Aventuras al aire libre para todos

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Washington, D. C., 24 de junio de 2022.- Era la medianoche en Nepal cuando los primeros miembros del equipo de escaladores “Full Circle” llegaron a la cima del monte Everest, a una altura de 8,849 metros.

Durante unas cinco horas en esa clara noche de mayo estuvieron enfrentando el frío gélido a cada paso de la empinada subida nevada y con un hielo que afectaba a sus músculos y pulmones. Pero en ese momento el duro esfuerzo y entrenamiento dieron resultados. En los pasos finales los escaladores hicieron historia. Nunca antes un equipo de montañeros negros había llegado a la cumbre más alta del mundo.

“Muy sensacional”, es como Abby Dione, de Florida, miembro del equipo, calificó lo que su equipo hizo luego de su retorno a suelo estadounidense.

“Irrumpir en la escalada para que otros puedan participar en ello en cualquier nivel, eso es exactamente lo que quiero hacer”.

Eso es exactamente lo que hace. Dione es dueña de un gimnasio para escaladores, llamado Coral Cliffs, y actualmente su negocio expone a personas de toda procedencia y razas a un deporte que, visto desde afuera, puede ser sobrecogedor y exclusivo. Ella es parte de un grupo más grande de estadounidenses con antecedentes de poca representación en la participación en deportes de aventura al aire libre.

“Remar una piragua requiere prestar atención al grupo. Viajar con mochila tiene que ver con la responsabilidad y la preparación”.

Los grupos como “Outdoor Afro” ayudan a los afroestadounidenses a practicar el senderismo, mientras activistas conocidos como “Pattie Gonia”, de Oregón, organizan caminatas al aire libre en gran parte para la comunidad Lgbtqi+. Otro grupo, llamado “Brown Folks Fishing”, ayuda a desmitificar la pesca con mosca.

Respetadas revistas y periódicos dedicados a temas de actividades al aire libre muestran la diversidad con fotos y relatos. La portada del número de mayo/junio 2022 de la revista Outside muestra a miembros de “Hbcus Outside”, un grupo al aire libre dedicado a jóvenes universitarios de universidades históricamente afroestadounidenses (historically black colleges and universities, Hbcu). Hbcus Outside es uno de los grupos que buscan “más personas negras corriendo en los senderos, escalando montañas y sentados en las mesas directivas de la industria dedicada al aire libre”.

“Creo que una buena cantidad de participantes de minorías miran cosas como ir de campamento o hacer senderismo y no encuentran a alguien que realmente sea como ellos, por ello se preguntan: ¿para quién son esos deportes?”, dice Ben McCue, director de “Outdoor Outreach”, un grupo con sede en California. El grupo se encarga de chicos en situación de riesgo, la mayoría procedentes de minorías, para llevarlos de aventura al aire libre. McCue afirma que es importante que esos jóvenes vean diversidad al conocer a quienes desempeñan posiciones de liderazgo en los parques estatales o nacionales, de manera que la próxima generación pueda “ver las posibilidades”.

Las actividades como el piragüismo, montañismo y ciclismo de montaña, o simples pasatiempos como ir de campamento o hacer senderismo, han sufrido históricamente de una falta de diversidad entre los participantes. Las razones de esto son múltiples y vienen desde los días en que los grupos infrarrepresentados eran ampliamente excluidos de los parques, piscinas de natación y campamentos de excursiones. Hoy las razones también son económicas (una piragua es cara) y geográficas (muchos viven en ciudades y disfrutar de la naturaleza puede ser difícil).

Esto era cierto para Andy Hartman, que es medio coreano y que creció cerca de la Ciudad de Nueva York. “Lo máximo que hice al aire libre fue la patineta o ir en bicicleta al centro comercial. Nunca fui a un campamento, nunca hice senderismo y nunca en toda mi infancia hice nada al aire libre”, relata.

Para Hartman todo cambió cuando tenía veintitantos años, luego de su paso por el ejército, participó en un viaje de invierno con mochila en las montañas Adirondack al norte de Nueva York, cuando estaba en la universidad. “Llegué a la cima de la montaña, en el frío, en el aire tranquilo, y levanté los brazos diciendo ¡Sí! ¡Esto es asombroso!”, dijo. “Nunca antes había tenido una experiencia como aquella”.

Actualmente, Hartman dirige un grupo sin fines de lucro denominado “New Treks” que va a escuelas que atienden a poblaciones con familias de bajos ingresos para enseñar a los estudiantes a cómo levantar una carpa o manejar un hacha para el hielo. “New Treks” luego los lleva a vivir aventuras al aire libre, como parte de su educación.

“Estos chicos nunca han salido de Denver”, dice, al agregar que la mayoría de ellos nunca habían visto a una vaca de verdad y “muchos menos subido a una montaña rocosa”. Pero lo que es maravilloso según Hartman, es que lo que los chicos aprenden al aire libre lo pueden utilizar en su vida diaria.

“Escalar montañas rocosas está realmente basado en la comunicación y la confianza, y en aprender a comunicarse cuando uno se halla en una situación incómoda”, dice Linnea Delucchi, directora adjunta de “New Treks”. “Remar una piragua requiere prestar atención al grupo. Viajar con mochila tiene que ver con la responsabilidad y la preparación”.

McCue admite que los beneficios van mucho más allá de lo divertido que puede ser estar al aire libre.

“Hay una cantidad de estudios científicos que muestran los beneficios físicos, emocionales y sociales para la salud mental cuando se tiene acceso regular a la naturaleza”, dice.

En cuanto al equipo de “Full Circle” que escaló el monte Everest, está embarcado en otra misión: encontrar maneras para que los chicos de toda raza, grupo étnico o entorno salgan al aire libre. En palabras de uno de los miembros del equipo, Manoah Ainuu, que trabaja con Memphis Rocks, un gimnasio de escalada en Tennessee que da lecciones a jóvenes de grupos desfavorecidos, “necesitamos que se conozca esto”.

El autor de este artículo es el redactor independiente Tim Neville.

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