vida se pretende concienciar sobre el derecho de las personas con esta condición y sus familias a disfrutar de una vida feliz.

El psicólogo Francisco Díaz, especialista certificado y profesional de la salud registrado en Doctoralia, señala que la detección temprana es fundamental para ayudar a los menores en su desarrollo “el autismo debe ser diagnosticado con pruebas psicométricas y con entrevistas complementarias. Los psicólogos infantiles, trabajamos en equipo con neuropsicólogos y psiquiatras para diagnosticar esta condición desde edad temprana”.

Los padres deben estar a alertas a síntomas como deficiencias en la adquisición de lenguaje, aleteo con las manos, muelleo corporal mientras están sentados y cuando están de pie, evitación de contacto visual y obsesión con temas poco frecuentes en niños.

“El autismo influye de manera incisiva y permanente en la persona que vive con esta condición. La forma en la que comprenden las emociones es diferente y menos adecuada para la interacción social, por ello, es importante que las familias con un integrante con autismo se integren y adapten para mejorar su calidad de vida”, comentó.

“Existen muchos retos para las familias con un paciente con autismo. En ocasiones, algunos padres se sienten culpables, ya que ignoran las causas de la condición de sus hijos y creen que son responsables del padecimiento. El rechazo social es otro obstáculo al que deben enfrentarse, ya que se debe lidiar con el poco conocimiento de la enfermedad y con la ignorancia de las personas. Finalmente, llevar a cabo los cambios y adaptaciones en la vida de todos alrededor del paciente es complicado”.
“Los periodos más críticos para un paciente son dos: la infancia, pues es la etapa donde se da el diagnóstico y se comienza a trabajar en el tratamiento. El segundo, es la adolescencia, ya que es cuando los pacientes con autismo se encuentran con dificultades de interacción social necesaria para su desarrollo”, agregó Díaz.

El tratamiento para las personas con la condición depende de la sintomatología y los limitantes “algunas veces, el autismo está acompañado de sintomatología de ansiedad, evitación de contacto social y limitación en la capacidad de gestionar emociones. También existen casos donde el autismo no es limitante y el paciente es totalmente funcional. En estas situaciones los psicólogos hacemos trabajo de contención emocional y fungimos como facilitadores de estrategias y asesores para los padres”, puntualizó.

La asesoría, el tratamiento profesional y el cobijo de la familia son factores primordiales para apoyar a las personas con autismo en su desarrollo.

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