¿Sabías que algunos de los linfomas son altamente curables?

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Houston, Texas, 9 de septiembre de 2021.- El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los glóbulos blancos, llamados linfocitos, y que forman parte natural de la respuesta inmunitaria del cuerpo para defenderse contra ciertas infecciones. Se encuentran en el sistema linfático que está conformado por el bazo, la médula ósea y los ganglios linfáticos (ubicados en el cuello, la ingle y las axilas, entre otros órganos). Aunque las causas del linfoma siguen siendo en gran parte desconocidas, se han identificado algunos factores de riesgo para desarrollar este tipo de cáncer.

En México, el linfoma es la octava causa principal de muerte en los hombres. Hay más de 60 tipos de linfomas y solo el 50% de ellos son curables. La enfermedad se presenta con mayor frecuencia en adultos y las posibilidades de desarrollarla aumentan después de los 50 años. Los dos tipos principales son el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin.

Debido a que el linfoma puede curarse si se detecta a tiempo, Siddhartha Ganguly, jefe de la división de Hematología del Hospital Houston Methodist, explicó que debemos estar alerta a los síntomas visibles de la enfermedad y acudir inmediatamente al especialista.

“El linfoma es un cáncer de los ganglios linfáticos, por lo que si el cáncer se desarrolla en los ganglios más externos (por ejemplo, el cuello, debajo de la axila o en la ingle), el primer síntoma generalmente será un bulto en esas áreas. Sin embargo, a veces, puede desarrollarse en los ganglios linfáticos internos, que no se pueden sentir desde el exterior. En esas situaciones, los pacientes pueden tener síntomas como dolor en lugares inusuales”.

Si está en el estómago “puede haber náuseas o sensación de saciedad. El linfoma también puede causar un efecto de presión, por ejemplo, si se localiza en el pecho, los pacientes pueden quejarse de dificultad para respirar o tos. Lo que es más importante es que el linfoma puede causar algunos síntomas relacionados con su naturaleza sistémica, es decir, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso inexplicable”.

Pese a lo común que pudiesen parecer los síntomas antes mencionados, Ganguly hizo un llamado a buscar atención médica si se llegase a presentar alguno y si el médico sospecha de linfoma “lo primero que deberá averiguar es el estadio de la enfermedad, para poder determinar hasta dónde están diseminadas esas glándulas, además de realizar una biopsia de ganglio linfático”.

El especialista afirmó que “la prueba de estadificación sería como una tomografía computarizada o una tomografía por emisión de positrones (PET) para poder detectar los lugares donde se ha propagado la enfermedad y luego diagnosticar el tipo de linfoma, según la biopsia”. Resaltó que la biopsia es de suma importancia, debido a que permite determinar si se trata de un Linfoma de Hodgkin o no Hodgkin.

“Esta es la única forma de diferenciar entre la enfermedad de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin, porque son completamente distintos, se comportan de manera diferente y su trato también es disímil. Por ejemplo, la enfermedad de Hodgkin afecta más frecuentemente a niños y adultos jóvenes, pero también puede llegar tarde en la vida, como a partir de los 60 años. Cuando es así, entonces lo llamamos por distribución modal, es decir que la aparición de células cancerígenas comienza a generarse más tarde en la vida. Este tipo de linfoma es de mejor pronóstico”.

Pero “el linfoma no Hodgkin, incluso, si se observa principalmente en personas mayores, se puede ver también a lo largo de la vida y la biopsia nos puede mostrar qué tan activa y agresiva es la enfermedad.”

El especialista agregó que es muy importante realizar más estudios, como “un análisis genético, el cual es de suma importancia para determinar un tratamiento personalizado”.

Respecto a las causas, Ganguly explicó que “la mayoría de las veces se desconoce; sin embargo, en algunas situaciones, los pacientes pueden tener un mayor riesgo de desarrollarlo debido a ciertas infecciones o en estados de baja inmunidad”.

Para finalizar, el especialista hizo un llamado a prestar especial atención a síntomas como sudores nocturnos, fiebre, sofocamiento o pérdida de peso y acudir al médico a realizar la revisión correspondiente. Una detección de linfoma a tiempo puede significar un mejor pronóstico de vida.

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