Volver al pasado: Dignificar a la mujer.- Chapingo

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(Codics).- Debido a que las mujeres tienen presencia en el 100 por ciento de los ejidos y comunidades de México, investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo (Uach) Impulsan el Programa para Dignificar a la Mujer Rural con la instalación de módulos de captación de agua de lluvia donde se incluyen lavaderos comunitarios debido a que en el país tienen derechos reconocidos e inscritos un millón 124 mil 107 ejidatarias, comuneras o avecindadas que, en su mayoría, son jefas de familia con múltiples ocupaciones no remuneradas.

Rafael Sánchez Bravo, especialista del Programa de Extensión y Vinculación Universitaria de la Uach, detallo que de 2016 al 2017 se han instalado en México 70 módulos en beneficio de 47 familias y 22 centros escolares garantizando una capacidad de almacenamiento de agua potable superior a los 840 mil litros y capacidad de purificación mayor a los 511 mil litros anuales.

Por lo anterior y debido a que su condición es predominantemente en extrema pobreza y padecen los efectos nocivos de la migración de los varones, Sánchez Bravo, aseguró que este proceso de dignificación, donde en algunos casos se han incluido también baños especiales para aseo personal, ya se encuentra funcionando en estados como Puebla, Guerrero, Oaxaca, Hidalgo y Estado de México, en zonas serranas donde el acceso es difícil y la infraestructura es casi inexistente.

Durante la instalación de los Módulos de Cosecha de Agua de Lluvia y el Programa de Dignificación de la Mujer Rural con la instalación de lavaderos comunitarios e incluso escolares, lamentó que sólo pocos de los más de 30 mil ejidos que existen en el país puedan beneficiarse con estas acciones académico-universitarias que están alejadas de cualquier plataforma político-electoral.

Acompañado de Pedro Ponce Javana, subdirector de Extensión y Vinculación Universitaria de la UACh, Sánchez Bravo entregó 4 módulos de captación de agua de lluvia donde se incluyeron, algunos lavaderos, en el municipio de Villa del Carbón, Estado de México, una población semiurbana ubicada en las afueras de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (Zmcm), en beneficios de cientos de mujeres jefas de familia y alumnos de nivel escolar básico.

En el encuentro, dijo que con este programa se busca también reducir los conflictos sociales derivados de la disputa por el uso de lavaderos en estas comunidades de extrema pobreza.

Se busca también, añadió, fortalecer la convivencia de los pobladores quienes ahora podrán contar con agua limpia para el lavado de su ropa y no tendrán que invertir horas y esfuerzo en el traslado del vital líquido de los arroyos y ríos más cercanos para lavar sus prendas de vestir.

Reiteró que sin servicios básicos no se puede tener vida digna, la mujer rural e indígena más allá del estatus que tenga como comunera, ejidataria o avecindada no debe partirse el lomo para acarrear agua o lavar de ahí que la Uach contribuya al desarrollo nacional e impulse ese derecho al agua potable.

Asimismo, hizo un llamado a vencer al gran enemigo que es el tener la idea de que el agua nunca se va acabar cuando en México hay una severa crisis por el mal uso de este vital líquido, estamos acabando con los cuerpos de agua subterránea por lo que la única forma de almacenar agua limpia es con este tipo de tecnologías a fin de reducir la extracción de mantos acuíferos.

Ponce Javana explicó que existen trece comunidades de las cuales en siete hay elementos tóxicos en el suelo que les pueden generar daño en la salud con el consumo de agua contaminada y llamó a la población a aprovechar esta transferencia tecnológica.

Recordó que los mexicanos no deben depender de la tecnología de otros países, no deben depender de políticos o partidos, de tal suerte que, dijo, se debe trabajar en la capacitación del campesino y ejidatario y aceptar las alianzas de la educación con las instituciones y quienes habitan en el medio rural aunque a veces se incluyan organizaciones campesinas.

Hay que considerar, detalló, que el campo no debería ser pobre teniendo 25 millones de personas viviendo en el medio rural de los cuales 17 millones son indígenas ya que este tipo de obras generan patria, valores, respeto, lealtad y humildad.

N de la R.- Hasta antes de popularizarse el agua potable entubada, en millones de hogares mexicanos se utilizaba el agua de lluvias para labores domésticas y el aseo personal. Por lo general, utilizaban bañeras para recolectar el recurso y el aseo personal se realizaba en baños domésticos que construían en los jardines que, usualmente, contaban como parte de la vivienda rural.

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