Profesional-mente: Papel de las emociones en el trabajo

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Ciudad de México, 10 de julio de 2024.- ¿Alguna vez has padecido de estrés laboral? De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el estrés se puede definir como “un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil”. Si bien indican que todas las personas tenemos un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos, es la forma en que reaccionamos el estrés lo que marca el modo en que afecta a nuestro bienestar.

Entre los síntomas que destaca la organización está la dificultad para relajarnos y concentrarnos, sentir ansiedad o irritabilidad, presentar dolor de cabeza o en otras partes del cuerpo, malestar gástrico, dificultad para dormir, alteraciones del apetito, aumento en el consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y otras sustancias. Además, las situaciones estresantes pueden causar o exacerbar problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión e, incluso, hay problemas de salud mental que pueden deberse a la persistencia del estrés si este ha empezado a afectar nuestra vida o desempeño laboral.

“Para evitar estos padecimientos, lo mejor es que tanto trabajadores como líderes aprendan a trabajar en sus emociones de una manera saludable, creando un entorno ideal en el área laboral, donde ambas partes (tanto empleados como patrones) se sientan bien al desempeñar sus labores”, explicó Dieter Avella, experimentado consultor con más de 24 años de experiencia ejerciendo roles de liderazgo en compañías líderes de la industria tecnológica como Motorola, IBM y Zebra Technologies.

Emociones del trabajo: Un análisis desde “Intensamente” de Pixar
Intensamente 2, la nueva cinta de Pixar, nos ofrece una mirada del mundo de las emociones de una preadolescente, con lecciones valiosas que pueden aplicarse al ámbito laboral. Dieter explora cómo las emociones impactan en las organizaciones y cómo se pueden aplicar las enseñanzas de la película para crear un entorno de trabajo más saludable y productivo.

«Intensamente se parece mucho a lo que profesionalmente hacemos en las empresas, donde las emociones juegan un papel crucial en la dinámica del trabajo diario”, detalló el experto.

Dieter detalla que, en el trabajo, como en la vida diaria, los empleados enfrentan desafíos emocionales, el primero es el estrés, que puede afectar negativamente la productividad y el bienestar de los empleados, pero hay dos más que han sido poco valorados:

Conflictos y comunicación: La falta de inteligencia emocional puede generar conflictos y una comunicación ineficaz entre colegas.
Motivación y compromisos: Las emociones positivas, como la satisfacción, son esenciales para mantener la motivación y compromiso de los empleados.

Lecciones de “Intensamente” para el trabajo
Si bien la cinta nos describe cómo las emociones trabajan arduamente para mantener la estabilidad emocional de una niña, también nos refleja las emociones que un adulto, en su etapa laboral, debe enfrentar durante su jornada de trabajo e, incluso, estas emociones son llevadas a otros ámbitos de su vida. Ante ello, el experto recomienda:

Equilibrio emocional: Todas las emociones son válidas, pero es importante encontrar un equilibrio entre ellas para un bienestar óptimo.
Inteligencia emocional: Desarrollar la inteligencia emocional permite comprender y gestionar mejor nuestras propias emociones y las de los demás.
Empatía: La empatía nos permite conectar con las emociones de los demás, fomentando la colaboración y la resolución de conflictos.
Comunicación asertiva: Expresar nuestras emociones de manera clara y respetuosa es crucial para una comunicación eficaz en el trabajo.

Impacto de las emociones en la productividad
“Las emociones tienen un impacto significativo en la productividad de los empleados. Como líderes, tenemos la responsabilidad de reconocer este impacto y tomar acciones para gestionarlo adecuadamente. Ignorar las emociones puede llevar a una disminución en la calidad del trabajo y en la motivación de los empleados”, destacó, y para ello puso ejemplos que podemos ver en el trabajo.

Estrés: un empleado constantemente estresado puede tener dificultades para concentrarse, lo que reduce su eficiencia y aumenta el riesgo de errores.
Reconocimiento y apreciación: la falta de estos dos puede llevar a la desmotivación, haciendo que los empleados inviertan menos esfuerzo en sus proyectos.
Conflictos: los conflictos no resueltos entre colegas pueden crear un ambiente de trabajo tenso, afectando la colaboración y la calidad del trabajo producido en equipo.
Ambiente positivo: tener un ambiente de trabajo positivo, donde se celebra el éxito y se reconoce el esfuerzo, puede aumentar significativamente la moral del equipo, resultando en mayor productividad y compromiso.
Valorar y escuchar: empleados que se sienten valorados y escuchados tienden a mostrar mayor lealtad y dedicación, lo que mejora la retención de talento y la continuidad de proyectos.
Emociones positivas: su presencia, como el entusiasmo y la alegría, puede fomentar la creatividad y la innovación, permitiendo a los empleados aportar nuevas ideas y soluciones efectivas.

En el caso de los líderes, Dieter señala que tienen doble trabajo, no sólo ser líderes, sino crear ambientes seguros para los trabajadores a su cargo tales como:

Proveer espacios seguros: crear un entorno donde los empleados se sientan seguros para expresar sus emociones sin temor a represalias. Esto puede incluir reuniones regulares de check-in emocional donde puedan compartir sus sentimientos.
Apoyo emocional: implementar programas de apoyo emocional y bienestar, como servicios de asesoramiento y talleres de manejo del estrés.
Inteligencia emocional: brindar formación a todos los niveles de la organización para desarrollar habilidades de inteligencia emocional, lo que incluye enseñar a los líderes a reconocer y responder a las emociones de sus equipos.
Cultura del reconocimiento: reconocer públicamente los logros y esfuerzos de los empleados puede incrementar la motivación y la satisfacción laboral.
● Equilibrio entre trabajo y vida personal: incentivar a los empleados a mantener un equilibrio saludable entre sus responsabilidades laborales y personales, lo cual puede reducir el estrés y aumentar la productividad.
Comportamiento emocionalmente inteligente: los líderes deben ser ejemplos de gestión emocional, demostrando cómo manejar el estrés, comunicar sentimientos de manera clara y resolver conflictos de manera constructiva.

“Al profundizar en estos temas, podemos obtener una comprensión más completa del papel de las emociones en las organizaciones y desarrollar estrategias aún más efectivas para crear un ambiente de trabajo emocionalmente saludable”, indicó Avella.

Crear un ambiente laboral en donde la gestión de las emociones sea una de las prioridades se verá reflejado en una mejor actitud laboral, evitando los conflictos, con trabajadores más satisfechos y con una mejor gestión de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

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