Que tu diabetes no afecte tu visión

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Houston, Texas, 30 de julio de 2020.- La Enfermedad ocular diabética es el término utilizado para referirse a las complicaciones que la Diabetes Mellitus puede producir en los ojos de quien la presenta e incluye 4 problemas fundamentales que ponen en riesgo la salud visual.

La retinopatía diabética consiste en la afección vascular de la retina, la capa que se encuentra tapizando la parte interna del ojo y que convierte la luz en señales que el cerebro decodifica para que podamos ver lo que nos rodea. Al verse afectado su aporte sanguíneo, la retina sangra y se inflama, pudiendo inclusive desprenderse.

Explica Milton M. Maldonado Reinoso, cirujano oftalmólogo, especialista en enfermedades del vitreo y la retina, que en algunos casos aparecen nuevos vasos sanguíneos, en un intento por resolver la falta de irrigación retiniana.

Estos neovasos lejos de ser la solución complican el problema. Inicialmente crecen en la parte posterior del ojo, pero eventualmente pueden alcanzar la parte anterior bloqueando la zona de drenaje del líquido que mantiene el tono del ojo (humor acuoso). Si esto ocurre la presión del ojo se empezará a elevar fuera de rangos normales, lesionando irreversiblemente el nervio óptico (estructura fundamental para la visión). Esto se conoce como glaucoma neovascular o diabético.

Los neovasos son inmaduros y no tienen todas las capas que recubren un vaso sanguíneo normal, de tal manera que su contenido puede fugar fuera de ellos y acumularse en la retina central (el área que permite la mejor visión); a esto se le conoce como edema macular diabético.

El cristalino es el lente natural del ojo, su transparencia nos permite ver nítidamente. Conforme envejecemos empieza a opacarse, convirtiéndose en lo que llamamos catarata. El paciente que vive con diabetes puede presentar cataratas a edades más tempranas y se presume que aparecen por las variaciones abruptas de la glucosa en sangre.

Cualquier persona con diabetes puede llegar a desarrollar alguna de estas complicaciones. Sin embargo, el riesgo aumenta cuando no hay un control adecuado de los niveles de glucosa en sangre y frente a comorbilidades sin tratamiento como hipertensión arterial, niveles altos de colesterol o daño renal. Las probabilidades van en aumento conforme más tiempo haya vivido con diabetes en descontrol. El tabaquismo también se ha asociado a mayor riesgo de presentar enfermedad ocular diabética.

Los cambios anatómicos que ocurren en el cuerpo de la madre con diabetes durante el embarazo pueden afectar los vasos sanguíneos oculares, predisponiendo la aparición de alguna de estas complicaciones o promoviendo su evolución, si ya las presentara. El manejo integral de la diabetes y condiciones coexistentes permitirá prevenir la afección de sus ojos.

La cirugía es curativa en el caso de la catarata; sin embargo, las otras tres complicaciones pueden provocar un daño irreversible por lo que su identificación y tratamiento oportuno son fundamentales.

Para finalizar, la Federación Mexicana de Diabetes, C.A. enfatiza la importancia del diagnóstico temprano de la diabetes, ya que en México 8.6 millones de personas viven con diabetes, pero, además, existen otras 8.6 millones de personas que viven con diabetes y no cuentan con diagnóstico.

Por esta razón, el tratamiento pudiera ser más complejo para estas personas que desconocen su diagnóstico, quienes podrían estar en riesgo de complicaciones, no solo como una retinopatía, sino también condiciones cardiovasculares o renales.

En cuanto al escenario de Latinoamérica, el número de personas con diabetes podría subir de 25 millones a 40 millones para el año 2030.

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