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Washington, D. C., 8 febrero 2021.- Desde las cimas de las montañas hasta las profundidades de los mares, las científicas estadounidenses están abordando problemas mundiales.

En el pasado, había muy pocas mujeres en empleos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (Ctim), pero hoy las mujeres ocupan casi 3 de cada 10 de esos puestos.

Las Naciones Unidas han designado el 11 de febrero como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Gracias a iniciativas como IF/Then, lanzada por “Lyda Hill Philanthropies” y la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, 125 mujeres están asesorando a niñas que se unirán a ellas como líderes científicas del mañana. ShareAmerica habló con cuatro de estas “embajadoras” de la ciencia.

Kimberley Miner, científica climática
La climatóloga y profesora Kimberley Miner desvela un secreto a las chicas. “No hay que ser intrínsecamente bueno en ciencias o matemáticas para ser científico. Con trabajo arduo, dedicación y perseverancia, se puede tener éxito en las Ctim”, dice Miner, del Laboratorio de Retropropulsión de la Nasa en la zona de Los Ángeles.

Miner ha navegado por la Antártida, ha contemplado la belleza de las auroras boreales en Alaska y ha dirigido un equipo de catalogación de la contaminación hasta el Monte Everest. Le encanta la exploración y aboga por la conservación de los lugares que explora.

“El mundo que nos rodea gira en torno a principios científicos. Entender cómo y por qué funciona es como la llave del reino: te permite convertirte en lo que quieras ser en la vida”, dice Miner. Ha trabajado con varios grupos escolares, en aulas virtuales y con las Muchachas Exploradoras de Estados Unidos para ayudarles a encontrar las claves del mundo natural.

Lataisia Jones, becaria científica y ética
Lataisia Jones es una estudiosa de las células. Doctora en ciencias biomédicas, le encanta el arte de ver células de diferentes colores bajo su microscopio mientras experimenta, tratando de entender la división celular, la diabetes y el desarrollo del cerebro. Trabaja como científica en la Sociedad Estadounidense de Microbiología de Washington.

También ha fundado el “Miércoles Científico de Jóvenes” para enseñar a los pacientes del Hospital Nacional Infantil de Washington. Las mujeres, le gusta recordar a las niñas, tienen superpoderes. “No sólo somos inteligentes, trabajamos arduamente y contribuimos en gran medida a la sociedad, sino que también somos capaces de relacionarnos con los aspectos emocionales de cada situación y crear una solución integral”, afirma.

Al ser una mujer negra, Jones destaca la importancia de la mujer y las minorías en los campos Ctim. “Las Ctim solamente avanzan cuando personas de diferentes entornos, culturas, grupos étnicos, géneros e identidades se reúnen a trabajar en los grandes misterios del mundo”, dijo.

Erin Smith, estudiante universitaria
Cuando Erin Smith habla de los experimentos que hacía en su cocina cuando era niña, no está hablando precisamente de historia antigua. Smith tiene sólo 21 años y es miembro de la promoción de 2023 de la Universidad de Stanford. No ha esperado a obtener un título para empezar a marcar la diferencia.

Cuando era estudiante de secundaria, cofundó un grupo de “ctiministas” (su término para el feminismo en los campos Ctim) para enseñar a codificar a niñas de secundaria.

Dirige su dominio de la tecnología hacia el cerebro humano, buscando formas de detectar y controlar la enfermedad de Parkinson. Está desarrollando FacePrint, una aplicación que utiliza la tecnología de vídeo para detectar alteraciones de la expresión facial o indicadores de comportamiento asociados a las primeras fases del Párkinson. FacePrint está en ensayos clínicos con la Escuela de Medicina de Stanford y la Fundación Michael J. Fox. “Espero ayudar a construir un futuro en el que la salud del cerebro sea objetiva, personalizada y preventiva”, dijo.

Smith espera que las muchachas y las mujeres puedan desarrollar una mayor sensación de pertenencia en los campos Ctim, “para compartir sus ideas y trabajo en la máxima extensión”, dijo.

Katy Croff Bell, exploradora de las profundidades marinas
Katy Croff Bell cambió la cara de la oceanografía cuando dirigió el Programa de Exploración Nautilus, que sondea el fondo del océano y transmite en directo la espectacular vista a nivel mundial. Cuando se hizo cargo del programa, solo el 17% del equipo científico y de operaciones estaba formado por mujeres. Cuando se fue, 18 años después, en 2017, esa representación era del 43%.

Cuando la exploración de los océanos sea accesible a todas las personas con talento, dijo, “nos permitirá tomar decisiones acertadas sobre el uso, la gestión y la protección del océano, lo que hará que la humanidad prospere”.

Bell creció en San Diego y ama el agua. Estudió ingeniería oceánica, arqueología marítima y oceanografía geológica. En la actualidad, dirige la iniciativa Open Ocean del laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts “MIT Media Lab” y es miembro de la Sociedad Geográfica Nacional.

Una de las primeras preguntas que nos hacemos de niños es “¿Por qué?”, pues intentamos comprender el mundo: “¿Por qué es azul el cielo? Ese mismo “¿por qué?” es el que impulsa la ciencia, porque como adultos seguimos intentando comprender el mundo, aunque a un nivel más profundo, y cómo podemos hacer del mundo un lugar mejor”.

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