TPP, en el ojo del huracán

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Entre mañana 10 y el próximo miércoles 12 de octubre, Latinoamérica (incluyendo en este caso a Estados Unidos por la gran cantidad de latinos que viven en su territorio) conmemorará el Día de la Raza, fecha que recuerda el descubrimiento de América por el genovés Cristóbal Colón.

Durante décadas, estas celebraciones consistían en festivales escolares, en especial en la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) donde se realizaban festivales cuyas protagonistas eran las tres carabelas: La Niña, la Pinta y la Santa María. En torno a ellas giraba la historia de Cristóbal Colón y Rodrigo de Triana con su grito triunfante: “¡Tierra a la vista!”.

La denominación Día de la Raza se mantuvo muchas décadas en México, después pasó a llamarse “Día de la Hispanidad” y, desde inicios del presente siglo, se le denomina: “Encuentro de dos Mundos”.

Esas celebraciones en México sólo eran rotas por las marchas de protesta que realizaban unos dos centenares de indígenas, en especial de Oaxaca, Chiapas y Estado de México, comandados por Genaro Domínguez “El Jarocho”, gentilicio con el que se denomina a los nativos del estado de Veracruz, quien con su arenga: “Mexhica, ¡tiagui!” (Mexicanos, ¡adelante!), lanzaban imprecaciones frente a la estatua de Cristóbal Colón, ubicada sobre el Paseo de la Reforma, en las afueras del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Ahora, hay nuevos enemigos a vencer. No sólo en Latinoamérica, sino en varias regiones del mundo, como resultado de la economía global que desconoce fronteras, razas, credos y géneros. Tasa a todos por igual.

Uno de esos enemigos es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, conocido como TPP, tratado de libre comercio multilateral que fue negociado en secreto por cinco años y, finalmente firmado por los gobiernos de los países negociadores en febrero pasado que ahora está a la espera que los Congresos de cada país lo aprueben.

Fuertemente promovido por Estados Unidos, el TPP involucra a 11 países: Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunéi, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile.

En sus 30 capítulos, el acuerdo regula un gran número de temáticas, que van desde el comercio de lácteos, hasta la regulación laboral, pasando por derechos de autor, patentes, inversiones estatales y medio ambiente.

Aunque, esporádicamente se presentan manifestaciones en su contra en las naciones integrantes, esta vez serán más visibles en Perú, el próximo miércoles.

“En Perú rechazamos el TPP, escribió Cecilia Quiroz, miembro de Resistencia Sur y de la comisión de organización de “Peruanos Contra el TPP-TISA”, en La Izquierda Diario / http://www.laizquierdadiario.com.bo/…, el pasado viernes 7 de este mes.

“Este 12 de octubre se llevará a cabo en el Perú una marcha nacional contra el TPP (Tratado Trans Pacífico), la cual es convocada por el espacio denominado “Peruanos Contra el TPP-TISA”. Forman parte de esta plataforma diversas organizaciones sociales y colectivos de Lima y del interior del país, cuyo principal objetivo es coordinar acciones conjuntas contra el TPP a nivel nacional. Esta movilización se hace recogiendo el llamado internacional de los pueblos de los doce países que se verán afectados por este tratado que busca asegurar las políticas de saqueo y explotación promovidas por el imperialismo norteamericano”, expone Quiroz.

Dos de las razones básica por las que la sociedad civil está contra ese tratado son: a).- el permanente secreto con que se han conducido todas las negociaciones, a grado tal que ni siquiera el Senado de Estados Unidos ha tenido acceso al documento firmado, sino sólo a transcripciones de fuentes alternas o filtraciones de los integrantes de esas pláticas, en medios informativos.

b).- que todo el manejo de las negociaciones esté en manos de 600 representantes de empresas multinacionales, por encima, incluso de gobiernos integrantes del TPP y sobre la sociedad entera. Muchos de esos representantes, a través, algunas veces de los miembros de los llamados Cuarto de Adjunto, reportan sólo a sus respectivos gobiernos los avances alcanzados.

Son varios los aspectos de la vida humana que trastocaría el TPP. Cecilia Quiroz aborda tres básicos, mismos que desmenuza en cuanto a sus impactos:

“1. Salud.- El TPP ocultará al público en general los datos de prueba (información sobre la eficacia y seguridad de un fármaco) de los medicamentos nuevos durante periodos que podrían extenderse varias veces (pudiendo ser incluso varias décadas). El TPP impedirá la fabricación, comercialización y, por tanto, el acceso a fármacos genéricos de dichos medicamentos nuevos, durante el tiempo que duren las patentes y sus prórrogas por el mecanismo de los datos de prueba. El TPP encarecerá medicinas pues las transnacionales farmacéuticas que fabriquen un nuevo fármaco funcionarán como monopolios durante el periodo señalado arriba, pudiendo imponer el precio que se les da la gana.

“2. Medio ambiente (semillas).- El TPP privatizará las semillas, o sea, que ahora un campesino tendrá que pagarle a una empresa por sembrar una determinada variedad de papa, por ejemplo. El TPP prohibirá el intercambio libre de semillas entre los campesinxs (práctica ancestral que viene desde la época pre inca). Con el TPP podrán ingresar los transgénicos al país. Este tratado resucita la Ley Monsanto que hace un tiempo no prosperó en el país.

“3. Internet.- Con el TPP nos podrán hacer desconexiones temporales, multar e incluso darnos penas de cárcel por el sólo hecho de descargar o compartir música, películas o libros de internet con copyright (o sea, la mayor parte de información que usa la gente para educarse, culturizarse o entretenerse). Un universitario que no tenga los recursos para comprarse un libro original para hacer su trabajo y que hasta el momento podía acceder a él descargándolo en pdf de internet, ya no podrá hacerlo con el TPP. Con este tratado también se violará nuestra privacidad pues el Estado tendrá acceso a todos nuestros datos como usuarios de internet. Con el TPP, las empresas proveedoras de internet podrán censurar contenidos sin regulación de organismo estatal alguno, pudiendo así tener la posibilidad de impedir la difusión de información relevante para la población que no es mostrada en los medios masivos de comunicación, generándose así una forma más de dominación cultural”.

Las negociaciones del TPP comenzaron en marzo del 2010 y, a pesar de iniciativas en todo el mundo, como “TPP Abierto”, fueron sostenidas de espalda a la comunidad de los países afectados. La única fuente de información para la ciudadanía fueron las filtraciones de los capítulos de Propiedad Intelectual, Inversiones y Medio Ambiente, en distintas ocasiones. El análisis que constantemente la sociedad civil hizo de las filtraciones y, finalmente, del texto oficial firmado a principios del año 2016, confirman la alerta mundial, indican opositores a ese tratado comercial.

“Hoy, los gobiernos deben convencer a cada uno de sus Congresos para aprobar el TPP. Son nuestros parlamentarios los que tienen la última oportunidad de defender nuestros derechos. Ayúdanos a convencerlos para decir #NoTPP, exponen.

Los antecedentes del TPP están en el Acuerdo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec), bloque comercial regional, creado en 1989, formado por 21 países de cuatro continentes (Asia, Europa, Oceanía y América), que representa el 40% de la población mundial (2,600 millones de personas), cerca del 54% del PIB mundial, alrededor del 44% del comercio exterior mundial y es la región económicamente más dinámica del mundo que ha generado casi el 70% del crecimiento económico mundial en los últimos diez años.

Las economías de Asia-Pacífico han crecido constantemente desde la Declaración de Bogor en 1994, aportando el 62% del crecimiento económico mundial desde 1994. Los 21 países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec) son: Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, China (República Popular), Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán, Vietnam. Apec trabaja sobre la base de acuerdos no vinculantes (no tienen obligaciones para sus participantes, todos los acuerdos y compromisos se logran por consenso).

Confianza en el TPP de sus impulsores
Una entrevista a Lourdes Aranda, subsecretaria de Relaciones Exteriores de 2003 a 2012 y participante en conversaciones con algunos países de Asia-Pacífico, realizada por Gabriela Gándara, de la Revista Comercio Exterior, del Bancomext México, edición trimestral Julio-Septiembre 2016, revela algunos datos sobre los requisitos para el TPP entre en vigor.

“Ya pasó una parte muy difícil: la negociación entre los países; ahora inicia una etapa también complicada de aprobación interna en cada uno de ellos” dijo Aranda.

Explicó que “en cuanto a los desafíos, además de la oposición interna que pueden encontrar muchos de estos países para su aprobación, hay que tomar en cuenta que el Acuerdo incorporó una cláusula muy restrictiva, en la que se condiciona que para su entrada en vigor se requiere que haya sido ratificado como mínimo por seis países y que éstos representen un 85% del total del PIB de los 12 países. Por tanto, para alcanzar este porcentaje, es necesario que, por lo menos Estados Unidos y Japón, que representan el 80%, lo firmen, otorgando, en la práctica, una capacidad de veto a sus Congresos”.

Agrega que “si Estados Unidos y los otros nueve países los ratificaran, tendrían el 83% del PIB, que no es suficiente para cumplir con la cláusula establecida, por lo que será necesaria la participación también de Japón. De esta manera las dos economías más fuertes del TPP tienen que ratificar su adhesión al Acuerdo para que este entre en vigor. Es por ello que el mayor desafío para que el TPP sea una realidad es que los Congresos de Estados Unidos y Japón lo aprueben”.

Aranda expuso también pormenores de los países firmantes del TPP sobre tales posibilidades. Estos son sus comentarios al respecto:

“En Estados Unidos, el proceso de ratificación se da tanto en el Senado como en el Congreso. Paradójicamente, el presidente Obama tiene un apoyo mayoritariamente republicano y una oposición importante por parte de legisladores demócratas.

Recordemos que para aprobar la Trade Promotion Authority (tpa) el Gobierno enfrentó un proceso complicado y Obama sólo la consiguió con el voto mayoritario de los republicanos. De acuerdo a la tpa, una vez que se haya publicado el TPP, se tiene que someter a consulta pública por 90 días y, en caso de no presentarse ninguna objeción, entonces el Ejecutivo lo puede firmar y, posteriormente, remitir al Legislativo para su discusión.

“Se considera que el momento político en que esta aprobación se dará es complicado, pues tendrá lugar en medio del proceso electoral de Estados Unidos. En caso de que los dos contendientes presidenciales fueran (la entrevista se dio antes de definirse los actuales candidatos, por eso la interrogante de Aranda) Donald Trump y Hillary Clinton se antoja más complicada la discusión, ya que ambos han presentados serios cuestionamientos”.

Explicó que “cuando Estados Unidos empezó las negociaciones del TPP, Hillary Clinton, como secretaria de Estado, apoyó la iniciativa. Sin embargo, ahora en su campaña electoral ha marcado distancia por la necesidad de obtener el apoyo de los sindicatos, que tradicionalmente han cuestionado los acuerdos de libre comercio. Recientemente, ella ha argumentado que no puede apoyar activamente una iniciativa de la cual aún no se conoce el texto final y las implicaciones que tendrá sobre el empleo en Estados Unidos.

“Donald Trump, por su parte, considera que el TPP debilita a Estados Unidos, igual que otros acuerdos comerciales que ya se tienen ratificados, incluso ha hablado de denunciar el Tlcan (Tratado Comercial de América del Norte)”.

Por lo que hace Japón, indica que “hubo en un inicio una gran oposición a la negociación del TPP. Sin embargo, conforme avanzaron las negociaciones y lograron conseguir acuerdos favorables para atender las objeciones del sector económico, se dio lugar a una posición favorable por parte de legisladores, empresarios y diferentes sectores. En este momento el ministro Shinzo- Abe tiene mayoría en la Cámara de Representantes (Dieta) y es previsible que no enfrente demasiadas dificultades para la ratificación del Acuerdo. Sin embargo, hay algunas objeciones, pues se presentó una querella constitucional por la secrecía con la que se desarrollaron las negociaciones, por parte de legisladores representantes del sector agrícola. Situación similar ocurre en Nueva Zelanda, donde hay una demanda legal contra el Ejecutivo por el hermetismo con el que se llevó el proceso”.

Precisa que “en realidad, el sigilo que prevaleció en todas las negociaciones es una de las mayores quejas en los diferentes países”.

Prosigue en sus previsiones: “En Australia, el primer paso del proceso es que lo firme el primer ministro y, después de 20 días hábiles, lo mande al Congreso para su ratificación. En este caso, no se vota el texto del TPP como tal, sino la legislación que lo puede autorizar o las reformas legislativas necesarias para cumplir con el texto del Acuerdo. Posteriormente, debe ir al Senado que, en un momento dado, puede manifestar oposición y vetar la legislación que permite el TPP”.

Mientras que “en Singapur no se espera que haya problemas, debido a que el partido del Gobierno tiene el 90% de la Cámara. En Malasia, hay una situación similar a la de Singapur. Sin embargo, en este momento hay un ambiente político deteriorado por acusaciones de corrupción contra el Gobierno, lo que puede contaminar las discusiones respecto al TPP. Vietnam, por su parte, es el país que más puede ganar con el TPP, por lo que es altamente probable que su aprobación no enfrente problemas. En el caso de Brunéi, si el sultán lo firma, queda automáticamente ratificado”.

Por lo que hace a América, Aranda explica que “En nuestro continente, además de Estados Unidos, no se esperan mayores complicaciones; en Canadá, el nuevo Gobierno liberal apoya en general los acuerdos de libre comercio. Sin embargo, también se ha manifestado cierta preocupación porque la negociación fue secreta y no permitió la participación de ciertos sectores productivos. Pero como se lograron buenas cuotas para el sector automotriz y productos lácteos, es previsible que la aprobación no tenga dificultad”.

Prosigue: “En el caso de Chile, la presidenta Michelle Bachelet tiene facultad de firmar el Acuerdo y el Congreso sólo puede dar su aprobación o rechazarlo en su totalidad y no entra en proceso de discusión. En Perú se abrirá un debate público antes de la suscripción por parte del Poder Ejecutivo y el posterior proceso de ratificación interna”, indica.

“En el caso de México, no se esperan dificultades mayores en el Senado de la República puesto que, en términos generales, durante el proceso de negociación estuvieron informados tanto algunos legisladores responsables, como representantes de sectores productivos. Hay objeciones de algunas ONG debido a que no se les informó ni involucró en las negociaciones, sin embargo, se espera que no trascenderán.

Es previsible que se presenten cuestionamientos y posicionamientos de crítica por parte de algunos partidos políticos para aprovechar políticamente la ocasión, pero, al final, se puede lograr una mayoría en el Senado con la aprobación del partido en el Gobierno (PRI) junto con el PAN (Acción Nacional, segunda fuerza política en México).

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